dimanche 2 août 2015

Cecilia VALDÉS URRUTIA/¿Quién fue realmente Charlotte SALOMON?

PERFIL | Sus pinturas autobiográficas inspiran libros y una ópera contemporánea:
¿Quién fue realmente Charlotte SALOMON?
Por Cecilia VALDÉS URRUTIA

Frente a la amenaza de su vida, ante la llegada de los nazis, la artista judía alemana se volcó a pintar su propia biografía. Lo hizo en más de 800 obras visuales que incorporan poesía y se relacionan con la música. Esa obra remeció la ultima Documenta de Kassel y es la fuente del premiado libro de David Foenkinos, “Charlotte”, y de una ópera recién estrenada. El legado, de 1.350 piezas, está en Ámsterdam.

En medio de la embestida nazi y ante su inminente envió hacia un campo de concentración, la joven berlinesa Charlotte Salomon, con 24 anos, sintió que tenía una alternativa: ponerse a pintar su vida, aunque ello fuera su última decisión. Se propuso ver “la belleza que hay a su alrededor, mirar el mar, sentir el sol. Sabía que en un momento ella podría desaparecer de la escena humana pero se sacrifica con el fin de crear su propio mundo, desde lo externo hacia profundidades imposibles de entender”, señala el Museo Histórico Judío, propietario de su obra.

Charlotte estuvo 18 meses pintando intensamente, entre 1940 y 1942. Su “casi perfecta memoria visual” le ayudo en este sorprendente y original relato estético. A la vez, su talento para la palabra escrita la llevo a intercalarla, en forma de poesía, en medio de sus pinturas. Y su privilegiado conocimiento musical –que provenía de su entorno familiar- la impulsa a cruzar su arte con la música clásica y son la opera, en esas pinturas y acuarelas fuertemente expresionistas de especial valor estético e histórico.

Al finalizar su serie –con más de 800 piezas-, Charlotte se pregunto: Esto es “¿Vida? o ¿Teatro?”. Titulo así el libro que nacía y que confía a un medico amigo, diciéndole: “Esto es toda mi vida”. Presentía tal vez que sería enviada a un campo de concentración (Auschwitz, donde fue asesinada a los 26 años, estando embarazada).

Ese libro, que fue configurando en cuadernos y hojas con sus series pintadas, protagonizo –silenciosamente, como lo fue su vida- la muestra más conmovedora de la ultima Documenta de Kassel. Algunas de sus acuarelas integraron, antes, una colectiva del Guggenheim de Bilbao donde se la expuso junto a autores como Picasso. También se estreno una opera el año pasado en el Festival de Salzburgo, de Marc-André Dalbavie, con una espectacular puesta de Luc Bandi, con sus acuarelas proyectadas como telon. Su libro es, al mismo tiempo, la fuente directa del libro “Charlotte”, de David Foenkinos, Premio Goncourt, que hoy se ubica entre los más vendidos en Europa y concita gran interés aquí.

Es que la obra visual de la berlinesa escribe y describe la verdad de su vida y su entorno. Esa por la que varios se preguntan ahora, en pleno redescubrimiento de su figura. La mayoría desconoce quién fue realmente esa joven. Aunque algunos especialistas y estudios, en Alemania y Holanda, apuntan su obra –incluso- como un equivalente en su dimensión artística y testimonial al “Diario de Ana Frank”.

Con grandes intérpretes

La vida de Charlotte Salomon (1917-1943) ha podido ser reconstruida gracias a sus pinturas, que ella acompano de breves textos o frases poeticas en medio de la obra. Se sabe ahora que creció en medio de una familia de la burguesía ilustrada de Berlin. Cuando nina llevo una vida relativamente feliz. Su padre era un prestigioso cirujano, Alfred Salomon, y su madre había decidido ser enfermera en la Primera Guerra Mundial, pero se suicido cuando Charlotte tenía ocho años. Le ocultaron la verdad y fue criada por institutrices durante cuatro años, hasta que su padre se casa con la gran cantante de ópera Paula Lindberg, una mujer alegre e inquieta que introduce a Charlotte en su mundo.

Paula era famosa por sus interpretaciones liricas y de Bach. Trabajo entre 1929 y 1930 en el Conservatorio de Musica de Berlin. Fue solista bajo las batutas de Furtwängler, Walter y Klemperer. Charlotte –quien tenía aptitudes especiales para la música- fue absorbiendo todo ello y en su casa era usual escuchar música clásica y opera. Solian reunirse también círculos de grandes creadores judíos como Paul Hindemith, Kurt Singer y el propio Albert Einstein.

En 1933, con la llegada al poder del nazismo, las cosas cambian radicalmente. Aunque Charlotte es aceptada en la Academia de Bellas Artes de Berlín para estudiar pintura, en un cupo para judíos. Pero dos años después le cancelan su inscripción y le retiran un premio. Su padre no puede ejercer como cirujano en cualquier hospital público y a Paula le prohíben cantar en lugares no judíos.

Paula Salomon continúa requiriendo de un profesor de canto particular: accede al  gran músico y teórico Alfred Wolfsohn quien acudirá casi diariamente a la casa familiar. Y lo hace no solo por la madrastra, sino que al mismo tiempo vive un apasionado romance con Charlotte, a quien le dobla en edad. Wolfsohn fue el primero en apreciar sus pinturas y ellas lo reconoce como su gran inspirador.

En noviembre de 1938, después de la purga nazi en la “Noche de los cristales rotos” (que ella pinta), sus padres fueron enviados al campo de Sachsenhausen. La hermosa berlinesa, de 23 anos, huye hacia el sur de Francia, donde vivían sus abuelos una vida más tranquila, lo que dura hasta el estallido de la guerra. Ese ano se suicida su abuela y Charlotte es informada que su madre había terminado de igual manera, lo mismo sus tías.

La trágica realidad familiar, junto a la embestida del nazismo, la llevan a volcar toda su energía en pintar su vida. Así, mientras la convivencia se hace cada vez más peligrosa para los judíos, ella ha comenzado sus acuarelas. Pasa todo el verano de 1942 en St Jean Cap Ferrat, trabajando día y noche.

Notable libro de pinturas: estructurado como una ópera

Su obra visual la articula como una obra musical o más cercanamente como una ópera. Está dividida en actos y escenas. Tiene un prologo, una sección principal y epilogo. Y junto a las primeras acuarelas del libro, Charlotte escribe unas páginas pintadas introductorias y pinta con los tres colores primarios: el azul es para el prologo, el rojo para la sección principal y el amarillo para el epilogo.

La introducción ilustra sus primeros anos de Berlín, hasta 1937. Ano en que aparece el piano familiar. Pinta a sus padres e invitados en el comedor. Aparecen las cenas bailables. La parte central gira en torno a su mentor, el gran músico Alfred Wolfsohn. Y relata la historia de su madrastra, a quien muestra cantando, mientras Charlotte se autorretrata aludiendo a la música de Schubert.

Sus obras expresionistas –muy cercanas a un Max Beckmann y hasta del mismo Munch- tienen también una influencia del cine. Hace tomas generales y close up de una misma escena. Otro aspecto notable es su uso del color, a través del cual va plasmando sus sentimientos y temores, los que van desde colores brillantes hasta oscuros, monocromos y dramáticos. “Un hecho muy inusual –destaca el Museo Histórico Judío- es que un artista no use tonos o no compre pinturas hechas, como ella”.

El epílogo del libro-cuaderno es sobre su época en el sur de la Francia, desde 1939 a 1942, con sus abuelos, donde un año después conoció al músico judío austriaco Alexander Nagler. En junio de 1943 se casaron en Niza, con todo el peligro que ello implicada, pues al dejar registro era probable que los nazis se enteraran de sus existencias allí.

Charlotte, presintiendo su fin, le encarga el libro al médico amigo de la familia. Meses después, en octubre de 1943, miembros de la Gestapo llegan a arrestar a la joven pareja. Ambos son enviados a Auschwitz. Charlotte, con meses de embarazo, es destinada a la cámara de gas, a los 26 años. Su marido es asesinado en 1944.

Al terminar la guerra, el médico cumple su misión: le muestra las pinturas a Ottilie Moore, una norteamericana que les había ofrecido refugio a Charlotte y sus abuelos. En 1947, el doctor les pasa las acuarelas a los padres de la joven –que habían sido despojados de todo en Ámsterdam, durante la guerra-, mientras planeaban escapar a Estados Unidos y reunirse con su hija.

Albert recupero después su trabajo como cirujano, y Paula el de profesora de canto en el Conservatorio de Música de Berlín. Mantuvieron por más de 10 años guardadas celosamente las pinturas de Charlotte, en seis cajas. Ello hasta que en 1959 llamo la atención del Stedelijk Museum de Ámsterdam. En 1961, el museo las muestra por primera vez.

Parte otra historia de reconocimientos –aunque silenciosa- hacia esa obra calificada como “genial”. Es llevada a libros y textos y, además, se estrena una ópera sobre ella, el ano pasado, con música y arias que hacen guiños desde Bizet a Bach.

Hoy Charlotte Salomon es objeto de un descubrimiento para el público y los críticos. Su legado artístico-biográfico –de 1.450 obras- se encuentra en el Museo Judío Histórico de Ámsterdam, desde 1971, cuando fue donado por sus padres. Esas pinturas fueron escogidas, hace tres anos, por el eximio encuentro de arte contemporáneo mundial, la Documental de Kassel, donde remecieron al relatar una historia notable y desgarradora, con magistrales pinceladas, que conducían al fin de una vida. La obra de Charlotte es ahora tomada –desde diversas disciplinas- como un legado artístico del más alto nivel, que configura un revelador episodio de la Segunda Guerra Mundial.

Sobre YOU TUBE :
- CHARLOTTE SALOMON (1917-1943)-ARTISTE PEINTRE-PAINTER-PINTORE-PART:1/4

Articulo: http://www.emol.com 02/08/2015

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