dimanche 27 octobre 2013

Azucena PLASENCIA/ Centenario de dos poetas

POESÍA
Centenario de dos poetas
Por Azucena PLASENCIA 

Aimé Césaire y Pedro Mir. El martiniqueño y el dominicano reciben homenaje en La Habana.

Con discreto empeño académico se celebró en Cuba el centenario de dos poetas americanos, ambos isleños: el martiniqueño Aimé Césaire y el dominicano Pedro Mir.

Auspiciado por el Centro de Estudios del Caribe de Casa de las Américas, la cátedra "Juan Bosch" de la Universidad de La Habana y la embajada francesa, aconteció el encuentro conmemorativo, donde estudiosos, poetas a su vez, como Roberto Fernández Retamar, Rogelio Rodríguez Coronel y Enrique Saínz abordaron las emblemáticas figuras de las letras antillanas; con minucias de fechas de publicaciones editoriales (Retamar y Méndez), con mayor afectividad y emotividad (Saínz y Coronel). Este último se limitó a leer el cálido testimonio del expresidente de la República de Santo Domingo, Leonel Fernández, en evocación no exenta de la cursilería habitual de textos como este.

Organizado de manera sencilla, el encuentro contó con la participación de Nancy Morejón y Pablo Armando Fernández, cada cual con poemas de su autoría dedicados a los homenajeados. Se luciría la Morejón, con fineza y lucidez, al cantar a Césaire en breve, atinada alabanza, digna del martiniqueño, mientras más opacado, gris y aburrido, el extenso poema de Fernández dejaba en la sombra al dominicano, sin imagen, a fuerza de palabras previsibles, comunes, sin sustancia.

Se visualizaron fragmentos de la entrevista grabada a Césaire, parte de un documental mayor, y se escucharían, en sus voces, poemas de Cuadernos de un retorno al país natal(Césaire) y de Hay un país en el mundo (Mir), considerado el segundo himno de República Dominicana. Majestuoso, telúrico, teatral, Césaire trajo al auditorio el aterrador sonido de los océanos; mientras la voz de Mir quedaba solapada, diluída bajo melosa melodía, banda sonora que nada tenía que ver con lo que decía el creador de "Contracanto a Walt Whitman" (Canto a nosotros mismos).

Del cuerpo diplomático, asistieron la embajadora de Surinam y los agregados culturales de Francia y Santo Domingo. Ya se sabe que los poetas no son del gusto de los políticos. El público, en su casi totalidad, estaría conformado por estudiantes del Liceo Francés de La Habana, empleados de la institución y algún que otro curioso asiduo a este tipo de actividades.

En fin, lo que democráticamente parecía correcto desde el reclamo o título del evento, Poesía de dos islas: Pedro Mir y Aimé Césaire —unir voces de la izquierda, voces descolonizadoras—, en lo estético la confrontación no resultó válida para el dominicano, sin amparo de gráfica visual él, tan contundente en sus imágenes y arruinados sus versos sobre el "inverosímil archipiélago de azúcar y alcohol" por la malhadada banda sonora.

Vamos a ver

En 1943, Lydia Cabrera daría a conocer en La Habana la primera versión de Cahier d´un retour au pays natal, de Aimé Césaire, en soberbia traducción del poema aparecido en la revista parisina Volonté, en 1939. Decimos primera versión porque este poema nunca estaría concluido por Césaire, quien en cada edición retocaría, añadiría o eliminaría vocablos, líneas enteras al texto original. Fue un poema siempre en crecimiento, hasta el 2007, fecha de su última edición en vida de Césaire, que moriría en 2008, casi al cumplir los 95 años de edad.

Descubierto por André Breton para el surrealismo europeo; considerado una de las voces imprescindibles de la lengua francesa, Césaire regresaría a Martinica para fundar Tropiques, junto a su esposa Suzanne y René Menil, importante órgano de la intelectualidad de la isla, opuesta al dominio de Francia. El poeta entraría en la política y sería pieza fundamental en lograr para la Isla de las Flores, como la nombran los turistas, si no la independencia, un estatus similar al de cualquier provincia francesa.

Por su parte, Pedro Julio Mir, nacido en San Pedro de Macorís en 1913 y fallecido en Santo Domingo, en 2000, hijo de padre cubano y madre puertorriqueña, abogado, periodista, historiador y modelo de vagabundo latinoamericano, de exilio en exilio, con familia en Guantánamo, participaría de la frustrada expedición a Cayo Confite (1947), a fin de derrocar al tirano Rafael Leónidas Trujillo. Permanecería en Cuba, en largo exilio de 15 años, hasta que a mediados de los años 50, debe partir de nuevo, porque su trabajo de editorialista en la Cadena Oriental de Radio no era del agrado del gobierno de Batista.

Guatemala, México y Estados Unidos también estarían en la deriva de Mir. Regresaría a su patria en 1963, tras el triunfo del presidente Juan Bosh y retornaría al exilio, en Cuba, tras el derrocamiento del presidente —¡sólo 7 meses en el gobierno!—. Quedaría atrapado en Cuba, con su mujer e hija, hasta 1968, en que retornaría definitivamente a República Dominicana, para impartir clases en la Universidad de Santo Domingo, hasta su muerte, en 2000, amado y respetado por todo su pueblo, como su Poeta Nacional.

Escribió Mir:

Hay un país en el mundo
Colocado
en el mismo trayecto del sol.
Oriundo de la noche
Colocado
en un inverosímil archipiélago
de azúcar y de alcohol
Sencillamente liviano
como un ala de murciélago
apoyado en la brisa.
Sencillamente claro,
como el rastro del beso en las solteronas antiguas
o el día en los tejados.
Sencillamente
Frutal. Fluvial. Y material. Y sin embargo
Sencillamente tórrido y pateado
como una adolescente en las caderas.
Sencillamente triste y oprimido.
Sencillamente agreste y despoblado (…)  


Articulo:  http://www.diariodecuba.com  12/10/2013

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...