samedi 6 juillet 2013

Daniel FERMIN/ El amor según José OVEJERO

El amor, según José Ovejero
Por Daniel FERMÍN

"La buena literatura crea realidades paralelas que nos acaban devolviendo a la nuestra", señala el escritor.

José Ovejero (Madrid, 1958) no quiso escribir una historia de amor tópica o convencional. Nada del romanticismo ni la cursilería tantas veces contada. El español, ganador del Premio Alfaguara de Novela 2013, creó un personaje que se hace pasar por otro para establecer una relación con alguien ya muerto enLa invención del amor, que presentará hoy (a las 7:00 pm) en el Trasnocho Cultural del Paseo Las Mercedes.

El mismo Samuel, el protagonista de la novela, dice que todo lo que uno puede pensar sobre el amor ya está dicho. Ovejero, el autor, cree que hay ángulos distintos por trabajar. "Hay una serie de temas que son no sólo universales, sino que también son inagotables. Hablar de amor en lo romántico o tradicional es un tópico que ya no tiene mucho sentido. Hablar de las relaciones y de los afectos si sigue teniéndolo", dijo el narrador madrileño, que en obras previas había hecho del tema algo secundario. 

El escritor tenía miedo de repetirse o de caer en lo cursi (ya se sabe que un artista siempre asume una tradición). "Eso es siempre un peligro cuando hablas de amor porque tienes un montón de clichés a mano. Es muy difícil evadirse de ellos. El truco principal es intentar no recurrir a lo que ya has visto, a lo que ya has leído, sino fijarte en detalles que son individuales, y eso es lo que los vuelve generales o universales".

La nueva novela de Ovejero lleva implícita una reflexión sobre la idealización del amor. A él le interesa más el amor real, lleno de luces y sombras, más conflictos, menos seducción. "El enamoramiento es el momento de la invención. Creamos una versión ideal que luego vamos contrastando con la realidad, aunque uno nunca muestra del todo lo que es (...). Lo que para algunos es el fin del amor, para otros es el amor basado en algo real y no en una idealización", agregó el narrador, que tardó casi tres años en encontrarle el ritmo o la voz del personaje de su novela.

El protagonista de La invención del amor se adueña de la historia de otra persona para poder inventarse la suya. Escribir, y leer, también es eso. "Lo que hacemos, tanto en la escritura como en la lectura, es apropiarnos de las historias de otros. Creo que la buena literatura lo que hace no es darte esas historias para que te refugies en ellas, sino para ponerte en contacto con la tuya. No crea paraísos idealizados en los que quedarse, sino que crea realidades paralelas que nos acaban devolviendo a la nuestra, a lo que somos, a nuestros deseos, frustraciones o miedos".

Y que, cree Ovejero, también nos ayuda a evitar un mal común de la época actual: la resignación ante la rutina, no salir de la comodidad pese al inconformismo en el que se está. "Hay que usar la imaginación. Lo que se trata es inventar un futuro, una manera de vivir aunque no vayamos a vivirla. La única forma de movernos en alguna dirección es imaginándola. Sin esa posibilidad de invención te quedas donde estás porque no ves otra opción que haga que merezca la pena renunciar a lo que tienes", dijo el también cuentista, que suma más de 15 libros publicados.

Ovejero, al igual que Samuel al mentir, pierde el control de su invención al escribir. El autor deja que la historia lo lleve. "Cuando empiezas, tienes una idea; pero según escribes, vas descubriendo posibilidades. Yo trabajo así, escribo y veo que pasa (...). Una novela no es una acumulación de escenas sino que exige una estructura, un ritmo, una coherencia que tienes que trabajar después como un arquitecto que posee una serie de materiales que debe ensamblar para hacer una casa. La novela es esa casa", concluyó el propio Ovejero, que quiso reinventar el amor.


Articulo : http://www.eluniversal.com 02/07/2013