dimanche 10 novembre 2013

Daniel FERMÍN/ Antonio LOPEZ ORTEGA: "La escritura es exorcismo"

Antonio López Ortega:
"La escritura es exorcismo"
Por Daniel FERMÍN 

"La literatura, como todo buen arte, es una operación de trascendencia, al tiempo, a la muerte", expresa el escritor.

Antonio López Ortega (Punta Cardón, 1957) suele convertir la cotidianidad en literatura. Una anécdota sencilla lleva implícita un análisis o reflexión. La sombra inmóvil, que fue publicado por el sello editorial Seix Barral de Venezuela, es un libro de relatos en el que lo testimonial es protagonista. Tanto que, en la entrevista, el autor se refiere de forma inconsciente a sí mismo al hablar de uno de los personajes de su obra.

Un hombre que siembra y cultiva árboles por cada víctima que encuentra en las páginas de sucesos de los diarios; un miembro organizador de la Feria Internacional del Libro de Carabobo que sufre el retorno a Caracas tanto como la distancia que lo separa (emocional, sentimental) de su esposa; un sobrino que reconstruye la vida de su tía poeta al hurgar en las pertenencias que dejó. Cuentos que tienen un ritmo pausado, casi íntimo.

La propuesta de López Ortega intenta un equilibrio entre la estética y el argumento. Como para lectores sin prisa. "Al final uno aspira a tener un lector que comulgue con una propuesta discursiva que también implica algo de análisis. Que aprecie tu trabajo más allá de las historias, de la trama (...). A mí me interesa la literatura que ofrece una mirada inteligente sobre las cosas. Es la que permite aprender", dijo el narrador, que incluye detalles autobiográficos en su obra.

La narrativa de López Ortega suele recurrir a la autoficción (entiéndase: hacer literatura con referentes biográficos, si es que hay una literatura que no tiene datos de vida del autor). El recurso le permite mayor soltura al escribir. "Se siente una gran libertad porque puedes referirte o recurrir a data o imágenes y nociones que son tuyas, que las has vivido, y hacer con ella lo que quieras o lo que la propuesta te exija", agregó el también novelista, que ya tiene otros tres libros a la espera de publicación.

-Cito una frase de sus cuentos: "Como la realidad no basta, o se hace cansina, entonces nos inventamos escenas". ¿Escribir es una forma de crear otros mundos para vivir otras vidas? 
-La literatura aspira a un nivel distinto de la realidad, aunque sea una opción de lo real. La literatura aspira a un reflejo, a un campo de absoluta libertad expresiva donde las historias y la reflexión fluyan. Me gusta recordar una frase que decía Juan Sánchez Peláez, que definía la escritura como una angustiosa cosecha. Me gusta porque es una disparidad. Se supone que en la cosecha hay logro, hay resultado, pero el proceso es sufriente. En la escritura, el dolor y el goce se dan la mano siempre.

-Otra cita de otros personajes de otro cuento: "Yo actúo, o escribo, porque no me puedo quedar con esto por dentro". ¿La escritura es su manera de exorcizarse?
-Esa es una gran tesis de Julio Cortázar que yo suscribo: la escritura es un gran ejercicio de exorcismo. De sacar del alma o del inconciente palabras, señales, signos, necesidades y colocarlas en otro plano. Es un ejercicio de liberación.

-Permítame una última frase: "Un recuerdo borroso siempre será preferible al olvido". ¿La literatura trata de llenar con imaginación esos vacíos que hay en la memoria, en nuestro pasado?
-Sí. La memoria a veces falla. Hay que desconfiar un poco de ella, por más fiel que uno quiera ser. Cuando la falla se produce, la imaginación viene al rescate. Te cito otro gran autor mexicano venezolano, Alejandro Rossi, que escribió un libro subtitulado Vida imaginada, en el que habla de su infancia. Me gusta ese concepto. Cuando la memoria no te alcanza, uno imagina cómo pudieron haber sido los hechos.


Articulo: http://www.eluniversal.com 30/10/2013

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