dimanche 25 août 2013

Eduardo LAGO/ Elmore LEONARD fallece en Detroit a los 87 años

La novela negra está de luto
Elmore Leonard fallece en Detroit a los 87 años
Por Eduardo LAGO 

El prolífico autor que dignificó la intriga policial derribó las fronteras entre la alta y la baja literatura.

Elmore Leonard, autor de medio centenar de novelas de género, ha fallecido a los 87 años en un suburbio de Detroit, ciudad que hacía unas semanas proclamaba oficialmente su decrepitud, declarándose en bancarrota, y donde el escritor había pasado la mayor parte de su vida. Leonard había nacido en 1925 en otra ciudad cuya decrepitud intrínseca es también beneficiosa para la imaginación, Nueva Orleans, y llevaba 60 años publicando novelas a razón de una por año, con la mera excusa de que “le resultaba divertido hacerlo”. Su idea de literatura no podía estar más clara.

Harto de que lo atosigaran con preguntas que explicaran la clave de su éxito, en 2001 redactó un decálogo que no tiene desperdicio. “Bajo ningún concepto empiece una novela hablando del tiempo que hace”. “Nada de prólogos”. “Evite las descripciones detalladas de cosas, personajes o lugares”. En esencia, la poética del novelista se puede resumir en dos normas: “No escribir lo que se suele saltar el lector” y sobre todo: “Si suena a literatura, olvídelo, no sirve”.

Esa naturalidad hacía saltar por los aires las distinciones entre “alta” y “baja” literatura. Escritores como Martin Amis, Saul Bellow, Barry Gifford o Raymond Carver coincidían en proclamar la maestría de Elmore Leonard con lectores que jamás les habían leído ni pensaban hacerlo. Stephen King, por traer a colación a un escritor de una estirpe muy distinta, estaba totalmente de acuerdo.

Empezó escribiendo cuentos y novelas del Oeste, en la década de los cincuenta. La primera, una narración de media distancia titulada El agente apache, la vendió por 90 dólares a la revista Argosy, que enseguida vio en él a un maestro en ciernes del género. Una de las últimas, Hombre (1961), fue elegida por los especialistas como uno de los mejores westerns de todos los tiempos. Su método para inspirarse, según confesó en una entrevista, consistía en sumergirse hipnóticamente en la lectura de una publicación titulada Autopistas de Arizona. Donde los demás no veían más que paisajes áridos, Elmore atisbaba un filón inagotable de historias, todas pobladas de personajes nítidamente definidos.

Cuando los westerns empezaron a perder el favor del público, Leonard se pasó a la ficción criminal. Su primera novela negra, The Big Bounce,fue rechazada por un total de 84 editoriales y varias productoras cinematográficas. Acabó siendo un best seller del que se hicieron dos versiones fílmicas. En sus nuevas ficciones, el desierto fue sustituido por una sucesión de enclaves urbanos. Los nuevos escenarios eran lugares como Detroit y Nueva Orleans, Miami, San Juan o Atlantic City. Tan importante como el trasfondo urbano, una galería de personajes que tenían en común su desprecio por la ley y las buenas costumbres, por quienes el novelista sentía particular debilidad.

En cuanto al estilo, en conformidad con su decálogo de la buena escritura, era prioritaria la escalofriante desnudez de la prosa, técnica que aprendió de Hemingway, a quien sin embargo achacaba un grave defecto: su falta de sentido del humor, fallo que el discípulo supo mantener a raya. En segundo lugar, el dominio del diálogo: la manera de hablar de sus personajes es real. Las páginas de Elmore Leonard destacan por sus cualidades sensoriales auditivas, tanto como visuales. Otro truco: imitar no a los nombres encasillados en el género negro, sino a autores de la estirpe de John Steinbeck y John O’Hara, por señalar dos influencias muy cercanas. Eso explica que Martin Amis dijera en una ocasión que al lado de la suya, la prosa de Chandler resultaba torpe.

La obra de Leonard parecía nacida más para la pantalla, grande o pequeña, que para la página. Aparte de las adaptaciones televisivas, una veintena de títulos de Elmore Leonard, entre relatos y novelas, fueron trasladados con gran éxito al cine. Pocos escritores pueden alardear de un reparto de actores encargados de dar vida a sus personajes de papel como el suyo: Paul Newman, en Hombre; Charles Bronson, en Mister Majestyk; Burt Lancaster, en Que viene Valdez; Burt Reynolds, en Stick; Alan Alda, en La guerra de los contrabandistas; Pam Grier, en Jackie Brown; George Clooney y Jennifer López, en Una relación muy peligrosa; Peter Falk, en Pronto; Mickey Rourke, enKillshot; John Travolta, en Cómo conquistar Hollywood, y Glenn Ford y Russell Crowe, en dos versiones diferentes de Yuma (separadas entre sí por una distancia de 50 años). La muerte de Elmore Leonard deja una larga huella de tristeza, uniendo en un sentimiento difícil de explicar a escritores y lectores que en principio a nadie se le hubiera ocurrido aunar.

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Muere Elmore Leonard, compartan su homenaje a un grande
Por Juan Carlos GALINDO

Los fans de la novela negra estamos irremediablemente de luto hoy: Elmore Leonard ha fallecido a los 87 años en su casa de Detroit. Es complicado hablar de uno de los más grandes del género, un amante del oficio de escritor, un trabajador incansable, un escritor genial, sin caer en tópicos.

Guillermo Altares ya escribió en abril sobre él en este blog y es uno de los mejores homenajes que se le puede hacer al creador de Raylan Givens o Jack Foley.

Personalmente adoro a Givens y creo que Justified, la serie de televisión creada a partir de los relatos sobre este marshall duro, cínico y genial es incluso superior a algunos de los relatos. Leonard participaba de manera activa, como productor ejecutivo y guionista, en la serie. El autor ha sido uno de los escritores más y mejor adaptados al cine y la televisión.

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ENTREVISTA:
Elmore Leonard se pone las botas
Por Patricia TUBELLA 
06/08/2011

La televisión está dando al escritor estadounidense las satisfacciones que no siempre consiguió en Hollywood. La serie Justified da vida a su alguacil Raylan Givens. "Lo que verdaderamente retrata a tus personajes literarios es cómo hablan".

En el ecuador de los 85 años, con un bagaje profesional nutrido de decenas de libros, relatos cortos y populares adaptaciones cinematográficas de su obra, el escritor y guionista estadounidense Elmore Leonard no siente en absoluto la tentación de poner el freno. El autor de Hombre, considerado en su tierra natal como uno de los mejores westerns de todos los tiempos, y sobre todo de legendarios títulos de novela negra ha cultivado ambos géneros a lo largo de casi seis décadas de exitosa carrera. Aunque fue la atención de Hollywood la que propulsó su nombre hasta dimensiones estelares. Si tantas de las criaturas concebidas por su pluma acabaron cobrando vida en la gran pantalla, Leonard admite sin embargo que no siempre lo hicieron con la mejor fortuna: "Porque lo que verdaderamente retrata a tus personajes literarios es cómo hablan. La trama y todo lo demás, incluso el desenlace de la historia, apenas importa".

"Las novelas de Tom Clancy son malas y aburridas, mientras que los guiones (basados en ellas) están bastante bien".

Parapetado en el sillón de un céntrico hotel londinense -cuerpo enjuto, aunque pletórico de energía-, el novelista formula esa reflexión con motivo del estreno de la nueva temporada de la serie televisivaJustified, que toma como protagonista a uno de los personajes recurrentes en su narrativa. El alguacil Raylan Givens (US Marshall, en la tradición americana), un agente de la ley contemporáneo que, tocado con el perenne sombrero vaquero, regresa a su Kentucky natal para impartir la justicia con un particular y expeditivo estilo. Por la función desfila toda una galería de villanos que siempre han sido el punto fuerte del autor. Leonard se reconoce sorprendido de haber hallado en el medio televisivo la traslación exacta del universo que destilan sus libros Pronto y Riding the Rap, así como el relato breve Fire in the Hole que inspiró a los guionistas de la serie. "El acento sureño de los personajes, especialmente el de Rayland, es extraordinario y suena tal cual lo había imaginado", manifiesta sobre esa producción de la pequeña pantalla que ha recabado estupendas críticas desde ambas orillas del Atlántico.

La segunda temporada de Justified en España se estrenó en mayo, en el canal Calle 13. "Me enviaron el primer guión basado en mi relato corto y me encantó", dice sobre el origen de una serie en la que figura como uno de los productores ejecutivos. Y que, además, le ha dado pie a concebir un nuevo libro con el personaje de Raylan Givens. "Me pagan 12.500 dólares por cada episodio, así que me dije: 'Tengo que contribuir porque siempre trabajo a cambio de mi sueldo", explica con inusitada franqueza sobre su novela número 45, Raylan, que abunda en las aventuras del alguacil y, de ese modo, ha procurado material fresco a los guionistas de la serie.

Nunca imaginó que acabaría escribiendo para la pequeña pantalla, pero se siente muy satisfecho porque "la televisión por cable tiene hoy historias y personajes francamente buenos". ¿A qué atribuye esa regeneración de la ficción televisiva? "Las grandes cadenas de Estados Unidos son en general muy aburridas y están demasiado obsesionadas en vetar el uso de ciertas palabras y expresiones. En el cable eres libre de contar lo que quieres y no te ves restringido por el lenguaje de lo políticamente correcto". Por eso el "sonido" de su escritura que tanto reivindica ha hallado en el medio a su mejor aliado.

Ese evidente entusiasmo de Leonard se trastoca en un veredicto ambiguo cuando se le inquiere sobre la predilección que ha demostrado el mundo del cine por su obra. Sus libros han sido material de películas tan taquilleras como Jackie Brown (Quentin Tarantino basó el guión en su novela Rum Punch), Un romance muy peligroso, donde la relación entre George Clooney y Jennifer López echaba chispas, o Cómo conquistar Hollywood, con John Travolta en el papel de un mafioso fascinado por el séptimo arte. Pero también de fiascos como la secuela de este último filme (Tómalo con calma) que "no respetó mis diálogos" y, a su entender, sucumbió a la tentación de un humor nada sutil. Leonard cita la adaptación de una de sus primeras historias policiales, The Big Bounce (1969), protagonizada por Ryan O'Neal, como la peor película que había visto nunca... hasta que una nueva versión filmada hace tan sólo seis años le convenció de que todavía era posible alcanzar cotas más bajas. "No conocen el sonido de mi escritura", dice sobre muchos guionistas "que se consideran escritores pero que en realidad no son tan buenos".

Él mismo ha ejercido esa labor trasladando varias de sus obras a la caligrafía cinematográfica, escribiendo guiones originales y adaptando asimismo a otros autores. "Pero hace años que lo he dejado porque ya no me satisfacía. Cuando me piden adaptaciones de mis libros, los reescribo en forma de guión, creo que para eso me pagan. Pero muchas veces quieren otra cosa y todavía no he podido adivinar qué es", dice sobre sus malentendidos con la industria hollywoodense. Al igual que tantos buenos libros dieron pie a películas de dudosa calidad, ¿cree posible ese proceso a la inversa? La respuesta es afirmativa en algunos casos: "Mire por ejemplo las novelas de Tom Clancy, que son tan malas y muy aburridas, mientras que los guiones (basados en ellas) están bastante bien...".

Aunque su actual distanciamiento de las tareas de guionista puede ser sólo temporal (no descarta firmar la adaptación cinematográfica de su reciente libro Djibouti si la directora oscarizada Kathryn Bigelow se embarca en el proyecto), Elmore Leonard sigue ante todo consagrado a sus novelas. La literatura fue una vocación temprana que nació cuando el adolescente nacido en Nueva Orleans (1925), aunque criado en Detroit, descubrió la obra y el mundo personal de Ernest Hemingway. Al ser informado de que la periodista es española, inquiere inmediatamente por esas corridas de toros que sedujeron al gran Nobel americano. Retomó la escritura tras el paréntesis de la guerra y su servicio en la Marina al sur del Pacífico, al tiempo que se ganaba el sustento en una agencia de publicidad. A su debut con The Bounty Hunters (1953) siguieron otras novelas y relatos cortos como 3:10 to Yuma, que el director Delmer Daves filmó pocos años después con Glenn Ford y Van Heflin como protagonistas. Dos estrellas contemporáneas, Russell Crowe y Christian Bale, volvieron a encarnar en 2007 a los personajes de ese western en una de las constantes de la singladura del autor: varios de sus libros han sido adaptados no sólo una, sino dos veces a la gran pantalla.

El género de las novelas del oeste define la primera etapa de Leonard, que tiene su pico cuando su quinta propuesta, Hombre, es reconocida por el Western Writers of America a principios de los sesenta. Sólo entonces se siente confiado en volcar su dedicación exclusiva a la escritura, probablemente intuyendo también los réditos adicionales de los derechos cinematográficos. El protagonista de aquel libro, un hombre blanco criado por los apaches, acabó adoptando los rasgos de Paul Newman en el celuloide.

A finales de la década, da por agotado el filón del western e imprime un giro a su carrera que, con el tiempo, lo coronaría entre los mejores autores de novela negra y policiaca del panorama anglosajón. Después de títulos como Swag, The Switch o LaBrava, protagoniza el gran salto comercial con la publicación en 1985 de Glitz, al que siguió una cadena de superventas (Bandits, Cuba Libre...). Si Hollywood siempre llamó a la puerta de Elmore Leonard, los años noventa supusieron su gran época dorada, en la que directores como Tarantino o Steven Soderbergh convirtieron las adaptaciones de su obra en grandes éxitos internacionales.

George Clooney, inspirado protagonista de Un romance muy peligroso (filmada por Soderbergh), "es uno de los pocos actores capaces de reproducir exactamente el sonido de mis diálogos", subraya Leonard con tanta convicción como sentido comercial. Porque el escritor confía en convencer a la gran estrella para que, trece años después, retome el papel del ladrón de bancos Jack Foley en una secuela de aquella cinta. Ya le ha enviado su libro Road Dogs, aunque desconoce si el artista querrá estar disponible.

A la espera de que se materialicen los nuevos proyectos cinematográficos, y sin dejar nunca de escribir, Elmore Leonard dedica estos días a la promoción de su éxito en la televiisón: Justified. 

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Tú ganas, Elmore
Por Guillermo ALTARES
25 de abril de 2013

Elmore Leonard recibió en 2012, a sus 87 años, el premio al conjunto de una obra literaria que concede en Estados Unidos la National Book Foundation (Distinguished Contribution to American Letters, uno de los más importantes que se conceden en este país).

Hasta ahora sólo otro escritor popular había merecido este reconocimiento: Stephen King. Adaptado por Quentin Tarantino y Steven Soderbergh, autor de la estupenda serie de televisión Justified,es sin duda uno de los grandes escritores estadounidenses y uno de los grandes clásicos vivos de la novela negra.

"Nuestros mejores autores de novela negra son muchas veces los narradores más astutos de nuestra realidad social", escribió Olen Steinhauer en The New York Times sobre el volumen de historias Raylan en las que se basa Justified, que en castellano ha publicado Alianza Editorial, mientras que el canal Calle 13 emite la tercera temporada de la serie (en EEUU acaba de terminar la cuarta). La historia de este agente judicial de gatillo fácil es una buena muestra de la narrativa de Leonard: lo que ocurre no llega a ser nunca tan importante como los ambientes que describe y, sobre todo, como sus personajes. Justified es una serie sobre Kentucky, sobre sus pueblos deprimidos, sobre el cinturón de la biblia y sobre una mafia cutre y despiadada. Y también sobre agentes judiciales que, como Raylan con su sombrero, parecen pertenecer a otros tiempos.

Su capacidad para describir los rincones perdidos de América es comparable a la que mostró John Steinbeck durante la Gran Depresión y, desde luego, a la de los clásicos de la novela negra (el género con el que siempre es identificado) como James M. Cain, Jim Thompson o James Hadley Chase (Ma Baker, con permiso de la realidad, podría haber sido perfectamente un personaje suyo).

Sus malos suelen ser unos tipos memorables en un mundo literario en el que todos se mueven en una inmensa gama de grises. Tarantino en Jackie Brown y Soderbergh en Un romance muy peligroso supieron explotar con mucho talento estas difusas fronteras en las que se mueve su narrativa, al igual que Barry Sonnenfeld en la estupenda Como conquistar Hollywood, en la que John Travolta interpreta al memorable Chili Palmer, un matón de la mafia que acaba metido en el negocio de las películas. De todos sus personajes, me quedaría sin duda con Palmer, con Raylan y con Jack Foley, el ladrón de bancos más honesto del mundo, interpretado por George Clooney en Un romance muy peligroso(extraña traducción del original Out of sight –fuera de vista o extraordinario– que a su vez es una adaptación muy libre del título de la novela original, Tú ganas, Jack).

"Lo que verdaderamente retrata a tus personajes literarios es cómo hablan. La trama y todo lo demás, incluso el desenlace de la historia, apenas importa", señaló a Patricia Tubella en una entrevista con este diario, en 2011 en Londres. "Recibo cartas de gente encarcelada que me pregunta dónde cumplí condena o, incluso, si soy negro. Pero no tiene misterio: escucho a la gente hablar, uso mis contactos en la policía y en el hampa", dijo en la presentación de uno de sus libros al ser preguntado sobre su talento para los diálogos. Uno años antes, dentro de una magnífica serie de The New York Times en la que grandes autor daban consejos para escribir, Elmore Leonard afirmó: "Mi regla más importante es: si parece escritura, vuelve a escribirlo" (me gustan mucho también otras dos: "nunca empieces un relato hablando del tiempo" y "procura dejar fuera la parte que los lectores tienden a saltarse").

Como no podía ser de otra forma, los relatos de Leonard se ciñen a sus propias reglas: muy ágiles, llenos de diálogos y personajes difíciles de olvidar (no ocurre lo mismo con sus tramas, a veces son tan enrevesadas que resulta casi imposible no perderse en algún momento). Empezó escribiendo novelas del oeste (Un hombre, llevada al cine por Martin Ritt en 1967 con Paul Newman como protagonista, fue su mayor éxito) y el western ha marcado el resto de su literatura; aunque en castellano se han editado sobre todo las novelas negras, la mayoría en Alianza Editorial pero también hay unas cuantas en Ediciones B y Versal, aparte de en bolsillo: mi favorita sigue siendo Pronto, en la que un tipo se cruza a la vez con el FBI y con la mafia de Miami cuando está a punto de retirarse. También es magnífica El día de Hitler, sobre los círculos nazis en EEUU durante la II Guerra Mundial, protagonizada por Carl Webster, un policía a través del que describe los años treinta en Un tipo implacable. El blues del Mississippi, Almas paganas, Perros callejeros o Cuba libre son otros cuantos ejemplos de la capacidad narrativa de Leonard. 


Articulo : http://cultura.elpais.com 20/08/2013