samedi 21 décembre 2013

Natalia MORAL RIOS/ Descubriendo a Wu TSAO

Descubriendo a Wu Tsao
Por Natalia Moral Ríos

Wu Tsao es mito y como todo mito, no se sabe cuánto de lo que se cuenta es real y cuánto ficticio.

En Occidente sorprende la escasa información que circula sobre Wu Tsao, toda destilada de lo poco que cuenta Kenneth Rexroth, traductor de su obra. Kenneth presenta a Occidente una mujer tratada por su padre y su marido con poca simpatía o comprensión, que pronto perdió el interés por los hombres1. ¿Qué clase de juicio es ese? ¿Qué mujer china del siglo XIX puede considerarse tratada con simpatía y comprensión por su padre y marido, cuando, por ejemplo, el nacimiento de una niña era –y sigue siendo- indeseable y los matrimonios concertados estaban a la orden del día? Reducir a eso la historia de Wu Tsao es transfigurarse en los cuervos que descansan e ignoran su pena2.

La grandeza de Wu Tsao sólo se puede descubrir buscándola en su jardín, entre los plataneros, recostada contra el bambú. El único modo de conocer a Wu Tsao es abrir las puertas dobles, es navegar bajo la abundante niebla, recorrer los Cinco Lagos persiguiendo su bote rojo3. Cómo hablar de ella sin haberla escuchado primero, sin oírla silbar horizontal, como brisa en la seda de un sauce. Wu Tsao no está en las enciclopedias, ella se esconde detrás de las murallas rojas. ¿Es que no se sienten los gritos agudos al otro lado de la pared? ¿Acaso se confunden con canto de cigarras?4

Wu Tsao vino al mundo a principios del siglo XIX, durante la aguda decadencia del último periodo de la China Imperial: la Dinastía Qing. La China que conoce Wu Tsao es un imperio humillado tras las Guerras del Opio, forzado a ceder Hong Kong al Reino Unido y a comercializar opio con Europa. Hija y esposa de comerciantes, es considerada la tercera poeta china más importante y una de las principales poetas lesbianas de la historia. Fue muy popular en vida, sus canciones se cantaban en toda China. En su madurez se hizo sacerdotisa taoísta y se recluyó en soledad.

Los comerciantes pertenecían a la clase alta en la China Imperial. Hija de comerciante, Wu Tsao recibió una educación fundamentada en las pautas correspondientes a su clase social, impuestas por la tradición. Sus poemas demuestran su conocimiento de la literatura y la cultura chinas. En una sociedad definida por el patriarcado, los estrechos lazos entre los linajes y el culto a los antepasados determinan el destino de las personas.

Wu Tsao tuvo la mala suerte de nacer niña. Los hijos varones en China, antes por razones culturales y ahora por cuestiones demográficas, han tenido siempre un valor significativamente superior al de las niñas. Sólo ellos podían garantizar la transmisión de las tradiciones ancestrales en honor a los difuntos. Ellas, no. Ellas, nada. Ellas discretas y dóciles, con la sonrisa pintada. Ellas caminaban despacito y a saltitos, contoneándose sensualmente sobre sus pies mutilados, embutidos en los zapatos de loto. La madre de Wu Tsao cortaba las uñas de la pequeña de cinco años para vendarle los pies: deditos contra talón. A Wu Tsao ya no le dolía, eso era que ya había muerto el nervio. A lo largo de su infancia, cada diez días, el ritual de rotura de dedos y apriete de vendaje. “Una cara bonita es un regalo del cielo, un par de pies bonitos es trabajo mío”5. Los pies de la hija de un comerciante debe ser de loto dorado6. Sólo una mujer de piecitos puntiagudos, inferiores a siete centímetros, es digna de contraer matrimonio con un hombre de la clase social superior, y un amante padre no desearía otra cosa para su hija. Mientras, Wu Tsao mira otros pies pequeños, pies de mujer. Llegada la pubertad, cuando el trabajo de deformación de sus pies está terminado, Wu es entregada en matrimonio al hombre que merece: un hombre de su clase social, comerciante, como su padre.

Wu Tsao no puede elegir. No ha asistido a reuniones lésbicas de la “Mojing Dang” o “Espejos frotándose”; no es miembro de las “Diez Hermanas” ni de la “Asociación de la Orquídea Dorada”7. Tampoco tiene el valor de suicidarse o de asesinar a su marido, como otras en su situación hacían, para escapar del matrimonio heterosexual. Es mujer y como tal, se somete. Su función es la de perpetuar el linaje del marido. El terror que supone un matrimonio concertado para cualquier chiquilla, pasa con el tiempo. Pero tener a un hombre como compañero de alcoba, hará a Wu padecer hasta el final. Wu padece y escribe. Escribe versos tristes sobre hermoso papel. Escribe enamorada. “¿En qué rincón de los cielos está ella?”. La profesión del marido lo obliga a viajar a menudo y permite a Wu disfrutar de su ausencia largas temporadas.

Confinada en casa, como todas las mujeres privadas de la capacidad de correr, lejos él, comparte el día a día con ellas. La cortesana Ch’ing inspira sus versos más bellos. Wu Tsao nos habla de ella, de su esbelto cuerpo, de su vida solitaria, de su dulzura, de su mente inquieta, de sus crípticas ideas. Wu se delata en verso, Ch’ing le ha robado el corazón y, como quien le habla a un amigo íntimo, nos confiesa: “Una sonrisa tuya al vernos y quedo muda y pierdo todas las palabras”.

A Wu le gusta beber vino y le gusta jugar. Ch’ing es la dueña de los colores en una vida de sombras y melancolía. Son días dulces. Dos Yings8 hablando de poesía, cantando, respirando el aroma de las flores. Dos Yings amándose. Sin embargo, la historia de amor entre Wu Tsao y la cortesana Ch’ing es amarga. Una cortesana se debe a su señor. Las concubinas estaban sometidas a un rígido
código de modales. Wu Tsao pinta las cejas de Ch’ing. Entre los mismos dedos que han amado, erecto, el lápiz dibuja en el rostro dos trazos que queman en el corazón. Como ordena la tradición, al señor se le sirven los objetos siempre en bandeja. “Amarga lluvia en mi jardín […] esta noche mis sueños seguirán al viento, padeciendo frío, hasta la torre de jaspe de tu hermosa piel” 9.

En medio de la Rebelión Taiping, el Reino Celestial de la Gran Paz, que se enfrenta a una Dinastía Qing agonizante con el Ejercito del Amor, nutrido de un número llamativo de mujeres, Wu Tsao dice no a la guerra. No a la resignación. No a los convencionalismos. No a los tabúes. No a la sumisión. No al sometimiento dogmático a normativas absolutistas. No a la lealtad filial10. Wu Tsao, Ying amante de Yings, ha dedicado largos años de su vida a construir una barca, una barca pintada de rojo11. Comenzó a construirla cuando conoció a la cortesana Ch’ing, para liberarla, surcar los Cinco Lagos y llevarla lejos. Pero aquello nunca ocurrió.

Terminada la barca, pintada de rojo, Wu Tsao navega en inmensa soledad hacia su propia liberación. Wu Tsao se convierte, se libera, en sacerdotisa Taoista.
  
1. Women Poets of China, Kenneth Rexroth
2. El Salterio, Wu Tsao
3. A la cortesana Ch’ing, Wu Tsao
4. El dolor de las penas de amor, Wu Tsao
7. En la China de la época las relaciones homosexuales entre mujeres, al contrario que entre hombres, estaban consideradas actos inofensivos, ya que la combinación Ying-Ying no provocaba desequilibrio, al contrario que la Yang-Yang.
8. El Ying corresponde al lado femenino.
9. La espera, Wu Tsao .
10. Principios del Taoismo .
11. El general Fan Li (s. XV), tras ayudar al rey de Yüeh a derrotar al rey de Wu, se llevó a la bella Hsi Shih en una barca roja y pasaron el resto de su vida viajando por los lagos y los ríos de China


Articulo: http://www.elboomeran.com 12/2013

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