dimanche 18 mai 2014

Azucena PLASENCIA/Onelio Jorge CARDOSO: uno como nosotros

LITERATURA
Uno como nosotros
Por Azucena PLASENCIA

Se cumple el centenario de Onelio Jorge Cardoso, y el centro que lleva su nombre prepara un gran homenaje.

Evocar las hermosas criaturas que nos ha legado la obra de Onelio Jorge Cardoso (1914-1986), se vislumbra cordial cita de amor en este 11 de mayo en que se cumplen los cien años de su venturoso nacimiento en Calabazar de Sagua, al centro de la Isla.

Atentos, tensos, fuera de sí estarán Juan Candela, el Caballito de Coral, Isabelita, Moñigüeso, Mi hermana Visia, Nino, el inefable Mario Benjamín Velarde, la incansable Francisca y el Zonzo, entre otros, porque los festejos los llevarán a las fábricas de tabacos, en casi todas las provincias, donde lectores de tabaquería dialogarán con sus preocupaciones, carencias y sueños. Luego, asistirán a paneles y conversatorios con los más jóvenes escritores del país y por último, en septiembre, acudirán al encuentro internacional con estudiosos y literatos de países de todos los continentes, en homenaje sin par que le ha organizado el Centro que lleva su nombre y que a su vez celebra asimismo sus quince años de fundado.

Fiel cronista de carboneros, pescadores y campesinos, fueron temas esenciales del autor la denuncia de la injusticia social, realidad lacerante de la época en que comienza a escribir —años 40, 50 del pasado siglo— así como la necesidad de preservar la ilusión, los sueños, la fantasía ante la enajenación en que se encuentra el hombre en su vivir cotidiano. Leit-motivde su vasta producción artística lo será la tesis sobre las dos hambres del hombre: la material y la espiritual, que en "El caballo de coral" tendrá su plasmación más certera, ya propuesta en "El cuentero".

Periodista, como Lino Novás Calvo, trabajó en Bohemia, y allí fueron publicados muchos de sus cuentos, antes de ser recogidos en libros. También la radio nacional contó con sus libretos en programas de gran audiencia. De Taita, diga usted cómo (1945) a La cabeza en la almohada (1983), hay casi cuatro décadas de obra literaria recogida en libros y casi cincuenta desde la aparición de su primer cuento en la revista Social, en junio de 1936.

El primer libro de relatos se publicaría en México, en 1945, con prólogo de José Antonio Portuondo e ilustraciones de Jorge Rigol, fino dibujante de gran rigor artístico. En este, se incluían "El homicida" (1940); "Taita, diga usted cómo", (1942); "Nino" (1944) y "Una visión" (1945). Dada su exigua tirada, constituye hoy una rareza bibliográfica.

Hasta 1958 no veremos su segundo libro, editado por la Universidad Central de Las Villas, con el título El cuentero. Quince relatos seleccionados por el propio Onelio, como "los más logrados hasta ese momento". Aparecerían allí algunos de las narraciones más significativas de nuestra cuentística nacional, textos que se hombreaban con los mejores que se estaban escribiendo entonces en Latinoamérica. Están presentes, desarrollados con esplendor verbal, los temas caros a su narrativa; su manera de decir concisa e intensa, puente tendido hacia el corazón del lector en estilo ya inconfundible: peculiar mirada poética, intimista, tierna y compasiva dirigida con buen humor a personajes y seres humildes de los pequeños pueblos, su vida de frustraciones en mundos cerrados.

Al decir de los estudiosos de su obra, este libro marcaría un hito en el panorama literario nacional. Le seguirían El caballo de coral (1960), también editado en Las Villas ―Departamento de Cultura del Gobierno Municipal de Santa Clara―, volumen de cuatro nuevos cuentos: el que da título al libro, "Memé", "La rueda de la Fortuna" y "Los cuatro días de Mario Benjamín". En 1964, La otra muerte del gato, incluye, entre otros, "Un brindis por el Zonzo" (1962), así como "Moñigüeso" y "Teresa", estos escritos antes de 1959. En 1966, Iba caminando.

Del ámbito rural, se va desplazando el creador hacia el urbano, privilegiando lo psicológico sobre lo anecdótico. Comienzan sus narraciones para niños, temas sobre la infancia: "El canto de la cigarra", "El cangrejo volador",  "La serpenta…"

Satiriza formas de vida, hábitos de pensar y conductas condicionadas por "una ética del pasado": condena el egocentrismo desmedido, el despotismo, la autosuficiencia. En "Estrabismo", reflexiona sobre el adecuado ejercicio de la autoridad, a través de la caracterización psicológica de tres personajes simbólicos: el infeliz, el acomplejado y el "cuadrado".

En Abrir y cerrar los ojos (1969) y El hilo y la cuerda (1974), continuaría su crítica social, su preocupación ética, la sátira de situaciones y personajes del cotidiano isleño. En El hilo y la cuerda aparecen "Caballo" y "Francisca y la muerte", donde la utilización del símbolo alcanza su nivel más alto como realización artística para afirmar que la voluntad del hombre es más fuerte que la muerte. "Caballo" le traería zozobras y desasosiego intelectual al molestar a las autoridades culturales del momento, que acusaron a Onelio de caracterizar y hacer burla en ese cuento de Fidel Castro. La sangre no llegó al río, quedándose en escaramuza sin mayores consecuencias. Pero el escritor, ya avisado, fue cauteloso en lo adelante. Amargado, su próximo libro se publicaría casi diez años después: La cabeza sobre la almohada (1983). Le quedaban tres años de vida.

Contiene La cabeza… dos nuevas narraciones para niños y en los dedicados a los adultos, se mira al pasado prerrevolucionario desde la perspectiva del presente. Así, el tono de la denuncia —"La cabeza en la almohada", "El corazón adentro" y "Dos tiempos de mentir"― es muy diferente al de la etapa de El cuentero. Se pronuncia contra prejuicios, supersticiones, la maledicencia y exalta la amistad.

Humanista "comprometido", la calidad de su obra, sincera, rigurosa, va hacia lo universal por ascensión, bajo el peso de la realidad histórica y cultural heredada. Si describe mundos de violencia, simulación y "ninguneo", desnudez y desamparo es porque son mundos, para el escritor que "se pueden redimir". Situado por derecho entre los primeros de su género en Iberoamérica —donde se lucen Borges, Quiroga, Cortázar, Rulfo, Guimarães Rosa, García Márquez y muchos más—, Onelio Jorge Cardoso se constituye en contemporáneo de todos los hombres. Uno como nosotros.


Articulo: http://www.diariodecuba.com 11/05/2014

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