dimanche 12 octobre 2014

Premio Nobel de Literatura 2014/ Patrick MODIANO

Premio Nobel de Literatura 2014 
Lectores de MODIANO vacían las librerías de París tras el Nobel

París.- "¡En una hora vendimos todo!": desde el anuncio del Nobel de literatura atribuido a Patrick Modiano, la librería del editor Gallimard que frecuenta habitualmente el escritor premiado exulta de satisfacción.

Bajo la luz de los proyectores del mundo entero, el tímido y reservado Modiano dedicó parte de la tarde del viernes a una entrevista con la radio France Culture.

La emisora le dedicará una edición especial durante toda la tarde del sábado, con entrevistas inéditas, testimonios, archivos y lecturas. 

En las librerías, los lectores entusiastas no se hicieron esperar. "Arrasaron desde el mismo jueves con todos los libros de Modiano, en formato grande o de bolsillo", dijo a la AFP uno de los libreros de Gallimard.

"Se llevaron todas las anteriores novelas de Modiano",  dijo. Pero Gallimard dispone en cambio de reservas suficientes de la última novela, "Para que no te pierdas en el barrio", publicada hace apenas unos días. 

La megalibrería Fnac también vende Modiano como pan caliente. "Hubo un efecto Nobel inmediato en las ventas", dijo un responsable.

Las librerías pusieron de inmediato la faja "Premio Nobel de literatura 2014" a cada ejemplar y Gallimard ordenó una reimpresión de 250.000 ejemplares de sus obras.

"Lo interesante es que este Nobel va a poner el foco sobre la obra de Patrick Modiano en el extranjero, donde es muy poco conocido. Y a través de sus novelas ayudará a hacer conocer mejor Francia y París", comentó el librero.

Articulo: http://www.eluniversal.com 10/10/2014

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Premio Nobel de Literatura 2014 
Críticas de sus libros en El Cultural

La hierba de las noches
Patrick Modiano
Traducción de Mª Teresa Gallego, Anagrama. Barcelona, 2014. 168 páginas 14,90 euros. Ebook: 11,49 euros
Por Germán GULLÓN

Demasiados escritores actuales suenan a hueco, a falso, porque se quedan cortos de experiencias, de reflexión, de vida. Sus historias no manan de un pozo artesiano interior, simplemente fluyen de un grifo común. Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945), en cambio, es de los narradores que siempre ofrece una novela compleja, una historia que corta la realidad con una perspectiva nueva, y escrita con talento verbal. Sus personajes, como el protagonista y narrador de esta obra, son seres de ficción diseñados con la verdad de lo real. Se llama Jean, y de su mano conoceremos a un puñado de personas del París de los sesenta del siglo pasado, cuando Argelia luchaba por independizarse. Todo ello contado desde el presente.

La memoria juega un papel esencial en el texto, pero no del tipo proustiano donde la sensualidad de los recuerdos deshojan la flor del pasado, sino la de un personaje que tiene que reconstruir el ayer a base de retazos de recuerdos, muchos difuminados por el olvido, de los apuntes hechos en unas agendas de las conversaciones mantenidas hace treinta años y de detallados informes policiales. Quizás incluso tiene que echar mano de mapas, de guías turísticas, para asegurarse de que al menos la geografía urbana de París donde se sitúan los recuerdos es la verdadera. Curiosamente, Jean, que se dedica a estudiar la vida intelectual de fines del setecientos y comienzos del ochocientos, se da cuenta de que sus datos, los recogidos en los documentos de aquella época, poseen mayor solidez que los proveídos por la memoria de su propia vida.

Resultan sumamente borrosos los recuerdos de su relación con Dannie, su viejo amor. Una mujer enigmática, que el recuerdo devuelve reflejada con una atractiva inconcreción. Lo cual ofrece una pista importante sobre esa paradoja que vivimos a diario: el pasado, el contado en los libros de historia, parece más fiable que el presente vital. Una verdad incierta, pero necesaria para mantener los misterios de la vida bajo control, asumibles. Jean, pues, pasea por París y recuerda cómo era la ciudad, donde los nuevos edificios han borrado los antiguos o las calles variaron su trazado, mientras busca averiguar la verdadera identidad de su desaparecida amiga Dannie. 

Poco a poco, los recuerdos hilan una trama de novela negra. Los amigos de Dannie, con quienes se reunía en el café de un hotel, aparecen como seres misteriosos. La confesión de un amigo de origen marroquí, casado, amante ocasional de Dannie, le reveló que la joven usaba un carné de identidad falso, donde figura el nombre de la mujer del marroquí. También recuerda que la policía le interrogó sobre su relación con Dannie y sus amigos, todos ellos relacionados con la Francia colonial africana. Jean anda perdido, pues su relación con ese grupo de conspiradores fue de hola y adiós, aunque sí sabe que su amiga guardaba secretos inconfesables, relacionados quizás con que a veces aparecía de madrugada en su casa. ¿Para ocultarse?, ¿había cometido ella algún crimen? Tampoco le importa demasiado. 

Así pues, el protagonista se ve mezclado en un asunto sin tener parte en el mismo. Entra en las brumas del pasado, donde los hechos, el trato de Dannie con los conspiradores, con el marroquí, su cuestionable estatus de estudiante en la universidad, todo ello permanece en el lado oscuro, inexplicable de la realidad. Recordamos así aquella imagen de Borges, de cómo trenzamos la realidad con arena, que se escapa de nuestras manos apenas la tocamos. Darle forma a la vida, a los recuerdos supone siempre un acto complicado, a no ser que vayamos al puro dato, la dirección de la casa donde vivimos, pero el resto queda inconcreto.

La traductora del texto, María Teresa Gallego Urrutia, merece una mención especial por la riqueza expresiva, verbal y sintáctica, con la que ha realizado su labor. 

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Un circo pasa
Patrick Modiano
Traducción: A. Elvira Rodríguez. Ed. Cabaret Voltaire, 2013. 173 páginas, 17'95 euros
Por Jacinta CREMADES

Siempre es un valor seguro publicar a Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945).Un circo pasa, la novela breve que sale por primera vez en España, no es, ni mucho menos, su obra más reciente.

Data de 1992. Modiano, uno de los grandes autores franceses actuales, ha obtenido los premios más importantes de su país: el Goncourt, el de la Académie Française, el Nacional de las Letras. Desde La Place de l'Étoile, su primera novela, publicada hace unos 35 años, cautiva a la crítica y a los lectores de una misma manera, su universo no cambia. El estilo es constante, la voz narrativa enigmática, los recuerdos escurridizos, los tiempos indefinidos.

En Un circo pasa, un joven de 18 años conoce a una chica de 21 a raíz de un interrogatorio policiaco. El chico tiene un apartamento en París, vive con un amigo de su padre y a las pocas horas de conocer a la mujer, ésta se instala con él y viven una historia de amor inconfesable. Para que nadie rompa el hechizo, se presentan como hermanos. Y ellos no se confiesan ni su edad, ni su nombre. 

Como en los demás textos de Modiano, los personajes apenas se dibujan, se reúnen en bares, en cabarets, y entre ellos lo no-dicho tiene más peso que lo que muestran. Seres que, más que construirse, consiguen destruirse a medida que avanza la novela hasta convertirse en unas sombras: “Hoy, cuando intento recordar aquella noche, veo dos siluetas con un perro subiendo por la avenida”, dice el narrador, hablando de sí mismo. Al final de la novela no se sabe gran cosa ni del interrogatorio, ni de los sospechosos, ni siquiera de la historia. Pero se tiene una clara imagen de la fragilidad de la vida, la construcción del destino y el peso de los recuerdos.

La voz de este escritor, el estilo de su discurso, la musicalidad narrativa, quedan impregnados en la piel del lector. ¿Novela policíaca? Un circo pasaempieza con un interrogatorio. ¿Novela de memoria? El personaje busca sus recuerdos sin hallarlos. Sin embargo, en esta novela, París deja de ser la ciudad propicia a los recuerdos y se convierte para los personajes en una cárcel de la que deberán escapar. 

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Flores de ruina. Perro de primavera
Patrick Modiano
Traducción de Gabriel Hormaechea. El Aleph, 2012. 188 pp, 18 euros
Por Jacinta CREMADES

Desde hace unos años, la obra del escritor francés Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) tiene en España una muy buena acogida. En Francia encabeza la lista de escritores con gran prestigio. Ganador de los premios más importantes en Francia, como El Gran Premio de Novela de la Academia Francesa (1972) y el Goncourt (1978), el universo poético de Modiano no sigue ninguna escuela sino un movimiento interior, el de la memoria del propio narrador a través de sus recuerdos. 

Los relatos que ahora se publican, Flores de ruina y Perro de primavera, fueron escritos, respectivamente, en 1991 y 1993. Flores de ruina empieza con la historia del suicidio de una pareja en su apartamento parisino, el 24 de abril de 1933. Se supo que esa noche habían conocido a dos mujeres y dos hombres en una sala de baile, y terminaron la velada en una casa con un ascensor rojo. Después de treinta años, el narrador retoma los hechos y se interroga sobre esta historia cuyos protagonistas se cruzan en su vida. Flores de ruina se enlaza con la siguiente historia por un perro que compra el narrador en una tienda de animales. Perro de Primavera se desarrolla en la primavera de 1964 y en la primavera de 1992. El narrador se hace amigo de Francis Jansen, un fotógrafo que abandona París para irse a vivir a México pero que antes debe ordenar las fotografías que ha tomado durante su vida. Del mismo modo que ocurre en el relato anterior, el narrador constata que a lo largo de su vida se ha cruzado en algún momento con los personajes que aparecen en las fotografías. 

Aunque un intervalo de dos años separa los dos textos, ambos giran en torno a los temas esenciales de su autor: la memoria, el paso del tiempo, París y la Ocupación Nazi que -extrañamente- Modiano no vivió pero vuelve en sus escritos como un verdadero leitmotiv a través de los recuerdos de sus padres. En esto, Flores de ruina y Perro de primavera, son dos relatos, o nouvelles, en los que encontramos los elementos fundamentales para entender la obra de Modiano y su particular estilo narrativo. El tiempo no existe, los saltos de un año a otro ocurren en una misma frase, se superpone el sueño a la realidad. Los personajes se conocen a través de fragmentos, fantasmas, frases sueltas, o son pretextos para evocar momentos y lugares. 

Ambas obras bucean en el pasado del narrador y perfilan un autorretrato del futuro escritor. Este narrador -que no es otro que el propio Modiano-, con aires de huérfano, se muestra en las dos nouvelles como un “andador” empedernido de un París fugitivo, que no solo le conduce de un punto a otro sino que le lleva por los entresijos de su memoria. Una tela de araña parecida a las calles de París, que se asemeja a las fotos en la memoria, como una polaroid.

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El horizonte
Patrick Modiano
Traducción de Mª T. Gallego. Anagrama. Barcelona, 2010. 159 páginas, 15 euros
Por Jacinta CREMADES

La vida de Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) ha estado siempre dedicada a la literatura. Publicó su primera novela, El lugar de la estrella, en Gallimard, en 1968, tras haber leído su manuscrito a Raymond Queneau, que había sido su profesor de Geometría en el Liceo Henry IV.

Su encuentro con Queneau, miembro fundador del Oulipo y autor de Zazie en el metro, fue crucial para su posterior carrera literaria. En 1972, Modiano ganó el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y cuatro años más tarde, el Goncourt. Sus novelas, ambientadas en su mayoría en el París de la Invasión alemana, se esperan siempre con mucho interés en Francia. Autor de una veintena de libros, Modiano es considerado uno de los grandes, junto a Quignard, Echenoz, Michon y el nobel Le Clézio. 

Como una obra en serie, los libros de Modiano se parecen los unos a los otros. Una obra en su conjunto escrita a trozos, fragmentada, que se construye poco a poco, con recuerdos deshilachados, inventados o vividos. En eso recuerda a Marcel Proust cuyas novelas son partes de un mismo libro. El estilo de Modiano se reconoce desde la primera frase, envuelve al lector a través de su musicalidad, lo arrastra en las espirales del tiempo. De ahí el adjetivo ya común en francés de “modianesco”. Así es también su última novela, El horizonte, que vuelve a sumergirnos en la mente de un narrador que recuerda su existencia a modo de rompecabezas. Jean Bosmans nacido el mismo año que el escritor, piensa en ciertos episodios de su juventud, inconexos y a veces sin sentido que le pondrán cara a cara con seres sin nombre y encuentros fugitivos. Lo que busca Bosmans es recordar a una mujer, Margaret Le Coz, fantasma como las demás mujeres misteriosas evocadas en sus novelas anteriores. Ahora Bosmans y Margaret se parecen, se hacen cómplices y se ayudan a desaparecer mutuamente ante Boyaval, un personaje que amenaza a los amantes. Hasta que la pareja se diluye como esos primeros amores sin historia ni futuro. Después de su separación, 40 años más tarde, Bosmans la buscará.

Por primera vez una novela de Modiano no se queda en las fronteras de un pasado sino que, como nos dice desde el título, abre ventanas hacia el horizonte. Después de su separación, Bosmans busca a Margaret en diferentes ciudades con la esperanza de encontrarla y la convicción de que esa mujer es con la que quiere estar. El horizonte es una variación de la obra de Modiano y aunque contenga su particular melancolía, se aprecia en ella algo diferente y prometedor. Una gran novela. 

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Villa Triste
Patrick Modiano
Trad. Mª Teresa Gallego. Anagrama. Barcelona, 2009. 192 páginas, 15 euros
Por Darío VILLANUEVA

Esta novela es dos años anterior a Livret de famille que Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) abría, en 1977, con un lema de René Char: “Vivre, c'est s'obstiner à achever un souvenir”.

Esa obstinación por culminar un recuerdo parece dar también sentido a la vida del protagonista en su intento de rehacer la memoria de su idilio con una prometedora actriz de cine ambientado en una ciudad termal de la Alta Saboya, frontera con Suiza. El narrador se refugia ahí como primer paso hacia la deserción de una posible guerra en Argelia. Pero no es menor el interés que le anima por reconstruir los últimos momentos de otro personaje de prometedora factura, René Meinthe, un médico homosexual y provocador que acabará suicidándose en la Villa Triste doce años después de aquel verano de vino y rosas.

Pero amén del lema de Char, resulta esclarecedora de los propósitos de Modiano la elección de otra cita de Dylan Thomas: “¿Y tú quién eres, veedor de sombras?”. Porque en esta novela evocativa no se culmina ni remata ninguno de los recuerdos evocados. Al contrario, lo que la caracteriza es la indefinición, la nebulosa, las lagunas, ausencias y vacíos que el texto nos ofrece -valga la paradoja: ofrecer lo que se hurta- gracias al ejercicio, brillante por parte de Modiano, de esa otra figura narrativa que es la elipsis.

La primera sombra que anida en estas páginas es la del propio narrador, cuya identidad es totalmente ficticia. Se presenta como un enigmático joven ruso blanco, de apellido georgiano: Victor Chmara. La ambigöedad con que comunica a su amante Yvonne algunos datos inconexos acerca de su padre es similar a la que ella esgrime a propósito del suyo. En una de las secuencias más recias, que hablan del buen oficio de Modiano, cuando la pareja visita al tío paterno de la actriz el enigma no se resuelve, ni mucho menos, y Victor, acosado por las preguntas de su anfitrión, revela por vez primera su entrega a la escritura, luego ratificada cuando sueña con viajar a América con su amante para convertirse allí en “un escritor judío”. A dichas elipsis hay que añadir, en aras de la sorprendente indefinición de esta novela, los resúmenes con que se sustancian los eslabones determinantes de la historia contada. El proceso de enamoramiento entre Victor e Yvonne se da por sobreentendido, y su cohabitación inmediata en el hotel L’Hermitage no da lugar ni a una sola descripción erótica. 

La frialdad con que se va desgranando la historia es tan intensa que nos hace pensar, más que en un defecto, en un efecto cuya pertinencia se nos escapa, y se percibe también, todavía con mayor fuerza, cuando Ivonne deja plantado a Victor y se queda con otro personaje característico, un maduro casanova. Esa desgana narrativa permite que la descripción de una orgía en su casa bien pudiese ser presentada sin sobresalto alguno como comentario de texto en las pruebas de selectividad. 

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Calle de las Tiendas Oscuras
Patrick Modiano
Trad. M. T. Gallego Urrutia. Anagrama, 2009. 233 páginas, 17 euros
Por Jacinta CREMADES

Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) es uno de los escritores franceses más célebres hoy en día. Autor de más de treinta novelas, entre las que destacan La Plaza de la Estrella (1968), Villa triste(1975), Viaje de novios(1990), Un pedigrí (2004) oEn el café de la juventud perdida (2007), con poco más de 30 años conquistó el premio Goncourt por Calle de las Tiendas Oscuras(1978), su sexta y más conocida novela, inédita hasta hoy en España aunque no en español, pues existía una versión, con otro título, publicada en Venezuela. 

En Calle de las Tiendas Oscuras Guy Roland, un detective amnésico, se verá obligado a buscar sus propias huellas a través del pasado de unos emigrantes rusos que le conducirán a los años de la Ocupación alemana, durante la Segunda Guerra Mundial. Obra topográfica, la novela recorre un París de nombres, calles, edificios y personajes, pues el detective seguirá los pasos de un tal Pedro McEvoy, con quien no le quedará más remedio que identificarse, de París hasta Roma, pasando por Nueva York. 

La obsesión de la búsqueda, la necesidad de identificarse con alguien real de carne y hueso, es un tema esencial en la obra del escritor, ya que sus personajes se mueven siempre tras las huellas de otro ser que les ayude a comprenderse a sí mismos. Sin embargo, entre dudas e incertidumbres, en la obra de Modiano nunca acaba por resolverse esa búsqueda, y como si de una torre de naipes se tratara, la realidad parece frágil, siempre a punto de desmoronarse. 

El estilo sobrio de Modiano confiere a su novela un ambiente misterioso. Toda su obra literaria se concentra en la evocación de la Ocupación alemana, ese momento histórico sin precedentes en la historia de Francia y cuya clave quizá se halle en su novela autobiográfica, Un pedigrí. El abandono de unos padres que se conocieron en los años 40 en París y que vivieron en la semiclandestinidad, la falta de núcleo familiar y la muerte temprana de su hermano son circunstancias clave para entender las obsesiones del escritor. Perdido entre historias de secretismo y un pasado judío, Modiano se refugia también en esta novela en el pasado para intentar reconstruir su propia identidad. 

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Un pedigrí
Patrick Modiano
Trad. M. T. Gallego Urrutia. Anagrama, 2008. 136 pp.12 e.
Por Jacinta CREMADES

Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) es considerado uno de los mejores escritores franceses contemporáneos.

Autor de obras tan célebres como La ronda de noche, La calle de las tiendas oscuras (con la que conquistó el premio Goncourt en 1978) y Dora Bruder, su narrativa no sigue ningún canon ni se somete a los caprichos de ninguna escuela. Modiano se apoya sobre todo en su experiencia personal. Quizá por eso, puebla también sus libros de personajes sin pasado ni futuro, envueltos en una atmósfera melancólica.

Ahora se publica en España Un pedigrí, una novela autobiográfica en la que se encuentran algunos de sus temas más queridos: el París de las calles oscuras por el que el autor deambula infatigable al encuentro de la inspiración; la ocupación nazi, el colaboracionismo, el mundo de la clandestinidad...

Sin una auténtica estructura narrativa, Un pedigrí hila algunos episodios de la infancia de Modiano de forma cronológica. Y, sin embargo, a pesar de ser una novela autobiográfica, el tono no puede ser más neutro, porque, como dice el porpio escritor, “más de cuarenta años han pasado y todo esto ya pertenece a otra vida”. Por eso, desde su mismo nacimiento hasta la publicación de su primera novela, Un pedigrí es una suma de recuerdos, detalles y anécdotas, de lo que le contaron, de lo que averiguó sobre su pasado y el de sus padres, “dos mariposas extraviadas e inconscientes en una ciudad sin mirada” (pág. 20), a los que, a pesar de su despreocupación y su deseo de mantenerle lo más lejos posible de sus existencias, el autor no guarda rencor. De internado en internado, del piso de su madre al de su padre (que vive con otra mujer), Modiano irá forjando en la soledad al escritor que hoy conocemos.

Quizá sea por el estilo directo de su Modiano, por la indiferencia con la que narra estos fragmentos rescatados de su infancia o quizá por los rostros indefinidos de los personajes fantasmas que atraviesan las líneas de este libro, pero lo cierto es que esta pequeña novela resulta de una gran belleza. Y a través de palabras heladas se descubre una búsqueda incesante de ese padre que se esconde tras pseudónimos, por el que se siente abandonado, y del que no conseguirá descubrir nada, sólo sombras y dolor.

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Las desconocidas
Patrick Modiano
Traducción de Alberto Conde. Debate. Barcelona, 2001. 124 páginas, 2.500 pesetas
Por Darío VILLANUEVA

Este libro de Patrick Modiano resulta tan característico de su modo de hacer como menor es su tono de obra a medio camino entre colección de relatos y novela fragmentaria. Es un cierto tour de force minimalista y posmoderno.

Este último libro de Patrick Modiano resulta tan característico de su modo de hacer como menor es su tono de obra a medio camino entre colección de relatos y novela fragmentaria, que encierra en su proyecto, no obstante, un cierto tour de force minimalista y posmoderno.

Las desconocidas viene a ser la suma de tres novelas cortas independientes en cuanto a sus personajes, pero unificadas por su forma, su temática y las referencias comunes a un espacio,París, y un tiempo, la Francia de los primeros años sesenta. Que el autor jugaba con semejantes factores de integración para lograr un texto unitario lo acredita que cada una de las partes no lleve título, sino que se amparen bajo el que identifica a todo el volumen y califica a las tres protagonistas, sendas adolescentes que nos cuentan sus trances de iniciación anodina y desesperanzada. En ello hay algo, ciertamente, de reto que el autor se plantea a sí mismo: el autobiografismo radical de los tres relatos significa lo mismo que la recreación verosímil de tres personalidades femeninas, muy en la línea de lo que los vientos editoriales demandan en toda Europa últimamente. Tour de force en cuanto que a las numerosas novelas de escritoras, los novelistas reaccionan con algo que siempre estuvo a su alcance, la elección de personajes y planteamientos femeninos. Otra cosa de más enjundia es lo que Modiano aborda aquí por triplicado: el relato de tres muchachas contado por ellas mismas, y con una dimensión retrospectiva que el texto no oculta, pues entre lo vivido y lo narrado media una distancia temporal de tres decenios, cuando menos.

Esa retrospección, que envuelve de nostalgia el relato, es otro rasgo que las narradoras comparten con el escritor. Las tres participan de aquel lema de René Char que Modiano escogió para su novela de 1977 Livret de famille: “Vivre, c’est s’obstiner à achever un souvenir”. Al recordar sus respectivos episodios adolescentes están cumpliendo ese designio, que hace de la vida una obstinación por culminar un recuerdo. Un recuerdo solo, pues las dimensiones de sus relatos dan para poco más. Cuando la protagonista de esta segunda historia de Las desconocidas recupera las pertenencias de su padre, un antiguo maquis definido como “calavera” al que no llegó a conocer, entre las cuales está una pistola que servirá para dar cierre al episodio, encuentra escasos libros, y con ellos una antología de poetas del XIX en el que hay dos versos subrayados: “Me acuerdo/de los viejos días...”.

Los viejos días que Modiano, nacido en 1945, intenta recuperar a través de la visión y la voz de sus tres personajes femeninos coinciden con los de su propia adolescencia, los años de la guerra de Argelia y la melodía “White shade of pale”, la época de un especial spleen en que el sinsentido de los existencialismos venía a justificar, desde la filosofía, la sensibilidad de las quinceañeras hurañas, desentendidas de sus padres, seducidas en la provincia por el gran mito de París, y al tiempo necesitadas de algún afecto, de alguna quimera y de algún amparo. En la última de las historias, ese bálsamo llega por la adhesión pasiva a una secta seudofilosófica por parte de la protagonista, que se percata de repente “para gran vergöenza mía [...] de que jamás me había preguntado sobre el sentido de la vida. Me conformaba con vivir al día persiguiendo a menudo el placer (pág. 107). La narradora de la primera historia confiesa muy pronto que su vida sería “una fuga sin fin”, y su escapada de Lyon a París la introduce en un círculo en el que conocerá a un “desconocido que se ocultaba bajo la identidad de otro” (pág 27) y que acabará muerto o encarcelado haciendo de ella “una rubia no identificada”. 

Mención aparte merece la historia central. En este caso la narradora no da el salto de su provincia natal a París, aunque esté siempre en su mente. Es la más explícita en lo que se refiere al trauma de un padre prematuramente perdido cuya memoria intenta reconstruir y de una madre que la ofende con su olvido, y también lo es en cuanto al sexo como referencia o móvil de la acción, que concluirá trágicamente. La protagonista es aquí la más activa y madura de las tres, pese a ser la más joven. 

Modiano en español

Villa triste, 1976.
Los bulevares periféricos, 1977.
Con el título de Los bulevares de la circunvalación, integrada en Trilogía de la Ocupación, 2012.
La ronda de noche, 1979,
integrada enTrilogía de la Ocupación,
Calle de las tiendas oscuras, 2009.
El libro de familia, 1982.
Una juventud, 1983.
Tan buenos chicos, 1985.
El lugar de la Estrella, 1989.
Integrada enTrilogía de la Ocupación, 2012
Domingos de agosto, 1989.
Exculpación, 1989.
El rincón de los niños, 1990
Viaje de novios, 1991.
Más allá del olvido, 1997.
Dora Bruder, 1999.
Los mundos de Catalina, 2001.
Las desconocidas, 2001.
Joyita, 2003.
Un pedigrí, 2007.
En el café de la juventud perdida, 2008.
El horizonte, 2010
Barrió perdido, 2012
Flores de ruina y Perro de primavera, 2012.
Un circo pasa, 2013.
La hierba de las noches, 2014.


Articulos: http://www.elcultural.es 09/10/2014