samedi 28 juin 2014

Winston MANRIQUE SABOGAL/Encuentran el mayor botín de poemas inéditos de Pablo NERUDA

Encuentran el mayor botín de poemas inéditos de Pablo NERUDA
Por Winston MANRIQUE SABOGAL 

Se trata de una veintena de poemas de temática amatoria, en su mayoría. Apareció en varias cajas durante una revisión de los archivos del Nobel chileno por parte de la Fundación Pablo Neruda.

“Reposa tu pura cadera y el arco de flechas mojadas
extiende en la noche los pétalos que forman tu forma"...

Ni en su madurez Pablo Neruda se olvidó del amor como refugio poético.

..."que suban tus piernas de arcilla el silencio y su clara escalera
peldaño a peldaño volando conmigo en el sueño
yo siento que asciendes entonces al árbol sombrío que canta en la sombra
Oscura es la noche del mundo sin ti amada mía,
y apenas diviso el origen, apenas comprendo el idioma,
con dificultades descifro las hojas de los eucaliptos”.

Son ocho del botín de más de mil versos de la veintena de poemas inéditos de Neruda (1904- 1973) recién descubiertos. Van 21. Y podrían ser más. Y no solo poemas, sino también algo de prosa, discursos o conferencias escritas entre 1956 y finales de los años sesenta. El hallazgo literario más importante del Nobel chileno con una gran presencia del tema amoroso y erótico. A su lado, versos sobre la naturaleza o Chile que aguardaban ser encontrados en el archivo de la Fundación Pablo Neruda, en Santiago de Chile.

Escritos muchos en el modesto y amarillento papel roneo, son poemas cortos algunos, y otros tan largos que ocupan hasta siete y nueve páginas.

Poemas dispersos a lo largo de más de una década que aún no se sabe por qué no entraron en los libros de la época. El anuncio lo ha hecho la editorial Seix Barral, en Barcelona, que los publicará a finales de 2014 en Latinoamérica y principios de 2015 en España bajo el título de Poemas inéditos. Pablo Neruda.

En los poemas se ve el poderío imaginativo, la desbordante plenitud expresiva y el mismo don, el apasionamiento erótico o amatorio.

Versos que alumbran más zonas del universo nerudiano y lo expanden. “No son poemas cualesquiera”, afirma Pere Gimferrer, poeta y experto de Seix Barral, que ha quedado impresionado tras su lectura. Un asombro que le ha hecho decir que muestran un Neruda con “el poderío imaginativo, la desbordante plenitud expresiva y el mismo don, el apasionamiento erótico o amatorio que para la invectiva, la sátira o el mínimo detalle cotidiano convertido en poema. Es decir, por igual el Neruda de Odas elementales y el Neruda de La Barcalora, el de Memorial de Isla Negra e incluso el deEstravagario”.

Nunca dejó de lado el amor y sus laberintos ya andados, pero siempre desconocidos; como estos poemas escritos tres y cuatro décadas después de que se hiciera popular, en 1924, con Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

El amor como compañía, refugio e inspiración tras los tiempos del exilio, del reencuentro con Chile y de su veta política. Son los años en los que ya separado de su segunda esposa conoce a Matilde Urrutia, la pasión de su vida.

El botín de inéditos estaba en una de las cajas fuertes de la Fundación Pablo Neruda, en Santiago de Chile. A una temperatura controlada en varias cajas de conservación especiales llenas de carpetas y cuadernos con páginas manuscritas y mecanografiadas de toda su obra. La Fundación, recuerda su director Fernando Sáez, las recibió hacia el año 1987 tras la muerte de Matilde Urrutia. Durante varios años, el material fue ordenado, clasificado, fotocopiado, escaneado y desde hace tres años revisado exhaustivamente, página a página, para cotejar qué había sido publicado y qué no.

Eso ha hecho Darío Oses, encargado de la Biblioteca de la Fundación, desde julio de 2011. Leer y expurgar hojas y hojas y hojas escritas con la letra grande y clara de Neruda, o mecanografiadas, pero corregidas con su puño y letra, hasta ir dando forma y brillo, sin buscarlo, al nuevo tesoro nerudiano. Lo que prueba, según Oses, es que “Neruda sigue siendo un poeta inagotable que siempre permite nuevas lecturas, como los clásicos”.

Fragmento inédito de Neruda

"Reposa tu pura cadera y el arco de flechas mojadas
extiende en la noche los pétalos que forman tu forma
que suban tus piernas de arcilla el silencio y su clara escalera/peldaño a peldaño volando conmigo en el sueño
yo siento que asciendes entonces al árbol sombrío que canta en la sombra
Oscura es la noche del mundo sin ti amada mía,
y apenas diviso el origen, apenas comprendo el idioma,
con dificultades descifro las hojas de los eucaliptos".

El trabajo de investigación y auditoría ahora se ha repartido entre la Fundación y Seix Barral para fijar el número total de poemas y textos que el Nobel escribió y que merecen la pena publicarse. “Es un gran descubrimiento no solo por su condición de inéditos, sino también por la extrema calidad de varios poemas”, asegura Elena Ramírez, directora editorial de Seix Barral. La edición, agrega, irá acompañada de anotaciones y todas las explicaciones necesarias.
Son sus terceros inéditos que aparecen. Previamente están El río invisible (1980), que incluye poesía y prosa de juventud, y Cuadernos de Temuco (1996), poemas de adolescencia, ambos publicados por Seix Barral.
El nuevo libro coincidirá con el 110º aniversario del nacimiento de Neruda, este 12 de julio, y los 90 años de la publicación de Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

“Con dificultades descifro las hojas de los eucaliptos”, escribió Pablo Neruda en uno de los versos que ahora ha visto la luz. Y con asombro y dificultad todos los que han leído estos 21 poemas se preguntan qué habrá sucedido para que esos mil versos se quedaran en la orilla del camino.

***
Son de la caracola
Por Antonio COLINAS

Hay en el poeta chileno un decir torrencial y fértil que lo aproxima a Góngora.

Pablo Neruda es quizá el Góngora del siglo XX. Es una afirmación osada, hecha con todas las reservas o diferencias debidas; pero hay en el poeta chileno un decir torrencial y fértil, un sentido cósmico en los contenidos, que lo aproxima a nuestro clásico (Estoy pensando en series magistrales como La lámpara de la tierra, Alturas de Machu Picchu o Las flores de Punitaquí). Quizá ese rotundo son de caracola sólo lo encontramos en algunos poemas de Rubén Darío.

Pero se da luego en él una poesía amorosa que también es tema primordial en su obra, al margen del poderoso irracionalismo de las Residencias y de las recaídas o excesos “testimoniales”. La poesía amorosa es en él extremadamente depurada, tierna, llana, la que ya deslumbraba en sus Veinte poemas de amor. Un tono al que él volvió poco antes de morir, cuando yo lo conocí y entrevisté en Milán, en 1972. Me anunció entonces que había vuelto a esa pureza y a esa llaneza extremadas. Lo vi confirmado tras su muerte, cuando Seix Barral editó creo que no menos de cinco libros suyos en ese tono. Ahora surge la feliz noticia del hallazgo de unos inéditos amorosos.

No podremos apreciarlos hasta el momento, pero por el tono de la estrofa que conocemos, Neruda regresa a su riqueza expresiva de siempre, con ráfagas de tierno lirismo, pero rescatando sobre todo su vigoroso tono surreal y su inagotable imaginación, que él va como trenzando y que parece conducirnos al delirio. Hasta ahora sólo en los Cien sonetos de amor la poesía amorosa de Neruda se había desatado con esa retórica tan suya. Ahora, al parecer, esa expresividad afectiva podría ir más lejos. Veremos.


Articulo: http://cultura.elpais.com 19/06/2014

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