dimanche 2 février 2014

Daniel FERMÍN/ Despedir a José Emilio PACHECO

Despedir a José Emilio Pacheco
Por Daniel FERMÍN

El poeta mexicano falleció el pasado domingo a los 74 años.

José Emilio Pacheco (1939- 2014) ni siquiera se creía el mejor poeta del barrio La Condesa. Ya lo había dicho cuando recibió el Premio Cervantes 2010: era vecino de Juan Gelman. Primero fue el argentino, que falleció el pasado 14 de enero. La noche del domingo le tocó al escritor mexicano.

La muerte del también ganador del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana provocó el lamento de diversas personalidades de todo el mundo. Escritores, artistas visuales, políticos, grupos de rock, reyes. Un cúmulo de dolientes se despidió ayer del autor mexicano, que fue velado en el modesto Colegio Nacional de su país.

Unas palabras que también sirven para decir adiós:

-Elena Poniatowska (narradora): Es una pérdida infinita porque era un gran hombre en el que se unían la literatura con la crítica política y social.

-Enrique Krauze (historiador): Fue un niño triste y un viejo prematuro. Fue el fruto mejor de las generaciones literarias en México y al mismo tiempo el custodio de ese jardín armonioso que alguna vez fue la literatura mexicana.

-Sergio Ramírez (escritor): La poesía fue en José Emilio un don natural, jamás nada forzado, la belleza sin tropiezos, pero a la vez fue un orfebre (...). Pacheco fue las palabras, fue la lengua, fue la poesía más pura de nuestro tiempo y lo será del tiempo futuro. Un clásico.

José Emilio Pacheco llegó a decir que escribía poesía porque no sabía hacer otra cosa. Y no es que creía que su obra iba a ser tan inmortal como él. La humildad era una característica que resaltaba toda persona que lo conoció o lo trató. Pacheco se sabía humano.

Unas palabras (de entrevistas, de sus libros) que también sirven para acercarse a él:

- Escribir es el cuento de nunca acabar y la tarea de Sísifo. Paul Valéry acertó: No hay obras acabadas, sólo obras abandonadas. Reescribir es negarse a capitular ante la avasalladora imperfección.

-Con 20 años piensas que tal vez un día llegues a escribir con una facilidad, con una certeza y un conocimiento (...). Y no, nunca. Siempre es por primera vez, siempre. Y, además, la mayoría de las cosas salen muy mal. La mayoría de los textos que haces son malísimos, para que uno te salga bien necesitas hacer 50 muy malos.

-La amarga verdad es que el 90% de los textos son malísimos. El acierto es la excepción y no la regla. Qué triste.

-Hay otra realidad llamada ficción. La lengua en la que nací constituye mi riqueza.

Pacheco sólo escribía. No se pregunten por qué ni para qué. Pacheco apenas escribía.

-Nunca he sonado para el Premio Nobel ni aspiro a él.

- Escribo cuando puedo y en donde puedo. Si algo se me ocurre ya trae consigo su forma. Me parece que uno debería aspirar a la disciplina de los novelistas. Pero si intentas escribir un poema diario el resultado va a ser catastrófico.

-Nada más escribo en la oscuridad y a veces logro algo que no me propuse. Tengo más confianza en la poesía misma que en los propios poetas.

-No hay nostalgia en mis textos: hay memoria. La nostalgia es la 'disneylizacíón' del pasado y yo siempre trato de verlo desde un ángulo crítico.

Una frase de Pacheco que también sirve de epitafio:

-En la poesía no hay final feliz.


Articulo: http://www.eluniversal.com 28/01/2014

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...