dimanche 19 janvier 2014

Juan Ignacio RODRIGUEZ & Patricio TAPIA/“Canto General”: de la mano y las teclas de NERUDA

EDICION FACSIMILAR|Los manuscritos originales
“Canto General”: de la mano y las teclas de Neruda
Por Juan Ignacio RODRIGUEZ & Patricio TAPIA

El bibliófilo César Soto logro reunir, tras de treinta años de trabajo, los manuscritos originales de la obra que el Nobel de literatura le dedico a América. Los documentos, ahora reunidos en un libro, permiten descubrir correcciones y cambios en el trabajo “más ferviente y más vasto” de Neruda.

La canción más conocida de Los Jaivas podría haber sido distinta: “Sube a casa conmigo, hermano”. El poema de Pablo Neruda que la inspira aparece así en la edición facsimilar del “Canto General”. Pero la palabra “casa” esta tarjada con tinta verde y manuscrita, arriba, con el definitivo “nacer”.

Publicada por la Fundación Neruda – gracias al patrocinio de la Corporación Patrimonio Cultural de Chile, el apoyo de la Ley de Donaciones Culturales y el auspicio de Aguas Andinas -, a partir de la colección del poeta y bibliófilo César Soto, “Canto General” entrega los manuscritos originales – o, más rigurosamente, mecanoscritos originales con anotaciones autógrafas – de un libro que fue escrito entre 1938 y 1949. El triple de tiempo le tomaron a César Soto sus pesquisas.

De Chile al mundo

Antes de convertirse en el libro que conocemos, el poema de Neruda fue un Canto general de Chile que devino en Canto general de América para llegar a ser, simplemente, un Canto general que sigue un orden cronológico, desde las culturas precolombinas hasta el momento en que escribe, como una historia de América y una perspectiva continental; pero también personal, pues la vida poética y la pública de Neruda se cruzaron durante la elaboración: en 1945 fue elegido senador por Tarapacá y Antofagasta por el Partido Comunista. Apoyo la campaña de González Videla, quien fue elegido Presidente en 1946. En 1947, el poeta obtuvo una licencia especial para terminar el libro. Con la “Ley de defensa permanente de la democracia”, en 1948, comenzó la exclusión y persecución de los comunistas.  Es entonces cuando Neruda – ya en la clandestinidad – decidió que debía terminar el libro y darle un orden: así se manifiesta en su perspectiva americanista, como en los ataques explícitos a González Videla.

Señala Darío Oses, escritor y director de la Biblioteca de la Fundación Neruda: “La experiencia biográfica de Neruda, especialmente aquella vinculada con su campaña electoral en la pampa salitrera y luego la de su desafuero y persecución, fue uno de los factores que le ayudaron a darle unidad al libro. Él mismo dice en sus memorias: “La relación histórica de cuanto me pasaba se acerco dramáticamente a los antiguos temas americanos”. Así, por ejemplo, ve la historia de América como una inacabada lucha por la libertad, desde la conquista en adelante y él mismo se siente parte de ese continuo”.

Hernán Loyola – estudioso y biógrafo de Neruda, encargado de la edición más respetada de sus “Obras completas” (en cinco volúmenes, Galaxia Gutenberg) - en uno de los textos introductorios de esta edición del “Canto General”, señala que hay dos periodos muy distintos en su escritura (uno de 1938 a 1946 y otro de 1947 a 1949).

-¿Cómo se reflejan esos periodos en el texto de “Canto General”?
“Sobre todo en la aparición de la cólera del poeta hablante (por la traición de González Videla en 1947), cólera que determinara la aparición de la figura del traidor en el texto (y su repentina extensión a los conquistadores españoles en el capitulo V, «La arena traicionada»). El estallido de la cólera determinara un cambio radical en el “tono” de la escritura, vale decir, el surgir impetuoso y dominante de una modulación épica que sustituirá a la modulación crónico-lirica, a ratos loa, retrato, celebración o elegía, caracterizadora de los textos del libro anteriores a 1947. Curtius ensena que la cólera del héroe o protagonista (el propio poeta en este caso) es el desencadenante habitual de la escritura épica (la cólera de Aquiles, la cólera del Cid por la afrenta de Corpes, etc..). Por lo demás, la escritura épica es siempre política en última instancia. La persecución de Neruda por parte de González Videla, entonces, genero la circunstancia y el estimulo que el poeta necesitaba para conferir por fin al “Canto General” el tono épico ambicionado por su autor. Tanto, que entre 1947 y 1949 Neruda escribió velozmente la mayor parte de un libro que había comenzado en 1938, casi diez años antes, y que hasta entonces procedía con lentitud”.

Darío Oses agrega: “Canto General” abarca la prehistoria y la historia americanas, retratos de sus próceres civiles y militares, la cultura, la naturaleza, los movimientos sociales del continente, así como un gran canto cosmogónico al océano y, como cierre, una recapitulación poética autobiográfica del autor. Incluye, además, voces de personajes populares, crónicas de los acontecimientos políticos contemporáneos al momento en el que el poeta terminaba el libro, y cartas de Neruda a algunos de sus amigos poetas. Una de las proezas de Neruda fue la de dar unidad, a través de la poesía, a esta gran diversidad de contenidos. Él mismo dijo: “Asistido por el propósito de dar una gran unidad al mundo que yo quería expresar, escribí mi libro más ferviente y más vasto: Canto General”. Y : “La idea de un poema central que agrupara las incidencias históricas, las condiciones geográficas, la vida y la lucha de nuestros pueblos, se me presentaba como una tarea urgente”.

Del mundo a Chile

La escritura durante alrededor de una década, los vaivenes políticos de Neruda y también el regalo a amigos y familiares, explican en parte la dispersión de los manuscritos del “Canto General”. Para reunirlos, César Soto tuvo que hacer una pesquisa de más de treinta años, que comenzó en 1973 con “la búsqueda y colección de libros y manuscritos originales de todos los poetas chilenos” – entre ellos, por supuesto, Neruda – y concluyo el 12 de julio de 2005, en el aniversario 101 del nacimiento del poeta, cuando firmo con la familia Perlman-Ide (que cobijo a Neruda durante su fuga) el traspaso de “Los conquistadores”. Para Soto: “Así se juntaban por primera vez todos esas manuscritos y originales. El conjunto es más que la suma de las partes”.

Antes de eso, el bibliófilo descubrió algunos capítulos – “América, no invoco tu nombre en vano”, “La flores de Punitaqui” y “Yo soy” – en el legado del escritor Javier Echeverría Prieto. “En Londres fue subastada la versión definitiva de “Alturas de Macchu Picchu”, enviada a Inglaterra por un sobrino político de Laura Reyes, hermana de Neruda, a quien el poeta se la había obsequiado en uno de sus cumpleaños”. “Los ríos del canto” apareció en Buenos Aires. “El gran océano” estaba en la casa de una familia cercana a Neruda que vive en España. Para dar con los originales de “Yo acuso” y “Los libertadores”, Soto recibió ayuda del librero y escritor Luis Rivano.

El resultado es esta versión facsimilar que coincide con la primera edición de “Canto General”, en México, en 1950. La precisión vale, pues en ediciones posteriores Neruda agrego material al libro, lo que explica la ausencia, entre los manuscritos publicados, de los poemas “Artigas”, “Castro Alves de Brasil” y “Un rio”: los dos primeros fueron agregados en la edición de Losada de 1968 y el tercero fue recuperado por Hernán Loyola, pues había sido omitido por “inadvertencia”.

Además, Soto sabe que – “debido a los múltiples borradores que realizo el poeta mientras escribía” – hay otras versiones de dos o tres capítulos de la obra; una de ellas, “Los Libertadores”, la tiene la Universidad de Oxford. En la propia colección de Soto, según cuenta, está el “original mecanografiado” del “Yo acuso”  (además de otros textos y documentos inéditos como las cartas a Delia del Carril y algunos inéditos que “podrían formar parte de la “Antología Popular de la Resistencia”, una compilación de poemas contra González Videla donde además de Neruda participan Nicolás Guillén, Julio Moncada y cinco poetas que en realidad son heterónomos del Nobel: J. Aguilera, Julio Ruiz, J.A. Carrasco, Pancho Talero y Heriberto Gómez).

Los textos recopilados son, en su mayoría, dactilografiados (con algunos manuscritos). Al revisarlos llama la atención que, además de las correcciones con la famosa tinta verde de Neruda, haya otras con distintos colores, lo que apuntaría a una intervención de Delia del Carril (la Hormiguita). ¿Los textos fueron escritos directamente a máquina? ¿la mujer de Neruda los corrigio? Responde Hernán Loyola: “Hasta donde sé, Neruda manuscribía la base de los originales, en algunos casos los dictaba, la Hormiga u otra persona los dactilografiaba, y sobre esta copias el poeta corregía a mano. Hay también correcciones de mano de la Hormiga, naturalmente aprobadas por Pablo. No sé si se conservan manuscritos originales de poemas o capítulos. Debido al carácter monumental del proyecto de libro, creo que ellos tuvieron más bien la forma de apuntes o esbozos informales, de modo que los verdaderos originales, ya estructurados, son los dactiloscritos con correcciones o añadiduras a mano”.

Todos esos papeles y otros documentos del poeta los tiene en su poder César Soto.

Como una cordillera

Es indudable la presencia e importancia del “Canto General” en la poesía chilena. Armando Uribe – quien fue cercano a Neruda – ha escrito que es “la más grande empresa desinteresada de poesía que haya creado un chileno”. Enrique Lihn, por su parte, generalmente refractario e incluso despiadado con Neruda o algunos periodos de él, admite que los veinte años de la poesía chilena que van entre 1950 y 1970 (cuando él escribe) se desarrollaron en sostenida relación, positiva o negativa, con la concepción poética del “Canto General”.

Hernán Loyola piensa algo parecido.

-¿Diría que hay punto más altos en el libro y otros más planos?
“Parafraseando a Nicanor Parra, el “Canto General” ostenta los altibajos de la Cordillera de los Andes. De entrambos dependen la belleza y la majestuosidad de la Cordillera total, que es la que cuenta”.

Esta edición permite adentrarse en ese paisaje, en como escribía Neruda, como funcionaba su mente, dejando la impronta de su mano (o su máquina de escribir) en un libro que, como dijo alguna vez el crítico argentino Saúl Yurkievich: “Es a la vez cosmogénesis, geografía, rito, crónica, panfleto, fabulación, arenga, sátira, autobiografía, rapto, alucinación, profecía, conjuro, testamento”.


CANTO GENERAL
Manuscritos originales
Pablo Neruda
Fundación Pablo Neruda, Santiago, 2013
496 paginas

Articulo : http://www.emol.com/ 19/01/2014

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