dimanche 12 octobre 2014

Premio Nobel de Literatura 2014/Patrick MODIANO

Premio Nobel de Literatura 2014 
Patrick MODIANO:
"Tengo la impresión de que llevo 45 años escribiendo el mismo libro"
Por ELCULTURAL.es 

El Premio Nobel francés, emocionado y sorprendido, ha dado una rueda de prensa en la sede de su editorial en París.

"Estaba paseando por los Jardines de Luxemburgo cuando me he enterado. Mi hija ha sido la que me ha avisado, me ha llamado al móvil", comentó esta mañana el nuevo Premio Nobel de Literatura tras haber sido galardonado. El escritor francés Patrick Modiano se mostró visiblemente sorprendido y reiteró en rueda de prensa que "escribir es una actividad solitaria" donde el escritor está protegido de sus lectores. "Cuando escribes un libro, te escondes detrás de él", declaró Modiano, según recogen las agencias, en la sede parisina de su editorial, Gallimard, en la que insistió en que no se esperaba "en absoluto" que la Academia Sueca le otorgara el Premio Nobel, que dedicó a su nieto sueco.

"No he tenido tiempo de conocer las razones para elegirme", confesó el escritor, de 69 años, en una comparecencia en la que confirmó su reputación de hombre tímido y en la que insistió en que no había tenido tiempo para asimilar lo "abstracto" e "irreal" de la concesión del premio. El escritor francés comentó que a quien recomienda su último libro es a aquellos que jamás han leido nada suyo."Uno tiene una visión confusa de los libros que escribe. Sobre todo, porque tengo la impresión que llevo 45 años escribiendo el mismo libro", declaró el autor, que dedicó el galardón a su nieto sueco.

Con las cejas apretadas sobre la montura negra de sus gafas y gesticulando efusivamente, Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) insistió en que "escribir es un actividad solitaria". "Estamos acostumbrados a una especie de soledad", agregó el decimoquinto nobel francés de literatura, quien comentó que "es más fácil hablar de los otros" que de uno mismo. "El tiempo va cada vez más rápido para las actividades que necesitan un poco de tiempo", agregó el autor deTrilogía de la ocupación o Calle de las tiendas oscuras, Premio Goncourt de novela en 1978. 

El escritor, que no figuraba entre los principales favoritos de este año para llevarse el galardón sueco, se inscribió en "una generación de transición, más sensible a los cambios" que los escritores del siglo XIX, cuando el ritmo de los acontecimientos era más sosegado. "Intentamos traducir eso (...), traducir la angustia contemporánea", dijo el escritor, que reconoció que la literatura "también puede ser una especie de refugio" donde el creador se comporta "como un ciclista que continúa (pedaleando) sin tener muy claro lo que representa" su camino.

Sin decantarse por un autor, un libro o una corriente entre sus influencias, porque le resultaría muy complicado citar todos los libros que le han marcado "desde la infancia o la adolescencia", Modiano sí se refirió a Albert Camus, ganador del Nobel en 1957, autor al que admira y con quien ahora comparte palmarés en la Academia Sueca. 

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Patrick MODIANO, literatura en estado puro
Por Germán GULLÓN 

Dos nombres destacaban entre los candidatos para el premio Nobel 2014 por su poder literario, el del norteamericano Philip Roth (1933) y el del francés Patrick Modiano (1945). Representantes de maneras opuestas de escribir la realidad de nuestro tiempo. Roth utiliza personajes bien definidos, diseñados con un verbo y una pluma afilados en la claridad de la expresión, mientras apenas reconocemos el perfil de los seres de ficción creados por Modiano, pues los conocemos perdidos en el humo de los cafés del siglo pasado.

Y si los escuchamos hablar, les oímos balbucear, tardan en expresarse. No es porque duden sobre sus ideas, sino porque entienden que la realidad presente, el pasado, lo que nos rodea, jamás ofrece un perfil claro.Todo parece sencillo para el optimista, para las personas superficiales, pero en verdad la vida resulta siempre compleja. Y quizás aquí resida la genialidad de este nuevo premio Nobel, que sabe contar mostrando los claroscuros del mundo, de la vida.

Otro aspecto definitorio de su personalidad literaria es su calidad como artista del recuerdo. Sus cerca de treinta novelas poseen una enorme profundidad humana, y sus protagonistas no son gentes excesivamente racionales ni emocionales, sino personajes de ficción que visitan su pasado. Modiano recrea en sus textos un ayer relacionado con hechos ocurridos en torno a la Segunda Guerra Mundial, con la familia y los amigos, con París, que supone una búsqueda entre los recuerdos del tiempo pasado destinada a encontrar una clave sobre cómo somos. Sus personajes se afanan en encontrar puntos de apoyo, asideros sobre los que construir una identidad propia. Suele achacarse esta característica de la obra de Modiano a su biografía, nacido del matrimonio de un padre italiano y judío y de una madre belga, que se conocieron durante la ocupación nazi en París. Así el joven Modiano tuvo que confrontar el pasado familiar, que llevaba a cuestas, y para nuestra suerte dedicó su vida a poner sus inquietudes en letras de molde.

Sus primeras novelas, El lugar de la estrella (1968), La ronda de noche (1969) yLos paseos dela circunvalación (1972), van dedicadas a la guerra. El protagonista de la primera introduce a un joven judío que trata de reconstruir la vida de sus padres durante la ocupación alemana de París. La estupenda perspectiva satírica con la que contempla el antisemitismo atrajo la atención de los lectores, al igual que su original empleo de la lengua, hecha de frases breves, casi telegráficas. En español tendríamos que pensar en la lengua de La colmena de Cela. La obra de ese primer Cela y de Modiano despide un parecido aroma existencialista.

Las memorias, el pasado, los encuentros de los amigos en el café, todo ello, como ha dicho el propio autor, constituye el núcleo de sus obras, que parecen siempre la misma, desde la primera a la última, La hierba de las noches (2012).Calle de las tiendas oscuras (1978), novela con la que ganó el premio Goncourt, me parece una muestra clásica de la narrativa del reciente premio Nobel. Guy Roland, el protagonista, un detective jubilado, emprende una búsqueda casi imposible, la de reconstruir su identidad, realizando un viaje al pasado, que acabará mostrando la entidad de un yo evanescente en un tiempo perdido. En fin, la obra de Modiano ejerce siempre un efecto terapéutico sobre los lectores. Su presentación de los horrores de una parte de la historia francesa, de la segunda guerra mundial, de Pétain, de la discriminación, ya ha ayudado a cicatrizar muchas heridas en su audiencia francesa.

Modiano es un intelectual que huye de la publicidad. No le gusta conceder entrevistas, probablemente porque deja que sus libros hablen por él. Sus textos son como anclas personales, modos de fijar en un momento ese flujo de claroscuros que constituye nuestra vida. Así, Modiano da voz en su obra a nuestra inherente incertidumbre, la búsqueda perpetua de un momento de paz, de saber de qué vamos, de la felicidad, que llega un instante para desaparecer al siguiente. 

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Las brumas de Patrick MODIANO
Por Manuel HIDALGO

Si no recuerdo mal, la última novela que leí de Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) fue Un circo pasa (1992), rescatada por Cabaret Voltaire, sobre la que hice un comentario aquí mismo un año y pico atrás.

Sabido es que los grandes artistas tienen unas constantes y un mundo –estilo, temas- que se repiten. Y Modiano es uno de ellos. ¡Y hasta qué punto! Todo lo que escribí sobre Un circo pasapodría repetirlo, casi palabra por palabra, a propósito de La hierba de las noches (2012), que ahora edita Anagrama.

Veinte años separan ambos libros, y las coincidencias son muchísimas, empezando, y no es lo de menos, por la base argumental: Jean, un chico muy joven que comienza a escribir, conoce a Dannie, una veinteañera misteriosa. Ella está metida en algo oscuro –“un asunto muy feo”-, pero él sigue sus pasos, la acompaña en idas y venidas por París mientras, se supone, que viven una historia de amor que permanece tan en “off” como las actividades delictivas de un grupo de amigos y conocidos de ella, probablemente vinculados al secuestro y asesinato del político marroquí Ben Barka.

Otra vez, una historia de amor y una historia criminal entrelazadas, pero sin mostrar todo su rostro y entidad, envueltas en la bruma y contempladas –y contadas- desde la mirada alusiva y elusiva propia de Modiano y que tanto admiramos sus lectores: la levedad unida al peso.

Todo podría ser un sueño, como sugiere el narrador en primera persona, de no ser porque Jean anotó sinópticamente nombres, lugares y hechos en una libreta negra, que juega un gran papel literario, estilístico, en el libro.

Parece, una vez más, que el sutil hilo argumental y la tenue trama no son sino un pretexto para recorrer y retratar un París sesentero y una juventud en tránsito como un estado de ánimo y del alma, más bien triste y melancólico.

Modiano señala obsesivamente, con una concreción que no emplea para la historia, las calles, los hoteles, los edificios, los parques, los bares, los restaurantes y las estaciones de metro en los que transcurren las citas y los encuentros, ese permanente ir y venir bajo la luz del verano o del invierno, bajo el calor sofocante o la nevada y la lluvia. El resultado es el acostumbrado: lo que atrapa y seduce no es el etéreo argumento, aunque el lector mantenga vivas sus expectativas de aclaraciones reveladoras y de acontecimientos concluyentes, sino la atmósfera envolvente y la atracción hipnótica hacia algo que puede acabar en nada, siendo esa nada –con la maestría del estilo- un todo rebosante de ideas y sensaciones.

Modiano me ha vuelto a cautivar. Esa es la palabra, porque Modiano siempre nos lleva a un estado de encantamiento, casi de suspensión del juicio. No obstante, creo que hay en La hierba de las noches dos elementos vinculados un tanto forzados y que no dan el juego previsto. Me refiero a un discurso explícito y reiterado sobre la inmovilidad, la confusión y las vías paralelas del tiempo y a la evocación de ciertos personajes del siglo XVIII sobre los que Jean investiga para un libro. A mi juicio, lo segundo, sobre todo, no le hace falta a esta novela, y menos con la pretensión de que tales personajes lleguen a ser tan presentes y reales para Jean como aquellos que verdaderamente trata, eso sí, en la penumbra.

Como sucedía en Un circo pasa, Jean no se hace demasiadas preguntas sobre Dannie, o acepta que queden sin responder, o incluso no atiende a las contadas y vagas respuestas de la chica. La ama, y la acepta como es, y acepta su entorno, aunque se sienta intrigado.

Esa posición se concreta, más o menos, en estas líneas: “¿Tenemos derecho a juzgar a los que queremos? Si los queremos, será por algo y ese algo nos prohíbe que los juzguemos. ¿O no?”.

En el amor y en la amistad, no juzgar al ser querido. Es una posición moral que, paradójicamente –o no tanto-, consiste en suspender el juicio moral que los actos del otro podrían suscitar. Quizás es, también, la posición que Patrick Modiano tiene hacia sus personajes.

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Los otros premios Nobel
La lista de los Nobel traza un recorrido por la literatura fundamental del siglo XX
Por Alberto GORDO 

Lo tienen quince franceses. Once escritores de habla hispana. Lo tiene Churchill, pero no lo tiene Joyce. Ni Pessoa, ni Borges, ni Tolstoi, ni Nabokov, ni Cheever, ni Carver, ni Wilde, ni Proust. Pero lo tienen Shaw, Thomas Mann, Faulkner, Eliot, Camus o Steinbeck. Irlanda, con 4,5 millones de habitantes, tiene cuatro. La lengua más laureada es el inglés, con veintiocho, seguida del francés (catorce) y el alemán (doce). Dos lo han rechazado: uno porque quiso (Sartre) y, el otro, porque le obligaron (Pasternak).

El sistema es sencillo, pero no precisamente transparente. Dieciocho señores de la Academia Sueca proponen a sus candidatos y, a la vez, recogen propuestas de anteriores ganadores y academias internacionales. Hay un primer corte tras el que la lista se queda en veinte y, después, una segunda selección que la deja en cinco. Esto ocurre antes del verano, periodo durante el cual los académicos elaboran pormenorizados informes acerca de los candidatos. Tras el verano se reúnen y debaten. Y todo para dejar sus disquisiciones en la anemia de una sola frase, un juicio, un porqué: de lo que dicen allí, tras las puertas blancas, nada se sabe hasta cincuenta años después, y ese es, precisamente, uno de sus encantos.

La lista, se dice, es irregular, cruel, políticamente correcta, pero en ella están algunos de los más grandes escritores del siglo XX y de lo que llevamos del XXI. Y el último es un francés, como el primero. 

Estos son, hasta hoy, los ganadores:

1901- Sully Prudhomme (Francia, 1839-1907) 
1902- Theodor Mommsen (Alemania, 1817-1903) 
1903- Bjornstjerne Bjornson (Noruega, 1832-1910)
1904- Frédéric Mistral (Francia, 1830-1914); José Echegaray (España) 
1905- Henryk Sienkiewicz (Polonia, 1846-1916)
1906- Giousue Carducci (Italia, 1835-1907) 
1907- Rudyard Kipling (Gran Bretaña, 1865-1936)
1908- Rudolf Eucken (Alemania, 1846-1926) 
1909- Selma Lagerlof (Suecia, 1858-1940) 
1910- Paul von Heyse (Alemania, 1830-1914) 
1911- Maurice Maeterlinck (Bélgica, 1862-1949) 
1912- Gerhart Hauptmann (Alemania, 1862-1946) 
1913- Rabindranath Tagore (India, 1861-1941) 
1914- No concedido a causa de la Primera Guerra Mundial.
1915- Romain Rolland (Francia, 1866-1944) 
1916- Verner Von Heidenstam (Suecia, 1859-1940)
1917- Karl Gjellerup (Dinamarca, 1857-1919); Henrik Pontoppidan (1857-1943)
1918- No concedido a causa de la Primera Guerra Mundial.
1919- Carl Spitteler (Suiza, 1845-1924) 
1920- Knut Hamsun (Noruega, 1859-1952) 
1921- Anatole France (Francia, 1844-1924) 
1922- Jacinto Benavente (España, 1866-1954) 
1923- William Butler Yeats (Irlanda, 1865-1939)
1924- Wladyslaw Reymont (Polonia, 1868-1925) 
1925- George Bernard Shaw (Irlanda, 1856-1950) 
1926- Grazia Deledda (Italia, 1871-1936) 
1927- Henri Bergson (Francia, 1859-1941) 
1928- Sigrid Undset (Noruega, 1882-1949) 
1929- Thomas Mann (Alemania, 1875-1955) 
1930- Sinclair Lewis (EEUU, 1885-1951) 
1931- Erik Axel Karlfeldt (Suecia, 1864-1931) 
1932- John Galsworthy (Gran Bretaña, 1867-1933) 
1933- Ivan Bunin (URSS, 1870-1953) 
1934- Luigi Pirandello (Italia, 1867-1936) 
1935- No entregado.
1936- Eugene O Neill (EEUU, 1888-1953)
1937- Roger Martin du Gard (Francia, 1881-1958)
1938- Pearl S. Buck (EEUU, 1892-1973) 
1939- Frans Eemil Sillanpaa (Finlandia, 1888-1964)
1940- No concedido por la Segunda Guerra Mundial.
1941- No concedido por la Segunda Guerra Mundial.
1942- No concedido por la Segunda Guerra Mundial. 
1943- No concedido por la Segunda Guerra Mundial. 
1944- Johannes Vilhem Jensen (Dinamarca, 1873-1950) 
1945- Gabriela Mistral (Chile, 1889-1957) 
1946- Hermann Hesse (Alemania, 1877-1962) 
1947- Andre Gide (Francia, 1869-1951) 
1948- T. S. Eliot (Gran Bretaña, 1888-1965) 
1949- William Faulkner (EEUU, 1897-1962) 
1950- Bertrand Russell (Gran Bretaña, 1872-1970) 
1951- Par Lagerkvist (Suecia, 1891-1974) 
1952- Francois Mauriac (Francia, 1885-1970) 
1953- Winston Churchill (Gran Bretaña, 1874-1965) 
1954- Ernest Hemingway (EEUU, 1899-1961) 
1955- Halldor Laxness (Islandia, 1902-1998) 
1956- Juan Ramón Jiménez (España, 1881-1959) 
1957- Albert Camus (Francia, 1913-1960)
1958- Boris Pasternak (URSS, 1890-1960) 
1959- Salvatore Quasimodo (Italia, 1901-1968) 
1960- Saint-John Perse (Francia, 1887-1975) 
1961- Ivo Andric (Yugoslavia, 1892-1975) 
1962- John Steinbeck (EEUU, 1902-1968) 
1963- Georgos Seferis (Grecia, 1900-1971) 
1964- Jean Paul Sartre (Francia, 1905-1980) 
1965- Mijail Sholojov (URSS, 1905-1984) 
1966- Samuel Yosef Agnon (Israel, 1888-1970); Nelly Sachs (1891-1970) 
1967- Miguel Angel Asturias (Guatemala, 1899-1974) 
1968- Yasunari Kawabata (Japón, 1899-1972) 
1969- Samuel Beckett (Irlanda, 1906-1989) 
1970- Alexandr Solzhenitsin (URSS, 1918-2008) 
1971- Pablo Neruda (Chile, 1904-1973) 
1972- Heinrich Boll (Alemania, 1917-1985)
1973- Patrick White (Australia, 1912-1990) 
1974- Eyvind Johnson (Suecia, 1900-1976); Harry Martinson (1904-1978) 
1975- Eugenio Montale (Italia, 1896-1981) 
1976- Saul Bellow (EEUU, 1915-2005) 
1977- Vicente Aleixandre (España, 1896-1984)
1978- Isaac Bashevis Singer (EEUU, 1904-1991) 
1979- Odysseus Elytis (Grecia, 1911-1996) 
1980- Czeslaw Milosz (Polonia, 1911-2004) 
1981- Elias Canetti (Bulgaria, 1905-1994) 
1982- Gabriel García Márquez (Colombia, 1927-2014)
1983- William Golding (Gran Bretaña, 1911-1993) 
1984- Jaroslav Seifert (Checoslovaquia, 1901-1986) 
1985- Claude Simon (Francia, 1913-2005) 
1986- Wole Soyinka (Nigeria, 1934) 
1987- Joseph Brodsky (EEUU, 1940-1996) 
1988- Naguib Mahfuz (Egipto, 1911-2006) 
1989- Camilo José Cela (España, 1916-2002) 
1990- Octavio Paz (México, 1914-1998) 
1991- Nadine Gordimer (Sudáfrica, 1923-2014) 
1992- Derek Walcott (Santa Lucía, 1930) 
1993 Toni Morrison (EEUU, 1931) 
1994- Kenzaburo Oe (Japón, 1935) 
1995- Seamus Heaney (Irlanda, 1939-2013)
1996- Wislawa Szymborska (Polonia, 1923-2012) 
1997- Dario Fo (Italia, 1926) 
1998- José Saramago (Portugal, 1922-2010) 
1999- Gunter Grass (Alemania, 1927) 
2000- Gao Xingjian (China, 1940) 
2001- V.S.Naipaul (Gran Bretaña, 1932)
2002- Imre Kertesz (Hungría, 1929) 
2003- J.M.Coetzee (Sudáfrica, 1940) 
2004- Elfriede Jelinek (Austria, 1946) 
2005- Harold Pinter (Gran Bretaña, 1930-2008) 
2006- Orhan Pamuk (Turquía, 1952) 
2007- Doris Lessing (Gran Bretaña, 1919-2013)
2008- Jean-Marie Gustave Le Clézio (Francia, 1940) 
2009- Herta Müller (Alemania, 1953) 
2010- Mario Vargas Llosa (Perú, 1936)
2011- Tomas Tranströmer (Suecia, 1931) 
2012- Mo Yan (China, 1955)
2013- Alice Munro (Canadá, 1931)
2014- Patrick Modiano (Francia, 1945) 

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Patrick MODIANO, premio Nobel de Literatura 2014
Por Alberto GORDO

La Academia Sueca vuelve a premiar a un escritor francés seis años después de que obtuviera el galardón J. M. G. Le CLÉZIO.

La Academia Sueca ha decidido entregar este jueves el Premio Nobel de Literatura 2014 al escritor francés Patrick Modiano, autor de obras comoDora Bruner o El café de la juventud perdida y, sobre todo, si hablamos de imprescindibles, de la recientemente recuperada por Anagrama Trilogía de la ocupación, que recoge sus tres primeras novelas: El lugar de la estrella, La ronda nocturna y Los paseos de circunvalación. El jurado reconoció, en su obra, "el arte de la memoria con la que ha evocado los más inasibles destinos humanos y descubierto el mundo de la ocupación". 

Modiano no figuraba en los primeros puestos de las quinielas para este Nobel, sobre todo porque en 2008 lo obtuvo otro francés: J. M. G. Le Clézio. Sin embargo, la profundidad de su mirada, su compromiso con temas como la búsqueda de la identidad, el pasado y la memoria, y el tono tan personal y rico de sus historias -ese trazo difuso que no muestra del todo si lo que dice es real, o imaginado, o una imagen borrosa deformada por la niebla del recuerdo-, todo eso hacía de él un candidato propicio por méritos estrictamente literarios. En sus grandes obras, Modiano centró la mirada en el pasado de su país, sobre todo en el París ocupado. Lo ha destacado el jurado. Sin embargo, como él mismo suele decir, sus novelas no buscan el rigor histórico, más bien son la búsqueda de un recuerdo que no necesita ser vivido, un recuerdo que está porque forma parte de nosotros y de nuestra identidad. Esa es su búsqueda, con todo lo que tiene, luego, de pérdida y vagabundeo por las calles de París. 

Porque dice Modiano que París, para él, siempre ha sido algo interior e intemporal, como un latido. Y ahí es donde vuelve con su última novela publicada en España, La Hierba de las noches (Anagrama); a su territorio más reconocible, al París de su primera juventud, de los años sesenta. “Una novela compleja, una historia que corta la realidad con una perspectiva nueva, y escrita con talento verbal (...) La memoria juega un papel esencial en el texto, pero no del tipo proustiano donde la sensualidad de los recuerdos deshojan la flor del pasado, sino la de un personaje que tiene que reconstruir el ayer a base de retazos de recuerdos, muchos difuminados por el olvido, de los apuntes hechos en unas agendas de las conversaciones mantenidas hace treinta años y de detallados informes policiales”, escribió Germán Gullón en El Cultural. El argumento, apenas esbozado, son las mismas calles de París, aunque en la superficie éste obedezca a una trama oculta -más propia de la novela negra- que había quedado enterrada en el olvido, y a una historia de amor pasado -pero recuperado a lo largo de la historia- entre el narrador, alter ego del propio Modiano, y la misteriosa Dannie, dotada del poder y el atractivo que solo otorgan el enigma y la inconcreción. La escritura, la geografía urbana, el paso del tiempo, el amor diluido en los años. De todo esto hay en las novelas del escritor francés y esto es lo que ha venido a reconocer la Academia Sueca.

Su editor en España, Jorge Herralde (este martes recibía la noticia del Premio Nacional de Narrativa a Rafael Chirbes), ha dicho, desde la Feria del Libro de Frankfurt, que la de Modiano "es una literatura muy personal, muy autobiográfica pero sin serlo directamente, sino a través de recuerdos y alusiones". Y lo ha definido como “un cartógrafo” del París ocupado. La editorial de Herralde está de enhorabuena: tenía ya previsto publicar otros tres títulos del nuevo Premio Nobel (Accidente nocturno, Libro de familia, y su último libro, Para que no pierdas en tu barrio), cuya obra, hasta ahora, ha llegado a España intermitentemente. 

Biografía y bibliografía

Hijo de padre judío italiano y de una actriz belga, Modiano nació en Boulogne-Billancourt, en 1945. Con su tercera novela, Los bulevares periféricos (1971), obtuvo el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa. Tres años antes había irrumpido en el campo literario con La Place de l'Étoile (1968), premio Roger Nimier y premio Fénéon. Más tarde ganaría el Premio Goncourt por Calle de las Tiendas Oscuras (1978), novela claramente autobiográfica en la que explora el tema del judaísmo durante y después de la segunda guerra mundial. Es autor además de, La ronda de noche (1969), Villa triste (1975), Una juventud (1981), El rincón de los niños (1989), Viaje de novios (1990), Las desconocidas (2001) y Joyita (2003). Ha escrito los guiones de los films, Lacombe Lucien (en colaboración con Louis Malle, 1974), película que aborda la cuestión del colaboracionismo durante la ocupación alemana de Francia, y Bon Voyage (2003), junto a Jean-Paul Rappeneau.


Articulo: http://www.elcultural.es 09/10/2014