samedi 20 juillet 2013

Pedro Pablo GUERRERO/ El contundente regreso editorial de Jorge TEILLIER

RECUPERATION|La vigencia de un poeta
El contundente regreso editorial de Jorge Teillier
Por Pedro Pablo GUERRERO

Ediciones Cátedra, de España, publicara este año una antología critica de su poesía, realizada por el chileno Juan Carlos Villavicencio. A este volumen se agregan reediciones en Fondo de Cultura Económica y Tajamar, además de un libro de ensayos dedicados a su obra que editara Universitaria.

De que es uno de los poetas mas queridos por los chilenos puede dar fe su hijo Sebastian Teillier. La última vez que fue al cementerio de La Ligua, donde descansan los restos de Jorge Teillier desde 1996, descubrió nuevas placas y mensajes que la gente deja en su tumba. Este afecto transversal, no solos literario, alimentado por una mitología creciente de anécdotas, también se traduce en lectores. Fondo de Cultura Económica prepara la sexta reimpresión de Los dominios perdidos, antología de Erwin Diaz, que desde su publicación en 1992 totaliza 9.500 ejemplares. Todo un best seller para el género.

Pero el mayor acontecimiento en torno al legado del poeta nacido en 1935 aun esta por suceder. El prestigioso sello español Cátedra debiera publicar entre septiembre y octubre los tres mil ejemplares de Nostalgia de la Tierra, la primera antología critica de la poesía de Jorge Teillier. Un volumen de 500 paginas que registra variantes de sus poemas e incluye notas y estudios de Juan Carlos Villavicencio (Puerto Montt, 1976), autor del poemario The Hours (2012), licenciado en Literatura, candidato a Magíster de la Universidad de Chile y editor de la desaparecida revista Descontexto.

Sobre el titulo de la antología, Villavicencio explica: “Esta dado por el poema “Nostalgia de la Tierra”, incluido en el libro póstumo de Teillier, En el mudo corazón del bosque, de 1997. Es un poema que esta escrito desde “el otro lado”, desde la muerte. Teillier pervive. Estos poemas tienen la posibilidad de ver la luz, aun tras la ausencia del poeta. Nostalgia de la Tierra, nostalgia de Teillier”.

La corrección, proceso creador

El antologador recuerda que conoció la obra del poeta lautarino en 1996, cuando estudiaba Psicología en la UDP, en un curso de formación integral que dictaba Andrés Morales. Villavicencio después se cambio de universidad y de carrera (a Literatura), y continúo leyendo a Teillier. Atentamente. En cierto momento se da cuenta de que el autor repite poemas. “Y lo peor de todo es que los cambia. No tiene ninguna vergüenza para decir creo que esto es mejorable. Ve que en la corrección había un proceso creador”, advierte.

Entre 2002 y 2003, Villavicencio se embarco en un trabajo para determinar las variantes textuales que hay en Teillier. “Para mi fue una enfermedad. Tenia que dar cuenta de esto, porque nadie lo había hecho. Y como mala memoria tuve que anotarlo. Empecé, libro por libro, a guardar las versiones definitivas, a fijar el texto, y a ver cuales eran efectivamente los cambios. Esos fueron seis meses prácticamente de pan pelado y jugo”, recuerda.

Decidido a publicar una antología con las variantes, el año 2003 fue a ver Sebastian Teillier, quien luego de escucharlo le dio a entender muy amablemente que no veía por qué tendría que darle esa responsabilidad a él, considerando, entre otras razones, que no había publicado trabajos sobre el poeta.

“Un año de depresión”, así resume Villavicencio el resultado de esa entrevista. Sin embargo, en 2007 creo el blog “Teillier Aleph”, donde empezó a subir poemas con las variantes, notas e intertextos. El sitio se hizo conocido por su rigurosidad y Villavicencio se legitimo. Un día Sebastian se comunico con él.

-Nos encontramos en una reunión familiar. Estaban él, su hermana Carolina, y hasta Sybila Arredondo. Querían conocerme. A partir de ese momento se empezó a dar cariño. Comencé a ser una especie de consiglieri. Yo dejé muy en claro que mi rollo no era lucrar con esto, que no quería ser otro vampiro de Teillier. Me pusieron, creo, un par de pruebas pequeñitas. Carolina una vez me mando una carta collage que hizo Teillier para sus nietos, personal. Obviamente nunca la publiqué.

En las conversaciones que siguieron, Villavicencio les transmitió a los herederos del poeta su inquietud de que no podían seguir dando permiso de publicar a Teillier en cualquier sello. Había llegado el momento de jugársela por buscar una editorial extranjera importante. “Yo voy a hacer la antología”, dijo. El primer ofrecimiento se lo hizo a Visor, pero Teillier no estaba dentro de sus planes. Luego lo intento con la Casa de las Américas, en Cuba.

-¿Como llegas finalmente a Cátedra?
-Enviándoles un mail. Sin conocer a nadie. Impresionante. Nadie lo cree, porque ahora tengo muy buenos contactos en editoriales españolas. Les escribí algo así como “Hola, me llamo tanto. Tengo en mi poder los derechos de Teillier, quería saber en mi poder los derechos de Teillier, quería saber si están interesados en una antología, les mando dos ejemplos”. Eran dos poemas anotados y con variantes. Me dijeron que estaban de acuerdo, que les encantaba la idea, el único problema es que las notas eran muy extensas, así que las acorté.

La primera versión que Villavicencio envío a Cátedra tenia 429 paginas en Word. Le pidieron dejarla en 300. Quedo en 306. “Primero tiré toda la carne a la parrilla”, reconoce. Actualmente esta revisando las segundas pruebas del libro, ya diagramado. Cuando termine, se ira a imprenta. Nostalgia de la Tierra incluye una biografía; un ensayo académico (con referencias a los trabajos de Niall Binns, Ana Traverso, Adolfo de Nordenflycht, Jaime Giordano, Leonidas Morales); una lectura interpretativa del propio Villavicencio; una bibliografía; la antología anotada y, aparte, las variantes textuales.

El Teillier político

-¿Qué criterio adoptaste para hacer la antología?
-Como dice el querido Sebastian, antojología. Revisé los textos que yo vi con mayor calidad y punto. Aunque hubo que meter algunos que parecían necesarios. Claro, hay gustos personales, pero dejé que la calidad de los textos se antepusiera a cualquier cosa. De hecho, cuando tuve que recortar la antología y sacar poemas descarté los posibles “ripios”: un poema que esta bien, pero no es tan bueno, ese se fue. Quedo la crème de la crème. Por varias razones. Desde la calidad per se de los textos, hasta lo emblemáticos que son, como clásicos. Aunque yo creo que dejé afuera un clásico. Y lo hice adrede. Yo sé que alguien dirá algo. Pero ahora no importa.

-¿Crees que hay malentendidos en la lectura de Teillier?
-De Teillier se hacen muchas lecturas someras, la gente se queda con el sur y la nostalgia, pero no hay un análisis mas amplio de los textos en si mismos. “Blue” se toma como un poema “bonito”, y es bien terrible en realidad, es una condena. Lo que pasa es que esta escrito bellamente. Por ahí van las confusiones. Lo mismo cuando dicen que sus poemas son tan evocativos de la infancia, como si Teillier lo único que quisiera es volver a los cinco años. Tampoco es así. No hay texto que recoja eso. Él entiende la niñez como un estadio donde puede recuperar esa visión de un mundo mas noble, mejor, que es la edad de oro. Pero va por ese lado, no es un camino de echar de menos a que su mama le haga cariño. Al contrario, los juegos de los niños siempre están cargados de algo terrible. Por ahí se emparienta también con Trakl y hacen buenas migas.

-¿Cuál fue el principal descubrimiento que hiciste revisando los textos de Teillier?
-Lo aprendí a leer mucho mejor como poeta con una visión política. El primer libro que Teillier publica en dictadura es Para un pueblo fantasma, de 1978. Fijémonos en lo significativo del titulo: para un pueblo desolado, muerto, pero también para un grupo de personas que deambulan todavía por la Tierra. Somos de aquellos que han querido aniquilar, por lo tanto tengamos cuidado. Reconozcámonos solo nosotros. De ahí el pez en la portada, el Ictus, como se reconocían los cristianos cuando eran perseguidos. Pero no es la única señal. Las sangrías en ese libro van hacia la derecha y en el poema. “En el mes de los zorros” hay una alusión al “mes de los días de sol frío”, es decir, septiembre. Este Teillier político me parece fundamental.

-¿Por qué entonces lo rodeo una fama de apolítico?
-Muchas veces lo criticaron. Entre otros, Hernán Loyola y Enrique Lihn. Hay un poco de responsabilidad en Teillier. Él quiere pasar así, por esta cosa como de la nostalgia. Y no se mete, no declara. En las entrevistas tampoco dice, pero en sus textos de esos años te encuentras con lo que esta pasando. Como fue un gran lector, tiene que haber revisado “La desaparición de una familia”, ese texto de La nueva novela, de Juan Luis Martínez. Mas tarde, en La isla del tesoro hay referencias a “perros negros y salvajes” que “han bombardeado todas las provincias de la costa”. Quiere irse, hace unos viajes, pero siempre vuelve. Yo creo que sentía una necesidad testimonial de estar acá. “Esto es lo que me toco. No me puedo arrancar”, supongo que se dijo. Lo mismo que le paso a Lihn.

***
Teillier crítico

En etapa de elaboración se encuentra el volumen de ensayos Teillier crítico, que están editando Braulio Fernández y Marcelo Rioseco. Universitaria debiera publicarlo a fin de año o comienzos de 2014, con el apoyo de la Universidad de los Andes y University of Oklahoma, tal como se hizo con el volumen Anguita 20/20. Incluso, adelante Fernández, tendrán las mismas secciones: artículos académicos (Ivan Carrasco, Carolina Pizarro, Oscar Galindo, Magda Sepúlveda, Eduardo Llanos, Nain Nomez, Matías Ayala, Ismael Gavilan, Roberto Onell, entre los convocados); ensayos de poetas (Sergio Rodríguez, Francisco Véjar, Lorenzo Peirano, Armando Roa, Omar Lara, Floridor Pérez, Jaime Quezaca, Carlos Almonte) y una parte testimonial o biográfica.

-Lo que nos animo en la base fue lo mismo que Antigua- dice Braulio Fernández-. Poder recuperar a un autor importante para los estudios literarios, aunque el caso de Jorge es distinto porque él ha tenido mayor presencia en el mundo académico, al menos a nivel de papers en revistas. Su situación es claramente mejor en ese sentido, pero de todas maneras nos parecía interesante reunir en un solo volumen un conjunto nutrido de trabajos, escritos por profesores de distintas universidades chilenas y extranjeras.

Marcelo Rioseco destaca la vigencia de Teillier: “Es un poeta de una escritura sencilla, en el mejor sentido de la palabra, que lo hace muy perdurable, y con un tema muy claro: la infancia, el pueblo perdido, cierta mitificación de esa aldea, que de alguna manera es el paraíso. Yo creo que eso ha influido en la imagen del poeta que es cien por ciento poeta. No sé hasta qué punto la poesía de Jorge es hoy un referente o una influencia directa, pero si creo que es una lectura obligatoria de cualquier poeta que esta escribiendo en Chile”.


Articulo: http://www.emol.com/ 14/07/2013