dimanche 16 février 2014

Verónica CHIARAVALLI/ SAVATER da una lección de periodismo

Final abierto
Savater da una lección de periodismo
Por Verónica CHIARAVALLI 

El libro comienza con una breve lección de periodismo que es, a la vez, una declaración de principios.

En Figuraciones mías (Ariel) Fernando Savater reúne parte de su prosa de prensa: textos sobre temas variados, desde semblanzas de algunos de sus escritores preferidos (Cioran, Shakespeare, Bradbury) hasta los problemas éticos que plantean las tecnologías digitales de comunicación, pasando por el sentido (y los desvíos) de la educación. Son piezas cortas, a veces referidas a asuntos de la actualidad española, unidas por un mismo espíritu que defiende los valores de la Ilustración. Pero antes de entrar en tema, en el prólogo titulado "La penitencia del texto", Savater hace una serie de consideraciones sobre la forma de escritura que cultivará en las ciento cuarenta páginas siguientes, el artículo periodístico, y analiza las cualidades que distinguen a un buen artículo y, por lo tanto, a un buen articulista. Lo significativo es que cada una de esas características formales encuentra su correlato en algún valor ético o en alguna conducta moral.

Por ejemplo, el primer requisito de un buen artículo sería la rigurosidad, que en la escritura se traduciría en disciplina -para no abusar de la libertad formal que permite el género- y, respecto del contenido, en responsabilidad. El artículo tiene un destino político, en la medida en que se debe a una comunidad de ciudadanos, lo que convierte al articulista en una suerte de servidor público: "Sus textos cumplen una función didáctica o lúdica pero siempre social. Nadie es tan arrogante o tan imbécil como para decir que escribe artículos sólo para él mismo". Luego, la brevedad, que se puede asociar con la humildad y con la compasión. Aquello que creemos haber reducido a su expresión más concentrada casi invariablemente mejora con la poda sensata que sugiere un buen editor. "En la brevedad se encierra cierta dosis de humanismo; un reconocimiento de la condición humana que implica la siempre cercana mortalidad." Enemiga sólo en apariencia de la brevedad, Savater destaca también la importancia de la voluntad de escribir con estilo. Esto sería un gesto de cortesía hacia el lector: formular las propias ideas con un sentido estético implica "tomar tan en serio la seriedad que se considera necesario hacerla más soportable".

Por último, la curiosidad del articulista, su entusiasmo por descubrir y compartir, su vocación por divulgar, es decir, poner al alcance de un público amplio un saber más o menos especializado, no deja de ser un acto de generosidad. Savater afirma que el elogio que más lo enorgullece es el de quien le dice: "gracias a ti conocí a", y concluye con una cita de Odo Marquand que toca a su propio gremio pero alcanza a todos los intelectos cerrados : "Los filósofos que sólo escriben para filósofos profesionales actúan de un modo casi tan absurdo como actuaría un fabricante de medias que sólo fabricara medias para fabricantes de medias".


Articulo: http://www.lanacion.com.ar 15/02/2014

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