samedi 22 mars 2014

Aldo MENÉNDEZ/ Lily LITVAK, la persistencia del siglo XIX

Lily Litvak, la persistencia del siglo XIX
Por Aldo MENÉNDEZ

Encerrado en tan buen título como este hay un libro aun mejor, El ajedrez de estrellas (2013), recién publicado por Editorial Verdelis de Valladolid; la escritora a quien se lo debemos, la estadounidense Lily Litvak es doctora en Literatura Comparada de la Universidad de Berkeley, y ejerce como catedrática de Literatura Española en la Universidad de Texas.

El período que abarca este ensayo, de 1800 a 1913, supone dentro de su extensa obra la época por excelencia a la que vuelve una y otra vez, tomándola como cuerpo preferido de sus investigaciones. Abarca también en muchos de sus apasionantes volúmenes: Musa libertaria(1981), que retrata el arte y la vida cultural del anarquismo español; El sendero del tigre (1986), en el que pasa revista al exotismo en la literatura española, y A la playa (2000), un análisis del mar como tema de la modernidad en la pintura española.

El ajedrez de estrellas que ahora Litvak presenta es persistencia de ese siglo antepasado regido por la tesis del expansionismo eurocentrista e imperialista, que admite llegó a marcar las ideas de aquel tiempo y por ende las crónicas acerca de mundos inexplorados. Para muchos, factor determinante en el encuentro entre progreso y “salvajismo”. La comentarista reconoce que existe mucho de cierto en ese enfoque, pero advierte que nunca se debe absolutizar, ni generalizar. En este choque de civilizaciones, según ella, no todos los que escribieron eran espías al servicio de las metrópolis del viejo mundo. Al recopilar y citar las narraciones de importantes agentes de viaje, científicos, peregrinos y aventureros, Litvak nos introduce en un universo sobrado de exotismo, al margen de nuestros prejuicios, distante del evolucionado día a día del hombre occidental, por tanto un orbe extravagante y asombroso, con un principal elemento cautivador: lo ignoto.

Epoca de adelantos tecnológicos que permitieron que un mayor número de personas se desplazaran por regiones remotas, lo que constituye los cimientos del llamado turismo masivo. Para Litvak estas descripciones además de demostrar un deseo patente de informar con fidelidad sobre regiones desconocidas, son literatura de primera clase, mas allá de la escabrosa cuestión de la identidad cultural: “Debe verse también como una irresistible añoranza, un anhelo de escapar, una búsqueda aun posible a pesar de las guerras, el racismo, las luchas de clase… donde el artista, el escritor […] descubría en el atlas geográfico una cartografía del ensueño”, señala. El libro recorre a través de historias sacadas a la luz el medio ambiente, los diversos paisajes, el carácter de los habitantes, sus usos y costumbres, religiones, ciudades y ruinas. Así, penetra Indostán siguiendo la prosa detallista de Melchor Ordóñez, o se adentra en la jungla de Java rastreando las coloridas crónicas de Rafael de Aragón.

“Los viajeros españoles comparten con Darwin y Humboldt esa pasión aunada a la observación pragmática”, apunta Litvak. De repente andamos en compañía de Jiménez de la Espada sorteando los peligros del Amazonas o con Ciro Bayo, que reporta desde Ceilán maravillosos efectos visuales cuyo tratamiento me recuerda la manera con que relata Litvak las imágenes creadas por un pintor, sea el que fuera, y es que ella en su labor paralela de curadora ha organizado para la importante fundación cultural española Mapfre Vida varias exposiciones de enorme trascendencia como: Jardines de España(1999), un panorama que abarca desde 1870 hasta 1936, y A la playa en que establece un recorrido por lugares de veraneo de las costas barcelonesa y valenciana, a través de testimonios fotográficos y cuadros de, Sorolla, Mir, Nonell, Dalí, Miró, Camaraza, Cecilio Plá y numerosos maestros.

Su pluma siempre ha estado muy cerca de las artes visuales, profundizando en ellas como pocos críticos lo hacen. Una muestra sustancial son los trabajos que recoge el espléndido catálogo publicado por el Museo de Bellas Artes de Bilbao con motivo de la exposición del gran artista cordobés, Julio Romero de Torres y El pintor y el mito (2002). Sus organizadores destacan lo que significó contar con una personalidad como Litvak, especialista en el tránsito del siglo XIX al XX en el arte y la cultura española. Igualmente ella es una estudiosa de la iconografía afro en la pintura contemporánea cubana. Su texto La resurrección de los mitos, publicado por la revista literaria Angélica de Córdoba, No 8, 1997-98, vino a aclarar tópicos cardinales desde una perspectiva que se sale de lo común.

Cuba está presente siempre en su obra, así en un momento dado cita a Humboldt diciendo que en la isla se encontraba “…la cadena de conexiones que unía a todas las fuerzas de la naturaleza y la forma como se hacían dependientes unas de otras”. Y la mención hizo que recordara una ocasión en Miami cuando a propósito de esas energías telúricas en conversación con su amiga y musicóloga Ileana Casanova –rodeadas por la descarga de un grupo musical afrocubano–, Litvak comentó: “…es un lenguaje distinto, cada nota parece un señalamiento directo a la naturaleza misma y a las fuerzas que la rigen…” Desde nuestra primera entrevista me sorprendió esa conjugación perfecta de actitud mundana y desenfadada con la otra vertiente profesional y culta, que domina sin ser dominante, porque al instalarse en lo más profundo, lo expresa y traduce con enunciados precisos, entrañables y espontáneos.


Articulo: http://www.elnuevoherald.com 22/03/2014

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