dimanche 8 février 2015

Susana G. ARTAL/ Más allá de El eternauta

Tributo
Más allá de El eternauta
Por Susana G. ARTAL 

Protagonistas de una expedición literaria y arqueológica, Mariano Chinelli y Martín Hadis exploraron la obra del genial H. G. Oesterheld y recuperaron los cuentos de ciencia ficción y otros textos del creador de El eternauta.

Cuentan que, a veces, el primer indicio de la existencia de un cuento era una página, a todas luces la última, que los llevaba a bucear en un mar de papeles para poder encontrar las demás y así reconstruirlo. Cuentan que el espacio incierto de las correcciones, los cambios y las tachaduras, esas cicatrices que el proceso creativo deja en el papel, fue el punto de un encuentro muy personal con el autor. Cuentan, sobre todo, que esa letra cursiva por momentos desafiante que debían descifrar fue para ellos la evidencia material que los hizo sentirlo vivo y presente. "A cada momento nos deteníamos y nos preguntábamos: '¿Qué habrá querido decir con esto Héctor?', o bien, '¿Cómo lo escribe Héctor esto en tal otro cuento?'", dicen Mariano Chinelli y Martín Hadis, mientras muestran con orgullo un ejemplar de Más allá de Gelo, la antología en la que compilaron y editaron los cuentos de ciencia ficción de H. G. Oesterheld. Y agregan: "A mucha gente le parece curioso que lo llamemos así, por su nombre de pila, pero nuestra sensación es la de haber trabajado con él, codo a codo, durante estos últimos años".

-¿Qué ofrece Más allá de Gelo a quienes sólo conocen a Oesterheld como "padre" de El eternauta y lo relacionan exclusivamente con el mundo de la historieta?
-Es cierto que su obra más conocida es El eternauta y que la mayoría de los lectores habrá accedido a él por la historieta. Por eso es importante ofrecerles con esta antología una faceta suya menos conocida. Muchos se sorprenderán por la profundidad y calidad de sus cuentos. Y es que Oesterheld era un lector de clásicos y grandes novelistas: escritores como Conrad, Stevenson, H. G. Wells. Tenía un dominio de muchos idiomas y una biblioteca nutrida y variada, le encantaban las enciclopedias. A la vez, tenía una formación científica sólida, era geólogo y graduado en Ciencias Naturales por la Universidad de Buenos Aires.

-¿Pudieron acceder a su biblioteca?
-Lamentablemente, queda muy poco de ella. La mayoría se ha perdido. Pero la familia nos brindó acceso a sus papeles personales, acompañándonos siempre en nuestras sucesivas búsquedas, expediciones que eran en parte literarias, en parte arqueológicas entre tantos papeles. Así dimos con un proyecto de libro: una propuesta editorial que Héctor había preparado cuidadosamente. Allí le proponía a algún editor (no sabemos a quién tenía en mente) publicar un libro con algunos de sus cuentos. Esa propuesta consta de un índice, una descripción de cómo sería ese potencial libro y algunas sinopsis de los cuentos que pensaba incluir.

-¿Tienen idea de cuándo elaboró ese proyecto?
-Suponemos que lo armó hacia fines de la década del 60 o comienzos de la del 70. Abarcaba sólo siete cuentos alternados con seis microrrelatos ("supercortos", como los llamaba Héctor). A varios de esos relatos nunca logramos encontrarlos. Tampoco sabemos qué pasó con ese proyecto. Les preguntamos a varios editores, posibles destinatarios, en la Argentina y en el extranjero, y nadie recordaba haberlo recibido. De manera que no sabemos siquiera si lo envió. Lo que hicimos nosotros, entonces, fue tomar como inspiración ese anhelo de Oesterheld y expandirlo en varios ejes: Más allá de Gelo incluye más de cuarenta textos de su autoría. La mayoría son cuentos, pero también hay algo de historieta, ensayos y relatos de divulgación científica. Nos pareció lo más apropiado y justo, además del mejor homenaje, que la descripción de ese potencial libro fuera la que describe a éste, que intenta concretar ese antiguo deseo. Por eso la citamos en la contratapa, casi literalmente.

-¿Los textos de Más allá de Gelo habían sido publicados?
-Muchos de ellos son inéditos y sólo existían, hasta donde sabemos, como manuscritos. Ésos son los materiales que nos dieron más trabajo. Con varios cuentos tuvimos suerte porque se habían preservado con sus hojas juntas y ordenadas. Pero otros estaban traspapelados y desperdigados, y sólo fue posible compaginarlos en sucesivas búsquedas. Algunos los encontramos en revistas de ciencia ficción de los años 50, 60 y 70, como Más allá, 2001: periodismo de anticipación y Géminis; también en otras publicaciones impensadas, revistas de interés general de la misma época, donde Oesterheld también publicaba. Encontrar ejemplares de esas revistas, extintas hace décadas y ahora ya míticas, exigió también numerosas búsquedas. Contamos, por suerte, con la valiosa colaboración de muchos amigos y personas que nos ayudaron. Un caso puntual es el cuento "El diosero", uno de los más curiosos e inusuales del libro, que figuraba en el índice de la propuesta, pero no encontramos entre sus papeles. Finalmente lo hallamos en una revista española del género, Nueva Dimensión, que por alguna razón lo publicó en 1978, aunque Héctor se los habría enviado mucho antes, porque para ese entonces él ya estaba desaparecido.

-Y a todo esto, ¿qué es Gelo?
-Gelo es un nombre que se repite muchas veces en la obra de Oesterheld, con significados variables pero relacionados: en algunos cuentos (por ejemplo, "Exilio") Gelo es un planeta; en otros (como en "Dos muertes") es, tal vez, una estrella o un sistema solar. Así, podemos decir que Gelo es un hilo conductor entre estas historias, que sirve para entrelazar distintos cuentos y aventuras. Como explicamos en el libro, hay varios de estos guiños -nombres de seres extraterrestres, naves espaciales y varios planetas imaginarios- que parecen trazar rutas conectoras entre distintas narraciones. Es esto lo que quisimos subrayar con el título: hay, a lo largo y a lo ancho de la obra de Héctor, una verdadera elaboración cartográfica; una suerte de red que atraviesa el tiempo y el espacio. Seguir esos mapas, que él dibuja con su arte, es, además de una aventura apasionante, una exploración siempre enriquecedora.

-¿Y qué hoja de ruta de ese universo han preparado para los lectores?
-A cada texto lo hemos precedido con una breve introducción que ayuda al lector a situarlo en tiempo y espacio, y también a comprender las distintas etapas en el desarrollo personal y profesional de Oesterheld. Durante todos estos años de trabajo nos sentimos muy acompañados por él, y quisimos trasladar esa experiencia al lector. Por eso en estas introducciones, y a lo largo del libro en general, quisimos que fuera él quien brindara comentarios o aclaraciones sobre sus cuentos. Por eso lo citamos una y otra vez a lo largo del libro.

-No obstante esa cercanía, trabajando con manuscritos e inéditos, es imposible no asumir riesgos al publicar una obra que no sabemos cómo el autor habría deseado dar a conocer...
-Por supuesto. En todo momento tuvimos muchísimo cuidado al editar sus textos, que tratamos con enorme respeto. Para darte un ejemplo, Héctor usa mucho el leísmo en sus cuentos, y si bien literariamente acaso no se considera lo más acertado o natural hoy en día en el español rioplatense, decidimos dejarlo como está. Sólo corregimos los textos cuando había un obvio error de tipeo o algún problema insoslayable. De lo contrario, intentamos no modificar los originales.

-A veces los relatos de ciencia ficción sobreviven mal al paso del tiempo y los avances científicos. ¿Qué vigencia piensan que aún tienen los cuentos de Oesterheld, tantos años después de escritos?
-Sus cuentos apuntan al núcleo de nuestra existencia: pueden transcurrir en otros planetas u otras dimensiones, pero hablan siempre del amor y del odio, la vida y la muerte, la libertad y la esperanza. Por eso el interés de sus relatos, y de este libro, es universal. Tanto los que ya han leído a Oesterheld como los que aún no lo conocen se encontrarán en Más allá de Gelo no sólo con un gran escritor de ciencia ficción, sino también con un explorador de la condición humana.


Articulo: http://www.lanacion.com.ar 06/02/2015