mercredi 30 décembre 2015

Valeriano BOZAL∕La alegría de vivir de Henri MATISSE

OBRAS FUNDAMENTALES DEL ARTE DEL SIGLO XX

El convulso siglo XX trajo las transformaciones más radicales a la humanidad... y a la creación artística. El Cultural, de la mano de Elena Vozmediano, ha querido conmemorar sus logros en el ámbito de las artes visuales con una colección de ensayos sobre algunas de las obras fundamentales producidas en esos cien años. Obras que fueron importantes entonces y que continúan siéndolo hoy por la influencia que todavía ejercen.

La alegría de vivir de Henri MATISSE
Por Valeriano BOZAL

Entre 1905 y 1906, Matisse realizó un óleo de grandes dimensiones (175 x 241 cm), Le bonheur de vivre, conocido también como La joie de vivre (La alegría de vivir). Se expuso en el Salón de los Independientes de 1906 y causó honda impresión. Entre otros, en Picasso, que “contestó” a esta obra con Las señoritas de Aviñón (1907). Con el paso del tiempo fue adquiridaen1922 por el Dr. Albert Coombs Barnes, que la expuso en la colección de su Fundación. Reproducida durante mucho tiempo sólo en blanco y negro, se ha convertido en una pintura legendaria.

Al margen de esta anécdota, el carácter mítico de La alegría de vivir tiene, en mi opinión, dos razones. En primer lugar, rompe con la trayectoria hasta ese momento mantenida por Matisse e inicia el lenguaje plástico que será reconocido como propio del artista. Después, en segundo, perfila con claridad uno de los rasgos centrales de la cultura del siglo XX –y de la modernidad, entendida en sentido amplio–, la alegría, dicha y felicidad de vivir, un rasgo que no por ser utópico ha perdido importancia.

Matisse había pintado algunas obras que adelantaban el tema de ésta, entre ellas Luxe, calme et volupté (Lujo, calma y voluptuosidad, 1904), y lo había hecho en la estela del postimpresionismo. Aquí, la linealidad de los motivos y el tratamiento de los colores suponen una radical novedad. En un paisaje fantástico, de marcado carácter decorativo pero a la vez con un referente real, Collioure, bailan seis mujeres desnudas. Faunos, músicos, figuras amorosas, etcétera, se distribuyen hasta el primer término de la escena. La violencia cromática de rosas, verdes, rojos, azules, morados y amarillos configura una imagen en la que se percibe el “estallido” de la vida, como “estallido” es la distribución fragmentaria de los personajes, que no respetan un punto de vista unitario, ni tampoco las pautas marcadas por la perspectiva.

La linealidad de las figuras, en las que predomina el dinamismo de la curva, se prolonga y entrelaza en la linealidad no menos rítmica y dinámica del paisaje, de árboles y arbustos, senderos, praderas, nubes... El movimiento de la danza se transmite a todos los motivos, domina en la pintura e introduce una intensa sensación de unidad entre la naturaleza y los seres humanos: todos poseen la misma condición, y esta es una condición dichosa.

Matisse recupera un tema clásico, la Edad de Oro, un tema querido ya por los ilustrados dieciochescos y por los románticos, abordado a lo largo del siglo XIX en diferentes ocasiones, que ahora, a comienzos del XX, no ha perdido vigor. Pero el pintor lo hace de un modo nuevo y, hasta cierto punto, paradójico: un tema clásico que no rehúye, sin embargo, el primitivismo, una afirmación de confianza en la alegría de la vida que no oculta su condición pictórica, la conciencia de su artificio.

El carácter utópico de la dicha de vivir se afirma como propuesta romántica tras haber sido promesa ilustrada. El amor y la música, la danza, los árboles y el sol, el viento, las nubes, los animales, la luz, quizá el sueño, son los motivos que componen esta realidad idílica, destino buscado por la humanidad que “todavía” no se ha hecho posible. Matisse no repite el tópico: ese mundo es el de una pintura que rompe con su lenguaje, con la tradición, sin por ello olvidarla.

Cuando se expuso, causó impresión y en algunos desagrado. La linealidad matissiana, lo plano y llamativo de sus colores produjo un efecto sorprendente. Además, Matisse había pintado su obra como si de un boceto monumental se tratara. Las figuras parecen no terminadas, no acaban las líneas, son inciertos los límites de los planos de color... Pero no es un boceto, es una pintura monumental, con la monumentalidad ornamental que el tema antiguo exige y las figuras modélicas introducen, pero también con la libertad que sólo la conciencia de lo pictórico, de su autonomía, permite.

Libre de la servidumbre de lo mimético, puede proponernos ese mundo de gozo que, paradójicamente, sólo en la pintura se cumple. Heredero de un tema antiguo, puede hacer con él la propuesta de un futuro utópico que ha sido constante en los deseos humanos. Perfila así, sin ánimo programático, un programa para nosotros y para la pintura, que él mismo trató de llevar a cabo en años sucesivos y hasta su muerte y que, con su aliento, se inscribe en él se no mismo del arte del siglo XX como uno de sus ejes fundamentales.

Henri Matisse (Le Cateau-Cambrésis 1869 - Niza, 1954) ha pasado a los manuales de arte como figura fundamental del fauvismo. Desde la influencia del postimpresionismo, dio un gran salto en 1905, cuando viajó con Derain a Collioure, donde pintaron obras de explosión colorista que en el Salón de Otoño de ese año fueron motivo de escándalo. La discordancia cromática y el “barbarismo”, que asimila de la escultura africana, son características de esos años. A partir de los 20 se impone una serena sensualidad en la que lo ornamental juega un papel destacado. Desde 1941, tras una serie de graves operaciones, su movilidad se ve muy reducida. En su producción final, en la que destacan los decoupées, da un giro hacia los esquemas caligráficos y el color puro.

Valeriano Bozal es catedrático de Arte en la Universidad Complutense de Madrid. Es autor de importantes estudios sobre Goya, sobre la lectura de la imagen artística y, entre otros, de los libros Los primeros diez años 1900-1910. Los orígenes del arte contemporáneo (Antonio Machado, 1992), Historia del arte en España (2000) o Estudios de arte contemporáneo (2007).


Articulo : Articulo : http://www.elcultural.com 12∕2015