dimanche 5 mai 2013

Juan Esteban AGUDELO RESTREPO/ Leonel ESTRADA habita en sus poemas


Leonel Estrada habita en sus poemas 
Por Juan Esteban AGUDELO RESTREPO 

El libro póstumo “Mientras vivimos, antología poética”, de Leonel Estrada, fue presentado el pasado sábado 20 de abril en la Feria del Libro de Bogotá. 

Leonel Estrada, su figura, su obra, parece inagotable. Incluso curiosa: fue un artista incansable, un destacado ortodoncista pionero en este campo, un respetado historiador de arte y uno de los gestores culturales más importantes que ha tenido Medellín. Fue, además, un poeta. Y precisamente a su poesía es que se le está rindiendo un homenaje con la publicación de “Mientras vivimos”, una antología póstuma que acaba de ser publicada por la editorial Planeta, y que reúne parte de la producción literaria que Estrada creó durante muchos años, pero que en su mayoría permanecía inédita.  

María Isabel Estrada, hija de Leonel Estrada, recuerda que “él siempre soñó con sacar un libro, pero publicar un libro de poemas no es fácil. Cuando él murió el pasado mes de noviembre, en los artículos que aparecieron se habló de que él también había sido poeta, se sacaron algunos de esos poemas. Un editor de Planeta habló con Martín Nova, mi sobrino, y le dijo que quería conocer algunos de los libros de papá”.

Después de conocer los textos, hacia el pasado mes de diciembre, se decidió hacer la antología y presentarla en la Feria del Libro de Bogotá. Así ocurrió. El lanzamiento de la obra estuvo a cargo del poeta Juan Gustavo Cobo Borda.

“Él era muy amigo de papá, tenía recuerdos muy bonitos.  Rememoró lo que fueron las Bienales de Arte que papá impulsó, y no solo en la importancia que tuvieron en lo local, porque fueron una forma de conectar a Medellín con el mundo. En ese momento él trajo artistas y críticos de arte que nadie conocía acá”, relata su hija. “Lo que hubiera gozado papá de ver que una editorial como Planeta le publicó ese libro”, agrega ella.

El poeta 

“La poesía no es un adorno de la existencia ni un talento particular, es una forma del asombro, una camino difícil para ir descubriendo la vida. Es un medio útil de conocimiento y medio de la comunicación. Una manera de conversar y de entregar la intimidad”, escribió Leonel Estrada en 1990, en su texto “Mi poesía”, que queda registrado en el libro que ahora aparece de él. 

Estrada, como narra su familia, siempre escribía. Vivía con papelitos en la mano y en cualquier momento, cuando él quisiera, hacía un poema. Vio poesía en todo, y eso se evidencia en los temas sobre los que escribió: su esposa, sus hijos, sus nietos, sus abuelos y su padre; los viajes y las ciudades, Roma, París, España, Grecia...; los artistas que conoció y los artistas a los que admiró, como Alejandro Obregón o Van Gogh y Picasso; escribió sobre Dios, la vida, el amor. La literatura. El arte. 

“Cuando él veía que tenía muchos poemas sobre un mismo tema, hacía un libro”, recuerda su hija María Isabel Estrada. De esos libros muy pocos fueron publicados. En realidad, lo que él hizo fue organizar sus poemas por cuenta propia, encuadernarlos, empastarlos y guardárselos para él, para sus seres queridos. 

“¿Qué más puedo decir de la poesía? ¿Mejor hablar de los atardeceres, del amor y sus silencios? Lo que sí les aseguro es que con ella no se hace la guerra sino la paz. Con poemas no se construyen casas, ni techos. No son tampoco alimento para el cuerpo, lo son para el espíritu. La poesía no se vende ni se compra, se regala sin condiciones... se entrega, igual como se extiende la mano a quien la quiere”, plasmó en “Mi poesía”. 

No quiere decir esto que su  obra sea solo la de alguien que vio la literatura como un simple pasatiempo. “La poesía para él era tan importante como la pintura”, afirma su hija.

De hecho, “Mientras vivimos” posee dos textos de presentación que llevan la firma de figuras míticas de la poesía: Gonzalo Arango y Ernesto Cardenal, quienes, además, fueron íntimos amigos de Estrada. 

“Poeta y profeta de nuestro tiempo, Leonel Estrada nos presenta la realidad moderna con la objetividad de una máquina Kódak, pero la luz con que retrata nuestra realidad moderna, es la luz objetivísima de Dios”, escribió Ernesto Cardenal, poeta nicaragüense ganador del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, entre muchos otros.

El libro, además, trae consigo una breve presentación escrita por María Helena Uribe de Estrada, su esposa, con el título de “Te amé, te amo, te amaré”, que también fue el nombre de uno de los libros que él hizo para ella. El texto de Uribe es un corto pero emotivo testimonio de lo que fue su relación, de lo que significa la ausencia de él: 

“– María Helena, te presento a...
– Leonel – dijo alguien. 

Cuando alcé los ojos comprendí el significado de esta simple frase: ‘Te presento al resto de tu vida’. Y sin vacilar, acepté. Puse mi mano con sumisión desconocida a la mano más extraordinaria de la tierra. (...)

Es extraño el amor. 
– María Helena, ¿me amas? –preguntaba con frecuencia mientras sus ojos se hundían en los míos.

Otra pregunta era siempre mi respuesta: 
–¿Qué es el amor, Leonel?

Hoy sí sabría contestarle, pero ¡ya para qué! (...)

¡Leonel y María Helena! Nos hicimos uno ante la gente como ya éramos para nosotros mismos. No volvieron a decir ‘Leonel’ sin mencionarme. Nadie me hablaba sin preguntar primero: ‘¿Cómo está Leonel?’. Él llenó mi nombre a cada hora. Muchas horas. Horas que insertadas en el alma parecen taladros; cuerpos extraños en la carne, sin los cuales la propia carne nos sería extraña. Entonces adquirimos la noción de ser. Si nos quitaran los recuerdos seríamos cenizas, solamente. Somos hechos de pedazos ajenos. Yo estoy hecha de Leonel. Pero Leonel es mío. Siempre será mío. Y lo llevaré por las horas que me quedan dentro de este cuerpo solitario”. 

En sus textos, los de Estrada, quedó su existencia. La de un hombre que, más que creer en un oficio, en una expresión, creyó en la creatividad como principio de vida. Lo que vio, lo que pensó, lo que creyó, lo que fue, lo que amó, todo eso quedó en su poesía. Leonel Estrada habita en sus poemas.

***
Su vida

Nació en 1921, por accidente, en Aguadas, Caldas, ya que sus papás estaban de visita allí.

Su infancia la pasó en Manizales, rodeado del ambiente artístico y creativo de su papá. A Medellín llegó cuando tenía cerca de 17 años.

Aquí estudió odontología en la Universidad de Antioquia. A pesar de que su formación profesional fue en el campo de la salud, nunca abandonó sus estudios en artes, formándose en dibujo, pintura y escultura en el Instituto de Bellas Artes de Manizales, la Casa de la Cultura de Medellín y el Art Students League, de Nueva York, y Cerámica en la Alfred University.

En la década del 50, Estrada fue nombrado secretario Departamental de Cultura. Uno de sus proyectos fue una reforma de la educación artística de Antioquia.

Su logro más reconocido fue crear e impulsar las Bienales de Arte, ocurridas en 1968, 1970, 1972 y, una cuarta, en la década del 80. 

Convirtió la Casa de la Cultura de Medellín en el Instituto de Artes Plásticas, que luego pasó a ser de la Universidad de Antioquia y fue la base para la creación de la Facultad de Artes de la Universidad. Además, fue el creador del Conservatorio de Música de Antioquia, que luego sería el Departamento de Música de la U. de A.

Fue ganador del Premio Latinoamericano a las Artes Visuales, concedido por la Asociación Argentina de Críticos de Arte, en 1993; también recibió el Premio “A las Artes y Letras”, concedido por la Gobernación de Antioquia en 1999, entre otras distinciones.

Fue presidente del Consejo Superior de la Universidad de Antioquia y de la Junta Directiva del Museo de Antioquia.

Representó a Colombia en diversos eventos internacionales, como el Encuentro Internacional de Directores de Bienales y Grandes Eventos, en Venecia, Italia.

Articulo : http://www.eluniversal.com 05/05/2013