samedi 21 décembre 2013

Daniel FERMÍN/ Así publiqué mi primer libro

LITERATURA
Así publiqué mi primer libro
Por Daniel FERMÍN 

Escritores venezolanos recuerdan cómo fue su debut literario.

Marcel Proust fue rechazado tantas veces por las editoriales que decidió pagar de su bolsillo para publicar sus libros; Agatha Christie tuvo que esperar casi cuatro años para conseguir que alguien se animara a editar su primera novela; Adolfo Bioy Casares publicó su ópera prima porque su padre fue el que le costeó la edición. El debut literario suele ser lo más difícil para un escritor, que debe enfrentar el hecho de no tener todavía un nombre.

Cada autor posee una historia antes de llegar a librerías. Las dudas, la espera, la ansiedad por verse en una portada. Francisco Suniaga se dio a conocer tras el éxito que tuvo con la publicación de La otra isla. Previo a eso, sólo era abogado. "Lo que más me angustiaba no era conseguir una casa editora sino atreverme a llevarlo a una. Tenía 50 años y me daba vergüenza que me preguntaran si ese era mi primer libro. Lo llevé a Oscar Todtmann Editores y lo dejé sobre el escritorio de Carsten Todtmann, quien no se encontraba en la oficina (lo cual fue un alivio). Debí esperar nueve meses para obtener una respuesta y ya estaba convencido de que no se publicaría cuando recibí su llamada. Después todo fue más fácil", recordó el creador margariteño, que fue traducido al francés.

Hay otros autores que no esperaron tanto para publicar. Gustavo Pereira apenas era un adolescente cuando salió el poemario El rumor de la luz (1957). "No sé si pueda ser de interés para alguien el hecho de que un imberbe y provinciano soñador de 16 años haya publicado a sus menesterosas expensas unos versos sin rigor ni prudencia ni propósito, pero respondo sólo por evocar al bondadoso tipógrafo que se atrevió a editar y fiar a aquel muchacho los 200 ó 300 ejemplares de ese primer intento que me sirvió para entender que la poesía es un largo, estremecido e inalcanzable aprendizaje", dijo el bardo venezolano, que en 2011 recibió el Premio de Poesía Víctor Valera Mora. 

Rafael Cadenas también era joven al sacar su primer libro (que me perdone por recordarlo). El escritor larense prefirió relatar la historia de su segunda publicación porque la primera (Cantos iniciales de 1946, cuando apenas tenía 15 años) es, para él, una tachadura. "La publicación de Los cuadernos del destierro en 1960 la hizo el grupo Tabla Redonda del cual yo formaba parte. La diagramación y el dibujo de la portada son de Ligia Olivieri, pintora que también estaba en nuestro grupo. Se editó en la Editorial Arte que tenía su sede en San José. En aquel tiempo publicar un libro era fácil, pues el costo era menor; sin embargo, hoy se editan más libros a pesar de lo caro que es todo. Aunque últimamente la peligrosa escasez de papel nos amenaza", indicó el poeta que fue candidato al Premio Cervantes 2013.

El caso del periodista José Pulido resulta algo particular: su primer libro fueron dos. "Aparecieron el mismo día en 1972. Los poemarios Esto y Paralelo Lelofueron publicados por la editorial García e Hijos. Tenía esos dos libros inéditos y un día los leyó mi amiga María Isabel Guevara, lectora insuperable, y me pidió copia de esos materiales. Poco después aparecieron y se distribuyeron en el Ateneo de Caracas y sus alrededores. Tenían pocas páginas. Esto contenía poemas urbanos y quizás con una influencia beatnik; Paralelo Lelo contenía mi visión de la sociedad. Eran poemarios inmaduros, pero no me arrepiento de que hayan aparecido porque no soy hombre de ocultar lo vivido y lo escrito. Es más la inmadurez y la ignorancia de uno que la madurez y la sabiduría. Después de eso publiqué mi primera novela, Pelo blanco, en 1987, que se había ganado un premio con su título original: El condado de las fresas imposibles", dijo el escritor aragüense, que fue reconocido con el Premio Municipal de Poesía 2000.

Los concursos son otro camino para llegar a la publicación. Eduardo Sánchez Rugeles postuló Blue Label/Etiqueta azul a varios certámenes hasta que ganó el Premio Iberoamericano Arturo Uslar Pietri 2009. A Arturo Gutiérrez Plaza le pasó algo similar con el poemario Al margen de las hojas (1991). "La posibilidad de publicación era remota y sólo la apuesta por ganar algún concurso parecía ofrecer alguna alternativa, aunque fuera muy incierta. Me parece recordar haber participado, sin suerte, en algunos (...). Fue en el concurso de poesía de Fundarte, en 1990, donde el libro quedó de primer finalista", contó el poeta caraqueño, que luego fue finalista con el mismo libro del Premio Internacional de Poesía Juan Antonio Pérez Bonalde 1993, lo que le valió la traducción de varios de los poemas al portugués.

Antes de que el libro fuera editado, Gutiérrez Plaza dudaba de lo que tenía escrito. Desechó textos, retomó otros, le cambió el título varias veces. "Hoy en día, a más de 20 años de distancia, tal vez rescataría unos pocos poemas de los que conformaron esa colección. No obstante, creo aún en la primera frase del prólogo que escribí para aquella publicación. En ella se compendia el propósito central de aquel libro: Todo escrito se demora en la página hasta saber que su verdadera misión es ser tatuaje del tiempo", agregó el ensayista. El primer libro es la partida de nacimiento de un escritor hasta entonces no conocido.


Articulo: http://www.eluniversal.com  15/12/2013