mercredi 30 décembre 2015

Pierre DAIX∕Las señoritas de Aviñón de Pablo RUIZ PICASSO

OBRAS FUNDAMENTALES DEL ARTE DEL SIGLO XX

El convulso siglo XX trajo las transformaciones más radicales a la humanidad... y a la creación artística. El Cultural, de la mano de Elena Vozmediano, ha querido conmemorar sus logros en el ámbito de las artes visuales con una colección de ensayos sobre algunas de las obras fundamentales producidas en esos cien años. Obras que fueron importantes entonces y que continúan siéndolo hoy por la influencia que todavía ejercen.

Las señoritas de Aviñón de Pablo RUIZ PICASSO
Por Pierre DAIX

A comienzos del siglo XIX, los pintores europeos con mayor inventiva percibieron en los sobre saltos de la revolución de1789 que nada volvería ya a ser como antes. La inmovilidad del mundo clásico se había extinguido. Goya, Turner, Delacroix rompieron con el ilusionismo de las apariencias para buscar la verdad pictórica en la expresión de su experiencia vital y de la actualidad (la palabra nace en francés en 1823). Bajo el impacto de la revolución industrial, el impresionismo acentuará ese divorcio. Correspondió a Picasso, a sus veinticinco años, firmar la ruptura irreversible con Las señoritas de Aviñón.

El cuadro constituye una retrospección de la historia del arte. Cuando algunos jóvenes artistas y escritores, Apollinaire, Gertrude Stein, Derain, Matisse, Braque, descubrieron la obra a finales del verano de 1907, aún no había sido titulada. Todos ellos quedaron desconcertados por la brutalidad del tema, una presentación de las prostitutas de un burdel, por la violencia que se ejercía sobre la imagen de la mujer, pero, al mismo tiempo, fueron conscientes de que Picasso estaba estableciendo los cimientos de una reconstrucción del arte.

En1906, Picasso comparte con Matisse y Derain el rechazo hacia la tradición renacentista, motivado por el descubrimiento que hacen de las artes primitivas. Picasso asiste a la exposición del arte ibérico previo a la conquista romana en el Museo del Louvre, Derain a ladearte negro y oceánico en el Museo Británico. Matisse compra su primera escultura africana. La retrospectiva de Gauguin, padre de este primitivismo, en otoño de1906, termina de convencerles de que es necesario abrir el arte a todo aquello que las culturas no occidentales habían sabido crear. Recomenzar de cero.

Picasso fue más lejos que los demás porque quiso también que el arte denunciase los aspectos más oscuros de la época en que vivían, quedemos traban que la modernidad no conducía a la mejora de las costumbres.

El tiempo de su adolescencia estuvo marcado por la radicalidad de la guerra hispano-americana de 1898, y, a partir de finales de 1901, Picasso va más allá de Lautrec al pintar a las prostitutas infectadas por enfermedades venéreas encerradas en la prisión de Saint-Lazare en París. Con esta vena temática se reencuentra en el verano sangriento de 1907, cuando el gobierno de Clemenceau envía al ejército contra los viticultores catalanes y da muerte a algunos de los huelguistas, y cuando, además, atraviesa una crisis su relación con Fernande Olivier, su compañera. Entonces, tras ocho meses de transformaciones, finaliza su gran cuadro.

Al principio, el carácter innovador de Las señoritas de Aviñón no se difundió más allá del pequeño círculo de la vanguardia. Picasso expuso la obra por primera vez en el año 1916 –fue en ese momento cuando le dio título– en plena batalla de Verdun. No llamaron en absoluto la atención, circunstancia que no fue descubierta por la historia del arte hasta sesenta años más tarde. En1925 se reprodujo una fotografía del cuadro por vez primera en la revista La Révolution Surréaliste. Nadie se preocupó por retenerlo en Francia cuando se vendió a los Estados Unidos en 1937. Sólo allí obtuvieron renombre. Pero su estudio científico no fue emprendido en profundidad hasta los años setenta, y la primera exposición que intentó reconstruir su génesis no tuvo lugar más que en 1988, en París (y a continuación en Barcelona). 81 años después de su creación.


Pablo Ruiz Picasso (Málaga, 1881 - Mougins, 1973) fue uno de los artistas más prolíficos y de mayor influencia en el siglo XX. Hijo de pintor, su formación tuvo lugar entre La Coruña y Barcelona. En 1900 viaja por primera vez a París, donde transcurrirá la mayor parte de su carrera artística. Allí, en Montmartre, evolucionó desde un modernismo finisecular a las épocas “azul” y “rosa”, y al cubismo con Las señoritas de Avignon. En 1917 comienza su relación con los ballets rusos de Diaghilev, la etapa “clásica” y los éxitos sociales. En la segunda mitad de los 20 mantiene contactos con los surrealistas. Posteriormente, la Guerra Civil española y la 11 Guerra Mundial agudizan el componente dramático de su pintura y sus preocupaciones políticas, lo que desemboca en su afiliación al Partido Comunista. Desde los cincuenta, en el Sur de Francia, se incrementa su interés por la escultura, la cerámica y el grabado.

Pierre Daix es uno de los máximos conocedores de la obra de Picasso, a quien trató personalmente durante muchos años. Es autor de la catalogación de su obra cubista, entre numerosas publicaciones sobre el artista, y ha estudiado en profundidad la génesis de Las señoritas de Aviñón.
  

Articulo : Articulo : http://www.elcultural.com 12∕2015

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