dimanche 8 février 2015

Verónica CHIARAVALLI/ VARGAS LLOSA, o la vida hasta el último minuto

Final abierto
VARGAS LLOSA, o la vida hasta el último minuto
Por Verónica CHIARAVALLI

Al final esquivó el papelón tan temido. Temido por los otros, porque a él no parecía importarle demasiado. O lo disimulaba bien. O era tal el entusiasmo por la posibilidad artística nueva, lúdica, que tenía entre manos -un bendición de la vida a los 78 años- que el juicio del público, los dardos de la crítica que tan importantes y hasta decisivos hubieran sido en la juventud, todo eso quedó relegado a un anecdótico segundo plano.

Hace pocos días Mario Vargas Llosa, en calidad de actor con su vestuario, sus parlamentos aprendidos de memoria, sus ademanes y su gestualidad pautados para las candilejas, subió al escenario del Teatro Español de Madrid para protagonizar su propia pieza dramática: Los cuentos de la peste, inspirada en el Decamerón, de Boccaccio. A juzgar por la reseñas, el escritor salió bien parado del desafío, más allá de algún señalamiento sobre la duración de la obra y su impronta excesivamente literaria. Y todos coincidieron en que el Premio Nobel, actuando, disfruta en grande. "Quizás lo más representativo del ser humano es esa necesidad de salir de sí mismo y de ser otro. De tener no sólo la vida real que le tocó sino otras vidas, encarnar otros destinos", dijo Vargas Llosa a la prensa española antes del estreno. También recordó que la de dramaturgo era su vocación inicial, y que a eso se habría dedicado si en la Lima de los años 50, cuando él abordó la literatura, hubiera existido un movimiento teatral vivaz.

Pero el motor que activó su salto a las tablas no es de naturaleza estética sino vital. "Yo no quiero morirme en vida -confesó-. Siempre me ha entristecido mucho ver a esos seres humanos que pierden las ilusiones, que se resignan a una especie de espera. Muchas de las cosas que hago, que son a veces un poco temerarias, como ésta, surgen de esa necesidad de seguir viviendo hasta el final, explorándolo todo. Lo peor que me juego es el ridículo, pero no es tan grave."

Esa vocación por ponerse a prueba no es nueva. El lector que vuelva sobre las páginas de El pez en el agua, sus memorias, encontrará en ellas la misma inquietud en el origen de su candidatura a la presidencia de Perú. El proceso que lo involucró en la vida política de su país fue largo y complejo, pero en aquel libro, después de todo tipo de argumentación racional sobre la ética, la economía y la historia, termina por reconocer que se lanzó a la competencia tras la ilusión de vivir una experiencia llena de excitación y de riesgo. "No descarto que, en ese fondo oscuro donde se traman nuestros actos, fuera la tentación de la ventura, antes que ningún altruismo, lo que me empujara a la política profesional." Una aventura sin riesgo no es una aventura, dijo Vargas Llosa, en la piel del duque Ugolino, horas antes de enfrentar a la platea. Se puede quedar tranquilo. Ya no hay quien le quite lo arriesgado.


Articulo: http://www.lanacion.com.ar 06/02/2015

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...