dimanche 29 septembre 2013

HOMENAJE|NERUDA a 40 años de su muerte

GENTE
La muerte de Neruda cumple 40 años sumida en misterios y sospechas

Neruda, de filiación comunista, murió el 23 de septiembre de 1973 a los 69 años, a sólo 12 días del golpe militar que depuso el gobierno democrático de su amigo, el socialista Salvador Allende.

Santiago de Chile.- La muerte del poeta y premio Nobel chileno Pablo Neruda navega aún en el misterio, con la persistente sospecha de que el artista fue envenado por agentes de la dictadura militar de Augusto Pinochet hace exactos 40 años.

Exhumados en abril pasado, sus restos fueron de hecho enviados a Estados Unidos y España para ser sometidos a estudios bioquímicos e histológicos, ordenados por el juez  Mario Carroza.

Neruda, de filiación comunista, murió el 23 de septiembre de 1973 a los 69 años, a sólo 12 días del golpe militar que depuso el gobierno democrático de su amigo, el socialista Salvador Allende.

Su deceso ocurrió en la clínica Santa María, de la capital chilena, hasta donde fue trasladado por su familia, debido a dolencias asociadas a un cáncer de próstata, causa oficial de su fallecimiento.

En ese mismo centro médico, y en parte con el mismo equipo médico, murió también el ex presidente demócrata cristiano Eduardo Frei, en cuyos restos fue encontrado gas sarín años después, producto de investigaciones judiciales.

Al momento de la muerte de Neruda, la dictadura iniciaba una feroz persecución contra adherentes del depuesto gobierno del presidente Allende. Muchos desaparecieron o fueron ejecutados.

Con los años, se mantuvo la "verdad" oficial sobre el deceso del vate, hasta que el juez Carroza acogió a trámite una querella que presentó en 2011 el Partido Comunista para que investigara una denuncia de que su muerte se debió a una sobredosis de dipirona.

El poeta, autor de obras cumbre como el "Canto General" y "Crepusculario", de hecho planeaba viajar el mismo día en que murió a México, país en el que pensaba formar un gobierno en el exilio.

Neruda junto al presidente Allende y al cantante Víctor Jara, que murió acribillado por 44 balazos tras ser arrestado y torturado por los militares, "eran símbolos del recién derrocado gobierno socialista", aseguró a dpa el abogado Eduardo Contreras, querellante en el caso.

El jurista dijo que inició el litigio debido a "un conjunto de indicios y sospechas que hacen razonablemente presumir una probable intervención de terceros en su muerte", entre las que mencionó la desaparición de su ficha médica y la ausencia de un listado completo de los trabajadores de la clínica.

La incertidumbre tomó aún más cuerpo luego de afirmaciones de Manuel Araya, el asistente y chofer de Neruda, quien lo acompañó hasta los últimos minutos de su existencia.

"Estuve con él y sé que alrededor de las cuatro de la tarde de ése día (el de su muerte) le pusieron una inyección en el estómago. Me dijeron que era dipirona para el dolor", según ha declarado Araya a medios locales. Horas más tarde fallecería.

Neruda fue sepultado en un modesto nicho del cementerio general capitalino, facilitado por una familia amiga del vate, adonde estuvo hasta 1992 cuando, ya en plena democracia y como había sido su deseo en vida, sus restos fueron depositados en una tumba construida en su casa en Isla Negra, en el litoral central de Chile.

Su funeral, el 25 de septiembre, se convirtió en la primera manifestación antidictatorial, según recordó en conversación con dpa la periodista chilena Virginia Vidal, cercana a la familia del escritor.

El cortejo partió a pie hasta el camposanto desde "La Chascona", su casa en el centro capitalino que bautizó en honor a su amante y tercera esposa Matilde Urrutia por su abundante cabellera rojiza y con quien estuvo unido hasta su muerte.

En el trayecto de varias cuadras se fue juntando mucha gente al sepelio.  Era "una marea humana", relató Vidal,  quien advirtió piquetes de soldados armados "por todos, lados", mientras algunos de los asistentes leían en voz alta poemas del juglar.

Paralelamente y en abierto desafío al recién instalado régimen,  en las proximidades del camposanto, en pena calle, los concurrentes comenzaron a  cantar  a voz en cuello los versos de "La Internacional", el himno de los comunistas, resumió Vidal al recordar lo ocurrido hace cuatro décadas en ese cementerio.

Para los  40 años de su muerte, la fundación que lleva su nombre realiza preparativos para evocar al poeta, aunque sin sus restos que fueron exhumados  para la investigación: Se desconoce la fecha en que serán devueltos a su sepultura.

"El cuerpo de Neruda no está en Isla Negra, por lo tanto cambian las cosas. Haremos algo que tiene que ver con conmemorar la vigencia y la vitalidad del Neruda hoy", dijo el presidente del organismo, Fernando Sáez, que anunció también para fin de este año las reediciones de "Crepusculario" y "Residencia en la tierra".

Articulo: http://www.eluniversal.com 20/09/2013

***
HOMENAJE|A 40 años de su muerte
Pablo NERUDA: residencia en la oda
Por Patricio TAPIA

Cuatro décadas antes de su muerte, ocurrida el 23 de septiembre de 1973, Pablo Neruda publico la primera edición de “Residencia en la tierra”, de la que ahora aparece una edición facsimilar. Y en Estados Unidos se recopilan por primera vez todas las odas del poeta en una edición bilingüe a cargo de distinguidos traductores, en edición de Ilan Stavans.

En un poema de “Estravagario” (1958), Neruda afirmo: “Ahora me doy cuenta que he sido/no solo un hombre sino varios”. Regresaba, años después, a una de las ciudades en que sufrió y escribió partes de “Residencia en la tierra”.

Entre las posibles interpretaciones de los varios hombres que fue Neruda, “Residencia en la tierra”, uno de sus libros decisivos, tiene un papel crucial. Permitiría distinguir etapas –un surrealismo distinto del modernismo amoroso previo y de la poesía comprometida posterior-; estilos y cambios de rumbo: el pesimismo angustiado y barroco de “Residencia” ante la poesía sencilla para personas sencillas de, digamos, las “Odas elementales”. Pero no es tan fácil deslindar periodo en Neruda, a quien las odas acompañaron siempre en sus libros (el primero, “Residencia”).

Nacimiento del mito

Durante casi una década (1925-1935) y en tres continentes (Sudamérica, Asia y Europa) Neruda compuso los poemas de “Residencia en la tierra”. Pasaba (no obstante el éxito de “Veinte poemas de amor”) por un periodo difícil, de inestabilidad económica, amorosa y vital. Tuvo nombramientos diplomáticos en Oriente, Buenos Aires, España, donde publico el libro de forma completa (1935, Madrid), con los poemas de una primera “Residencia” (1925-1931) y los de una segunda (1931-1935).

La primera “Residencia” se publico en Chile, en 1933. Era una edición de gran formato, 100 ejemplares numerados y firmados (mas 10 de autor). Si entre las joyas bibliófilas de Neruda esta la primera edición de “Los versos del capitán” (1952, Italia, 44 ejemplares), esta edición de “Residencia” no se queda atrás, si no en opulencia, al menos en escasez. Bernardo Reyes, sobrino nieto del poeta, señala: “En palabras del poeta y bibliófilo César Soto, la edición de este libro es la primera que se conoce en el país concebida con los parámetros de pieza bibliográfica de colección”. RIL editores ha hecho una edición facsimilar de 500 ejemplares. Un estuche de cartón contiene el libro numerado, un certificado de autenticidad de la Fundación Neruda y un texto introductorio –acompañado como folleto- escrito por Reyes. Es un facsímil idéntico al ejemplar 101 depositado en la Biblioteca Nacional.

Bernardo Reyes precisa la idea de la edición: “Con ella conmemoramos 40 años de la muerte del poeta y 80 años de la primera edición del libro. La primera efeméride da cuenta del término de la historia y del nacimiento del mito. La segunda, del nacimiento del mito, que comienza a consolidar su historia poética. Ambas fechas tienen relación con mi historia familiar, y que plasmé en mi libro “El enigma de Malva Marina” que es, de alguna manera, una contextualización biográfica del proceso creativo de “Residencia”. Quizás por eso mi vinculación a esta edición, que sin el apoyo de RIL editores y de la Fundación Pablo Neruda hubiese sido imposible realizar”.

-¿Lo considera su libro fundamental?
-EL poeta de dimensiones universales, comienza con este libro, y es España la que proclama su poesía, con tanta algarabía como lo hiciera con Rubén Darío. Miguel Hernández, dijo: “Necesito comunicar el entusiasmo que me altera desde que he leído “Residencia en la tierra”. Ganas me dan de echarme puñados de arena en los ojos, de cogerme los dedos con las puertas, (…) Seria la mejor manera de expresar la borrascosa admiración que despierta en mi un poeta de este tamaño de gigante”. García Lorca, Alberti, toda la generación del 27, lo reconocen como uno de los suyos, como gran innovador de la lengua. Naturalmente, una obra poética con tan altos registros no puede ni debe fragmentarse en compartimentos estancos.

-¿Fue tan difícil publicarlo como se dice?
- En una entrevista en 1950, en México, Neruda dice que en 1927, en su paso fugaz por Madrid con destino o Oriente, el poeta y editor Guillermo de Torre habría rechazado su poemario. Sin embargo, pese a que al menos la mitad de los 33 poemas de “Residencia” se había publicado, el libro completo no estaba terminado, como se lo hace saber a Héctor Eandi, en abundante correspondencia que Neruda le envío desde Oriente. Luego, las gestiones de Alberti por encontrar editor, en España y Francia, fueron mencionadas en las memorias del poeta español. Fueron muchos los intentos, y fracasos consecutivos, hasta llegar a la publicación de Nascimento, edición de 100 ejemplares (1933), a su regreso a Chile, en 1932. De manera que existió probadamente una historia editorial muy adversa, sin negar que el tiempo le agrego alguna dosis de mito”.

-Lo llama, en sus años en Oriente, “monarca de la nada”. ¿Tan mal lo paso allá?
-La nada, el no ser, en esencia, un concepto de Oriente. Lao Tsé habla de la “no acción” para conectarse a la totalidad. Pero Neruda, que reniega de cualquier misticismo oriental, siendo mas bien “un místico de la materia”, como lo define Gabriela Mistral, logra intuitivamente conectarse con ese vacío existencial. La nada, en Occidente, efectivamente esta asociada a algo negativo, a pasarlo mal. Pero este monarca de la nada une la visión de Occidente con la de Oriente: el dolor existencial del desarraigo, que provoca su personal descenso a los infiernos de alcohol, opio y soledad, deriva en una mirada totalizadora de ese proceso de destrucción total del ego. El resultado lo sabemos: ese vacío se lleno de contenidos.

Todas las odas

Neruda identifico sus odas con esa palabra en el titulo. La primera es “Oda con un lamento”, que según Hernán Loyola podría haber sido escrita en Buenos Aires en 1933 o 1934. Es parte de la segunda Residencia, así como su “Oda a Federico García Lorca” (de 1935). Siguió escribiéndolas, en diarios, en libros recopilatorios o desperdigadas en otros.

Ilan Stavans, artífice de la mayor antología de Neruda en inglés, recopila ahora todas las odas (lo que no se había hecho en castellano), en edición bilingüe, a cargo de 18 traductores. “All the Odes” tendrá varias presentaciones: “En Nueva York, el 21 de noviembre, lanzaran el libro los poetas estadounidenses Philip Levine y Edward Hirsch y el irlandés Paul Muldoon, con una introducción de Jonathan Galassi, mi editor. En Los Ángeles, el 18 de enero, serán varios actores de Hollywood. Habrá presentaciones en Seattle, Miami, Chicago y otras ciudades.”

-¿Por qué quiso reunir las odas?
-No sé por qué nadie lo había intentado antes. Me da la impresión de que es un paso lógico. Neruda es famoso por su filiación al verso libre. Pero practico varias formas poéticas entre ellas el soneto, donde su talento apenas luce. Acaso la forma con la que mas se identifico es la oda. Nos lego un total de 225, un número astronómico si se le compara a Catulo, Horacio y Pindaro, y en inglés a Byron, Coleridge y Keats. En castellano sus postores son pocos, digamos Fray Luis de León y el amigo de Neruda, Federico García Lorca. Pero en el siglo XX nadie hizo con ella lo que Neruda: un instrumento para entender el mundo. Conjuntamente, las odas de Neruda ofrecen una filosofía de vida y hasta una teología, a la manera del Lucrecio de “De rerum natura”. El poeta esta enamorado de todas las cosas. Ve en ellas un plan universal, una lógica. Ve en ellas nuestra propia humanidad.

-Dice que sus odas son como una “corriente de la conciencia de un beatniks”
-Los beatniks adoraban a Neruda. Su desenfado, su soltura poética, su línea ideológica contestataria, fueron una fuente de inspiración. Para Neruda la oda es una oportunidad de celebrar los objetos más insignificantes que nos rodean. Asimismo, las usa para declarar su asombro por figuras como Paul Robson, César Vallejo y Walt Whitman. Leerlas es dejarse llevar por el tren mental del poeta. Hay por supuesto odas terribles (una sobre Stalin), pero las memorables, quizás unas 50, lo son enfáticamente”.

-Llama “extraordinaria” la oda al diccionario. ¿Influye su propio interés en ellos?
-Sin duda. Me atrevo a decir que es el mejor poema escrito jamás sobre el diccionario.

-¿Alguna otra oda favorita?
-La oda a la alcachofa, la oda al vino, la oda a tus manos, la muy beethoveniana a la esperanza y sobre todo la oda a la sandia porque cada vez que la leo me da la impresión de morder una jugosa rebanada en un caluroso día de verano. Una sola de estas odas es capaz de despertar en nosotros la alegría.

-¿Alguna traducción favorita del libro?
-La traducción que hizo Levine de la oda a la sal es espectacular, las dos odas al libro de Hirsh, las de W.S. Merwin y William Carlos Williams, y varias traducciones de Margaret Sayers Peden. De las traducciones que yo hice, siempre regreso a la escena en que Neruda canta al acto de regar agua en el jardín, a las papas fritas en aceite hirviendo, a las piedras de la playa y al río Mapocho.

***
Una semblanza inédita de NERUDA y MISTRAL
Por Gabriele MORELLI

El destacado profesor e hispanista italiano Gabriele Morelli da a conocer aquí un texto inédito del poeta español Luis Rosales (1910-1992) sobre la relación entre los dos premios Nobel chilenos.

El retrato inédito que Luis Rosales traza sobre la presencia de Neruda y Mistral en el Madrid de 1934 proviene de una serie de pruebas manuscritas en lápiz plagadas de borraduras, que luego el autor de “La casa encendida” pasa a maquina, no ahorrando nuevas tachaduras y cambios, a demostración de una actitud aun dudosa y resistente a expresar un juicio definitivo sobre la difícil relación vivida entre los dos grandes poetas chilenos. Sin duda, se trata de una semblanza escrita en una edad avanzada, probablemente después del año 1984. Rosales se calla sobre el triste episodio de la carta personal de la Mistral publicada (sin alguna autorización) en la revista Familia, en la que Gabriela expresaba juicios punzantes sobre España y su política, lo que determino su sustitución fulminante del cargo consultar, que paso a Neruda. En este sentido, considerado el clima distanciado pero de respeto reciproco que existía entre Pablo y Gabriela, se comprende que el poeta granadino se limite a hablar de una relación “inalambricaza y adelgazada”, o, como bien sintetiza el titulo de la semblanza, que los dos chilenos eran “distintos y admirables”.

Distintos y admirables
Por Luis ROSALES

En la poesía de nuestro tiempo, Chile no solo ocupa un puesto destacado: tiene puesto de honor. Entre sus numerosos poetas interesantes destaca la benditisima trinidad de la poesía chilena: Gabriel Mistral, Vicente Huidobro y Pablo Neruda. Excepción hecha de Rubén Darío, el fundador, y en nuestros días de Jorge Luis Borges, ningún poeta americano tuvo ni la influencia ni la excelencia universal que ellos tuvieron. Fueron adelantados. Son imperecederos. Siguen creciendo con los años.

La relación entre estos admirables poetas tuvo dificultades a veces graves, enfrentamientos y reconciliaciones. Entre Huidobro y Neruda la tensión fue constante. Entre Gabriela y Pablo, las relaciones fueron más reticentes y matizadas. Entre Huidobro y Neruda, los enfrentamientos fueron de carácter artístico. Entre Gabriel y Pablo fueron más bien incomprensiones de tipo personal. A ellas me voy a referir únicamente. No tengo tiempo para más.

Ante todo, diré soy testigo personal de esta relación. Cuento lo que recuerdo, lo cual es indudable que quiere decir algo, pero no demasiado, ya que no basta ser sincero. No basta ser veraz. Es necesario decir verdad, y sé, muy bien sabido, que todos los recuerdos, aunque estén sometidos a revisión, tienen un contenido alucinatorio. No podemos creer, sin más ni más, ni siquiera por nuestro propio testimonio, pero somos sinceros, y de ello respondemos (…)

Gabriela Mistral y Pablo Neruda eran de edades muy distintas. Gabriela había nacido en el año 1889; Pablo, en el año 1904. Quince años son muchos. Los suficientes  para que en el Liceo de Temuco, ciudad natal de Pablo, diese clase Gabriela. El Liceo de Temuco era una jaula triste, y en la jaula solía hacer un frío polar. Cuando salían de clases, los alumnos se arremolinaban como ovejas para darse calor. Dentro de clases, en cada asiento un niño y en cada boca un vaho. Así, pues, el calor se veía, pero no se sentía. La profesora no dejaría de sentir frío, pero Gabriela dominaba completamente todas sus sensaciones, y en materia de frío siempre estaba convicta, pero no confesa. (…) Muchos años después, Pablo tuvo ocasión de recordarla. Gabriela vestía un ropaje holgado, largo y ancho que nunca subrayaba la cintura. Pablo solía decir que Gabriela vestía ropas sacerdotales. Verla pasar dictando por la clase era ver un desfile. Demostraba una preferencia muy difícil en ella. Por este secreto, conoció Pablo Neruda la literatura rusa que tan lo influyo, aunque no en su poesía. Recordamos que uno de los pocos nombres serios que da en sus cartas a Albertina Rosa es Netocha, el nombre de una de las heroínas más populares de Dostoievski. También en estas mismas cartas se refiere de manera entrañable y extraña a Sachka Yegulev, la famosa novela de Andreiv. La influencia fue duradera.

En el año 1934 se volvieron a encontrar en Madrid. Pablo era cónsul de Chile y Gabriela también. El cargo de Gabriela era una maravilla, y a más de un escritor se le pondrán los dientes largos solo con recordarlo. Gabriela representaba el consulado de Chile de modo vitalicio. Era la gloria de su país, la representación de su país, la poesía de su país en cualquier parte del mundo. Sus méritos eran extraordinarios, pero su cargo fue tan extraordinario como su mérito. No se anduvo por las ramas. Llevo su cargo por el mundo para realizar la gloria de Chile en Madrid, Lisboa, Niza, Petrópolis, Los Ángeles, Santa Bárbara, México y Rapallo. Pablo acababa de publicar su primera “Residencia en la tierra”, y la verdad es que Gabriela Mistral le amargo un poco, solo un poco, su residencia en Madrid, que al fin y al cabo es una parte pequeñísima de la Tierra.

La relación entre los consulados era admirable, por su eficacia, y además era admirablemente dificilísima. Por lo pronto, ambos cónsules nunca se visitaban. Cada cual en su casa. Desde luego, Neruda no solía o no podía visitar a Gabriela Mistral. Gabriela era inteligente, recta, generosa y difícil. No era un carácter solamente, era también una frontera, y una frontera infranqueable. La relación entre ambos consulados era, pues, una relación distante, telefónica y obedientísima. Quien llamaba al teléfono era Gabriela. Quien contestaba que si a todo era Pablo Neruda. En esa relación tan “inalambricaza y adelgazada” nunca tuvieron contradicción alguna. No la podían tener. Creo desde luego que se estimaban, pero a distancia. Y finalmente creo que se envidiaban, pero a distancia. Todo lo hacían con pulcritud. Pablo, que había elegido para vivir La Casa de las Flores. Y Gabriela, que le hablada, le llamaba y le mandaba desde su mundo sideral. Distintos y admirables.

Articulo: http://www.emol.com/ 22/09/2013

***
Neruda: Poesía, pasión y política

Mañana se conmemorarán 40 años del fallecimiento del poeta chileno amigo de Salvador Allende. Hasta el momento se estudian sus restos por un posible envenenamiento que causó su muerte y no un deterioro de su salud como se conoció en 1973. Fue Premio Nobel de Literatura en 1971.

Poeta apasionado, Pablo Neruda degustó los placeres de la vida, amó a las mujeres y se comprometió con el socialismo en Chile, donde murió pocos días después -23 de septiembre de 1973- de su amigo, el presidente chileno Salvador Allende.

Falleció 12 días después del golpe militar de Augusto Pinochet, hace 40 años, y ahora la justicia investiga si fue envenenado por los esbirros de su régimen. Tras el suicidio de Allende en el palacio de La Moneda bombardeado, Neruda, Premio Nobel de Literatura 1971 y comunista, era quizá  la figura más emblemática de la vía chilena al socialismo, que tantas esperanzas había despertado.

La asonada militar fue un mazazo para el poeta, y lo sorprendió en su vivienda de Isla Negra, un poblado a orillas del Pacífico, enfermo de un cáncer de próstata que lo alejó de la vida pública. Los días siguientes, las fuerzas golpistas asediaron a Neruda,   incluso requisaron su casa.

“Miren por todo; solo encontrarán una cosa peligrosa para ustedes: Poesía”, dijo  a sus represores.

Mientras sus amigos eran detenidos, algunos asesinados, el poeta se exilió en México. Pero el 19 de septiembre, debido a su enfermedad y a una baja emocional, fue llevado a la clínica Santa María en Santiago, donde murió cuatro días después. En esa misma clínica sería asesinado por envenenamiento, años más tarde, el expresidente Eduardo Frei, también percibido como amenaza del régimen de Pinochet.

Si bien el acta de defunción indicó que Neruda murió por complicaciones del cáncer, las dudas sobre su muerte surgieron luego de que su exchofer y asistente Manuel Araya  denunciara su posible asesinato.

Araya contó que Neruda, la tarde del 23 de septiembre, les dijo a él y a su esposa, Matilde Urrutia, que un médico le había inoculado una inyección que lo había empeorado.

El chofer fue enviado a comprar un remedio, pero en el camino fue detenido y torturado. Pocas horas después, el poeta falleció.

Los restos de Neruda fueron exhumados en abril pasado en el marco de una investigación judicial, y enviados a España y Estados Unidos para analizar la causa de su deceso.

El poeta

Neftalí Reyes Basualto nació el 12 de julio de 1904 en la localidad   Parral, en el sur de Chile, pero adoptó a sus 17 años el nombre de Pablo Neruda, en un intento por ocultar a su padre el oficio que lo apasionaba, sin que hasta hoy haya certeza sobre qué inspiró el seudónimo.

Mostró desde joven sus dotes literarias que lo catapultaron al concierto mundial de la poesía y obtuvo el Premio Nobel en octubre de 1971.

La pluma de Neruda se caracterizó por su universalidad plasmada en obras como Residencia en la Tierra, Canto general, Odas elementales y Confieso que he vivido, o también en los versos que dedicó al caldillo de congrio, la alegría, el libro, el mar, el tiempo, la tristeza o el vino, o a través de Canto general o poemas como Alturas de Machu Picchu, con las que se introdujo a la historia sudamericana.

La literatura nerudiana trascendió fronteras gracias a sus obras más románticas: 20 poemas de amor y una canción desesperada y Los versos del capitán.

El amante

Aunque se consideraba un hombre sin atractivo físico, tímido e inseguro, Neruda se casó tres veces  y tuvo al menos media decena de furtivas amantes, de las que se inspiró para crear sus mundialmente famosos versos de amor.

“Un poeta tiene que estar siempre enamorado, hasta el último minuto de su vida”, le confesó a la periodista uruguaya María Esther Gillio, en una entrevista en 1970.

En 1930 se casó en Batavia (hoy Yakarta) con la holandesa María Antonieta Hagenaar, su primera esposa, con quien tuvo una hija: Malva Marina, quien murió a los ocho años a causa de una hidrocefalia.

Aun casado, se enamoró de la refinada artista plástica argentina  Delia del Carril, 20 años mayor, y quien habría tenido la mayor influencia sobre el poeta, transformándose en una especie de “madre intelectual” durante los 20 años en los que estuvieron juntos.

Casado con Delia, apodada “la hormiguita”, vivió en México, donde inicia un secreto romance con la soprano chilena Matilde Urrutia, luego su tercera esposa, con quien vivió sus últimos días en su casa de Isla Negra, donde se encuentran las tumbas de ambos.

Al final, su vida fue atormentada por una relación que mantuvo con la sobrina de Matilde, Alicia Urrutia.

El político

Neruda tuvo una activa militancia en el Partido Comunista y en 1945 fue senador por las provincias norteñas de Tarapacá y Antofagasta, situación en la que habría conocido al socialista Salvador Allende. 

En 1948 Neruda es exiliado por el entonces presidente Gabriel González Videla, quien lo acusó de graves injurias y también proscribió al Partido Comunista. El poeta  salió clandestinamente a Argentina sobre un caballo, y luego a Europa.

En 1970, ya  en Chile, Neruda es proclamado precandidato presidencial por los comunistas, pero decide declinar su postulación para apoyar a la de Allende, quien se convertiría en presidente y que en 1971 lo nombró embajador en Francia.

Neruda, quien retornó a Chile en 1972, fue un defensor a ultranza del gobierno socialista y un férreo opositor al golpe de Estado del entonces militar Augusto Pinochet.

El poeta también tuvo una vasta carrera diplomática y fue cónsul en Rangún (Birmania), Singapur, México y España.

Articulo: http://www.telegrafo.com.ec 22/09/2013

***
Rinden tributo al legado de Neruda y Salvador Allende

Dos figuras emblemáticas de la historia reciente de Chile y de América Latina, son los protagonistas de sendas exposiciones organizadas para rendir tributo a su legado, literario en el caso del primero, político en el del segundo.

Pablo Neruda y Salvador Allende, dos figuras emblemáticas de la historia reciente de Chile y de América Latina, son los protagonistas de sendas exposiciones organizadas en Ecuador para rendir tributo a su legado, literario en el caso del primero, político en el del segundo.

En dos salas contiguas del Centro Cultural Metropolitano de Quito, que ha organizado las exhibiciones con motivo del 40 aniversario de la muerte de ambos, el poeta y el gobernante "dialogan" sobre su vida, su obra y sus experiencias para que el visitante comprenda la esencia de su personalidad, dijo a Efe el coordinador de exposiciones del centro, Francisco Morales.

Neruda habla de sus sentimientos, de sus poemas y de sus crisis, pero también de sus relaciones con intelectuales ecuatorianos como Benjamín Carrión, Oswaldo Guayasamin y José Enrique Adoum, entre otros.

En la sala, reproducciones de periódicos ecuatorianos recuerdan el amplio eco de una visita de incógnito que realizó a la ciudad costera de Guayaquil en 1957, pero también se muestran cartas manuscritas, retratos del poeta y otros elementos, todo ello bajo una luz tenue que invita a la reflexión y a la lectura de varios de sus poemas, impresos sobre los muros.

"Para la gente son muy enriquecedoras estas dos exposiciones, están totalmente vinculadas, totalmente relacionadas e incluso la una muestra facetas del poeta con Allende, al igual que la otra", comentó Morales.

El fallecimiento del autor de "20 poemas de amor y una canción desesperada" del que mañana se cumplen 40 años, fue seguido de un funeral que se consideró el primer acto de protesta contra la dictadura militar, sobrevenida días antes, a la muerte de Allende.

En el caso del presidente chileno, la muestra, titulada "Un canto de vida», subraya "su carácter, su entereza, su decisión para actuar y morir por un ideal", afirmó Morales. "Eso está clarísimo, dio su vida y (...) nos dejó esa herencia", afirmó Morales.

La herencia de Allende llega a través de documentos gráficos, audiovisuales y sonoros, material que contribuye a comprender mejor los hechos y las consecuencias que tuvieron en el Chile de 1973 y los años siguientes.

Se incluyen imágenes del archivo de la Agencia EFE, de la Fundación Salvador Allende de Ecuador, afiches y textos explicativos acerca de los sucesos que pusieron fin al régimen democrático en el país sudamericano.

Allende "se propuso construir una nueva sociedad por la vía pacífica, en la que la equidad, la justicia, el bienestar, la solidaridad, la alegría y la vida digna y soberana se convirtieran en las fuentes para el nacimiento del hombre nuevo que el socialismo latinoamericano estaba destinado a forjar" , señalan los organizadores en la información sobre esta exposición.

Todos estos componentes permiten al visitante, indicó Morales, "sentir en carne propia" los hechos acontecidos hace 40 años. "Uno se mete y se compenetra con el momento, vive los momentos paso a paso hasta llegar al final, lo que ayuda a comprender todo el proceso a las generaciones actuales" .

Entre los elementos comunes a ambas muestras, el experto destacó que los dos personajes "decían lo que sentían, desde su óptica, la política y las letras" y también resaltó la "combinación ideal" que hay "entre la parte política y el sentimiento de las letras" en las exposiciones.

No por tratarse de dos hombres de izquierda se puede considerar que las muestras tienen una carga ideológica. Se trata de "conocer los personajes desde sus facetas y pensamientos...su producción, sus acciones, más bien que la gente los conozca, los valore, los identifique y vincule lo que le ha llegado de alguna manera durante su vida" a lo que se muestra en el museo, precisó.

Otro nexo de unión que las exposiciones destacan acerca de los dos chilenos es su condición de defensores de la libertad, sea de pensamiento o de acción.

"Eso se puede encontrar a través de otros hitos de la exposición, de ciertos mensajes con los que vamos armando un poco la estructura completa" , dijo el responsable de las muestras.

Dedican también un espacio a lo audiovisual por medio de montajes de vídeo y a la interacción con el público, para que éste pueda participar de forma directa dejando sus mensajes en la sala, lo que las dota de un gran dinamismo, destacó Morales.


Articulo: http://www.eluniversal.com.mx 22/09/2013

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...