vendredi 18 avril 2014

Janet BATET/ Pavel ACOSTA: El pillaje como acto creativo

Pavel ACOSTA:
El pillaje como acto creativo
Por Janet BATET

El robo, saqueo o pillaje artístico es una de las prácticas culturales más controvertidas.

En medio del arrobamiento que implica la contemplación extática de los obeliscos egipcios en la Plaza del Vaticano, o del altar de Zeus en el Museo de Pérgamo; el busto de Ramses II en el British Museum o la columna de Artemisa en el Metropolitan Art Museum de Nueva York, es difícil sustraerse de interrogantes múltiples que, de súbito, como una bofetada, nos arrancan de la admiración letárgica: ¿Cómo fueron extirpadas estas piezas de su lugar de origen? ¿Cómo afecta nuestra lectura de ellas y de las culturas implicadas –cultura de origen y cultura vandálica– en nuestra percepción cultural? ¿Cómo construyen los museos esa historia selectiva que es, en definitiva, nuestra herencia cultural?

Stolen From Met ( Robado del Met) es el título de la primera exposición personal de Pavel Acosta (Camagüey, Cuba, 1975) en Estados Unidos. La exposición, abierta en Zadok Gallery, en el Wynwood District, hasta el 25 de abril, responde a la línea de indagación en la memoria –y la desmemoria– cultural que ha obsesionado al artista desde el comienzo de su carrera.

La muestra, compuesta por seis obras inspiradas en piezas de maestros de la historia del arte occidental (Diego Velázquez, El Greco, Jean Baptiste Greuze, Johannes Vermeer, Pablo Picasso y Vincent van Gogh) que el artista admirara desde sus años de estudiante y que por primera vez puede contemplar en diálogo franco en el Metropolitan Art Museum (Met) es, como bien advierte la curadora de la muestra, Bernice Steinbaum, “una suerte de presencia fantasmagórica que nos sobrecoge e interroga”.

En este sentido, el proceso de creación y la instalación de la muestra son fundamentales.

Acosta toma trozos de paredes y en un proceso de agresión –devastación del muro– retira la inmaculada capa de yeso blanco dejando la madera al descubierto. Con los residuos de este acto destructivo, comienza entonces un proceso de reconstrucción de la obra en cuestión. Paulatinamente, y como resultado de este acto minucioso y catártico, van emergiendo sobre el muro estos espectros blanquecinos que procuran hacernos mirar a través de, más que sobre la superficie del cuadro.

La instalación de las piezas es crucial. Suspendidas en el espacio y dispuestas en relación dialógica, el conjunto de las seis obras genera un cubo dentro del cubo.

Cada uno de estos iconos de la cultura occidental ha sido cuidadosamente recreado, respetando dimensión, característica del brochazo e, incluso, el marco en el que actualmente son presentadas las mismas. Despojadas del color, estos raros murales proponen una visualización enteramente diferente de estas piezas, al tiempo que nos cuestionan sobre el sentido originario de las mismas, los personajes que las habitan y los avatares desconocidos a través del tiempo que han terminado –antojadizamente– por hacerlas coexistir en un mismo espacio.

El “blanqueamiento” del que son objeto estas piezas conlleva también a un cuestionamiento acerca de la enrarecida presentación de las obras de arte en el recinto museístico. A su vez, el “blanqueamiento” propuesto en Stolen From Met, establece otro interesante clin d'oeil: ese que significa el vaciamiento de sentido. Un período específico de la historia del arte merece especial atención: la Antigüedad Clásica, representadas en el Met por más 50,000 piezas y de las que, como es común, destaca esa marmórea y engañosa apariencia que nada tiene que ver con la exuberante policromía original característica de estas piezas en su contexto de origen.

El robo puede ser retrasado como leitmotiv en la obra de Acosta, cuyas acciones a lo largo de los años han estado dirigidas no al pillaje material sino una suerte de pillaje antropológico. Tal es el caso de la serie Stolen Spaces que ha venido desarrollando el artista desde el 2005 en diferentes ciudades a través del globo. Ejemplo de ello es Stolen Water (Jaipur, India, 2008). Inspirado en el sentido del agua como elemento vital y su escasez en esta zona del planeta, Acosta se dedica a recuperar cada gota que se desperdicia mientras la gente ávida, calma la sed.

Stolen From Met está también asociada al acceso a la cultura. En Cuba, país de formación del artista, el primer acercamiento a las obras maestras de la historia del arte tiene lugar a través de reproducciones, muchas veces con colores torcidos y necesariamente desprovistas del sentido de escala. El acto de pillaje que Acosta emprende con estas obras responde primero, a esa necesidad personal de inquirir y hurgar –de ahí la necesidad de raspar y mirar más allá de la superficie– y, luego, al deseo de democratizar la obra y hacerla accesible a otros en esta suerte de desdoblamiento fantasmagórico que ahora se ofrece.

Stolen from Met es una muestra de gran solidez conceptual y realización impecable.

Janet Batet es escritora, curadora y crítica de arte. Escribe para diferentes publicaciones, galerías y museos.

‘Stolen from Met’, de Pavel Acosta, hasta el 25 de abril en Zadok Gallery, 2534 N Miami Ave., www.zadokgallery.com , (305) 438-3737.

Articulo : http://www.elnuevoherald.com 29/03/2014 

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