dimanche 8 février 2015

Elena MARTÍ/ Gabriel WOLFSON: ‘Con Diáspora(s) pago una deuda’

Gabriel WOLFSON: ‘Con Diáspora(s) pago una deuda’
Por Elena MARTÍ

Entre 1994 y el 2002 el grupo literario Diáspora(s) tuvo su radio de acción en La Habana. Espacio que implicó libros, revistas, performances, etc., y lo convirtió en uno de los más importantes de la isla. Veinte años después se edita en México la antología Ratas, líquenes, insectos, polímeros, espiroquetas. Grupo Diáspora(s) 1993-2013, libro que hace un bojeo por la escritura de los ocho escritores del grupo, además de repensar la escritura de estos desde otro contexto. Para saber más del libro y de sus conexiones con el mundo mexicano, conversamos con el ensayista Gabriel Wolfson, editor de cabeza Prusia.

-¿Por qué una antología de Diáspora(s) en México 20 años después?
-Entre otras razones: 1) Porque, aun si es cierto que los textos de estos ocho autores cobran otra dimensión leyéndolos en el contexto específico de Diáspora(s), también lo es que ni mucho menos se trata de puros documentos, registros curiosos de una geografía lejana y una época ida: son textos vigentes. 2) Para pagarme una especie de deuda: en los noventa, cuando yo empecé a leer más o menos en serio, me habría encantado saber de este grupo, sentirme contemporáneo de ellos, invitarlos a mi propia, mexicana conversación. 3) Me gustan e interesan muchas de las cosas –autores– que a ellos les gustan o gustaron en ese momento, gente como Bernhard, Bulgákov, Piñera, Canetti, o algunos a quienes conocí a partir de ellos, como García Vega.

-¿Puede un grupo de escritores que se cuestionan la tradición literaria cubana encontrar lectores (o crear alguna influencia) en un contexto tan diferente como el mexicano?
-Influir no lo sé, pero encontrar lectores no tengo duda: por algo, curiosamente, fue México, antes que España, donde se publicaron más textos de Diáspora(s). Pero creo que aquí hay un punto importante, al menos para mí: Diáspora(s) nos hace ver que ese pretendido horizonte postnacional, que, me parece, en México –y en otros países– se ha vuelto una especie de doxa, el sentido común desde el que se escriben muchas novelas postmexicanas, al menos hay que interrogarlo un tanto antes de entregarnos a él. Por no hablar, claro, del encontronazo que le puede suponer a la izquierda castrista mexicana (realmente existente).

-Si tuvieras que establecer un paralelo a Diáspora(s) en la literatura mexicana de los últimos decenios, ¿cuál sería?
-Cuando decía que publicar esta antología era como pagarme una deuda me refería a que, generalizando, los noventa fueron en México una gran celebración –que ni siquiera llegó a kitsch– por haber ingresado al fin al gran reino de la literatura transnacional. No para todos, desde luego, pero sí podríamos apuntar eso como la tonalidad de la década. Y en fin, después veo difícil (y quizá también innecesario: como apuntas, los contextos sociales son muy distintos) encontrar ese paralelo. Lo que sí encuentro, ahora, son muchos escritores para quienes la escritura de Diáspora(s) es o podría ser ya visible, próxima, cómplice. Gente como Angel Ortuño, María Alzira Brum, Víctor Hugo Martínez Bravo, Luis Felipe Fabre, Vivian Abenshushan, Rodrigo Márquez Tizano o quien presentó la antología aquí en Puebla, Daniel Carpinteyro.

-¿Conocías antes de editar ‘Ratas, líquenes, insectos, polímeros, espiroquetas’, la obra de estos escritores?
-Conocía textos de algunos de ellos. Lo primero que leí fue Teoría del alma china, de Carlos A. Aguilera, que me sigue pareciendo fascinante. A partir de ahí, leí algunos libros de José Manuel Prieto, de Rolando Sánchez Mejías y de Rogelio Saunders, de quienes más fácilmente –sobre todo Prieto y Rolando– se podían conseguir. Mi conocimiento de Radamés Molina, Ricardo Alberto Pérez, Ismael González y Pedro Marqués de Armas se dio casi al mismo tiempo que preparábamos la antología con Jorge Cabezas, aunque manejaba sus nombres por haber leído poco antes la revista Diáspora(s). Pero ojo: la antología comprende textos no solo del período Diáspora(s) sino, en algunos casos, incluso textos recientísimos, del año pasado. Conozco ahora con más detalle la obra posterior de Saunders, que me parece impresionante, o bien el que creo es el último libro publicado por Rolando, Cuaderno blanco, del que no se pudo incluir nada en la antología por el carácter tan particular de esos pequeñísimos textos.

-Hasta ahora cabeza prusia ha editado cuatro libros, ¿puedes hablarnos del próximo?
Un ensayo largo de Andreas Kurz, profesor y escritor austríaco radicado en México, que escribe en un español que muchos envidiamos: un ensayo sobre cultura vienesa, sobre ese motivo tan recurrente de que muchos escritores vieneses odien Viena y hagan de ese odio una base de su escritura.


Articulo: http://www.elnuevoherald.com 07/02/2015

Alberto GORDO∕La vida salvaje de THOREAU

La vida salvaje de THOREAU Por Alberto GORDO Distintos sellos celebran los 200 años del nacimiento del pensador norteamericano con ...