lundi 4 août 2014

Hugo BECCACECE/ El Paraíso, a punto de cerrar

El Paraíso, a punto de cerrar
Por Hugo BECCACECE 

La hermosa casona cordobesa de un gran autor argentino, hoy museo, agoniza por las dificultades financieras; los gustos de otro escritor, presentes en un homenaje.

Martes 22 de junio, a las 16, en casa del autor de esta nota. Un SOS cultural. Llamada telefónica de Ana Mujica Alvear de Rodríguez Aldao, la hija del escritor Manuel Mujica Lainez. "El Paraíso", la hermosa propiedad donde Manucho vivió sus últimos años, hoy convertida en museo, está a punto de cerrar sus puertas por razones económicas.

La Casa-Museo está sostenida por la Fundación Mujica Lainez, creada en 1989 por Ana Alvear de Mujica Lainez (Anita), la esposa del autor de Bomarzo. Para que no se produzcan confusiones en la lectura de esta crónica, cada vez que se hable de Anita, se trata de la mujer de Manucho, madre de Ana. Cada vez que se mencione a Ana, se trata de la hija del matrimonio.

Mientras Anita vivió, fue ella la que pagó todos los gastos de la Fundación. "En realidad -dice Ana-, mi madre no dejó un fondo para la Fundación, por más extraño que parezca. Ése es un tema largo de explicar. Los fondos provenían de la cuenta personal de ella, que depositaba mes tras mes, mientras estuvo viva, lo requerido para seguir adelante. A la entidad, ella le donó la casa familiar, el mobiliario y las colecciones. Mamá continuó viviendo en una casita aparte, en el jardín de "El Paraíso". Esa casita hoy se alquila para proveer de dinero a la Fundación."

A la muerte de Anita, en 1994, la Fundación tuvo otras autoridades, entre las que no figuraba ninguno de los hijos del matrimonio Mujica Lainez-Alvear. Con el tiempo, se descubrieron varias irregularidades en la gestión de la entidad, que fueron denunciadas por el intendente de La Cumbre. La denuncia llevó a la clausura judicial de la Casa-Museo. Se nombró como interventora a Lucía Pravia y ésta designó como nueva presidenta de la Fundación a Ana Mujica Alvear.

"Otro ingreso con que contamos -agrega Ana-, además del alquiler de la casita, es el de las entradas ($ 40) que, por supuesto, no alcanza para los gastos. "El Paraíso" es bastante visitado en enero, en febrero y, menos, en las vacaciones de invierno. En los meses fríos viene muy poca gente. Además de las visitas, se organizan actividades culturales y se brindan espectáculos con los que se recauda algo de dinero. En La Cumbre no hay mucha gente, aún menos en invierno, por lo cual no se puede contar con esa clase de ingresos de un modo regular. En los últimos años, mi esposo, Ricardo Rodríguez Aldao, ha solventado muchos de los gastos. Por supuesto, también nos ayudan amigos y empresas, pero se necesitan aportes regulares. Ahora hemos contratado a una persona que cuida la propiedad por la noche. En el último tiempo, nos han robado un busto de mármol y hubo un intento de robo que, afortunadamente, fue frustrado por una patrulla de la policía. Necesitamos que el gobierno de la provincia de Córdoba, el gobierno nacional, o un grupo de empresas se pongan de acuerdo con la Fundación para que la Casa-Museo de mi padre no se pierda. He escrito numerosas cartas a funcionarios, a políticos, a empresarios, pero no he recibido una respuesta que sea, de verdad, una solución. Es una lástima: hicimos muchas cosas. Abrimos tres cuartos nuevos, editamos libros, organizamos concursos literarios, creamos un auditorio en la recepción, levantamos otra casita destinada a alojar a estudiosos y a escritores."

Para paliar de algún modo el difícil momento que pasa la Fundación Mujica Lainez, hoy, a las 19.30, en el cine Luis Berti de La Cumbre, se va a proyectar a beneficio de la entidad el documental La cáscara , dirigido por Florencia Mujica Lainez, nieta de Manucho.

La situación es tan extrema que, en principio, "El Paraíso" se cerraría el 31 de julio. Para pagar el mantenimiento, los impuestos, los servicios, tres guías, un cuidador y un jardinero, se necesitan $ 35.000 mensuales. Ése es el valor de la memoria.

Miércoles 16 de junio, a las 19, en la Fundación Tomás Eloy Martínez. Otra fundación destinada a preservar la obra y la memoria de un escritor, pero con presente feliz. El miércoles de la semana pasada se cumplían los 80 años del nacimiento de Tomás Eloy Martínez, y la fundación que lleva su nombre, presidida por su hijo Ezequiel Martínez, inauguró como homenaje al novelista de Santa Evita la muestra Lugar común, la palabra, un título que glosa el de uno de los libros más hermosos de TEM, Lugar común, la muerte. Al primer piso de Carlos Calvo 4319 (en la planta baja está la Biblioteca Miguel Cané, donde Jorge Luis Borges trabajó como bibliotecario en su juventud), fueron llegando Hernán Lombardi, Gabriela Adamo, Daniel Divinsky, Magdalena Ruiz Guiñazú, Jorge Telerman, José Claudio Escribano, Héctor D'Amico, Noé Jitrik, Tununa Mercado, Cristina Mucci, Juan Ignacio Boido, Guillermo Martínez, Oscar Muiño, Ignacio López, Eva Halac, Luis Majul, Pacho O'Donnell, Natu Poblet. Alejandro Archain y muchos otros.

En tres de las salas, se despliega la biblioteca de TEM. El último lote de volúmenes, el más importante, llegó no hace mucho de Estados Unidos. Naturalmente, la concurrencia, casi todos escritores y periodistas, husmeaba entre los estantes y se entusiasmaba con las coincidencias de gustos. Novelas y más novelas de Alejandro Dumas, por ejemplo. Cuatro de los siete hijos de Tomás estaban presentes: Ezequiel, Gonzalo, Blas y Javier. Cada uno de ellos, a su modo y según sus habilidades, colaboró con el proyecto de la Fundación Tomás Eloy Martínez y con el festejo. Blas, por caso, el cineasta de la familia, hizo un video. Al alcance de los invitados había discos con los mensajes grabados que Perón, desde el exilio, enviaba a los peronistas para que lo escucharan en la clandestinidad. En una vitrina, se exhibían las primeras ediciones de todos los libros de TEM, manuscritos, recortes de diarios, fotografías. Por supuesto, también estaban en exposición una videoteca y discos de jazz. Hasta quedó pendiente una promesa, un futuro legado: John King, poseedor de la colección completa de la revista Primera Plana , le dijo a Ezequiel que, llegado el momento, la cedería a la Fundación. La variedad de las actividades desarrolladas en muy poco tiempo en la sede de Carlos Calvo es bastante asombrosa: se dictan cursos, se presentan libros, se montan obras teatrales, se dan conferencias. Hay talleres de escritura de novela, cuento, crónica y periodismo. Y algo no menor: se celebran reuniones tan cálidas como la de ese miércoles..

Articulo: http://www.lanacion.com.ar 25/07/2014

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