dimanche 23 juillet 2017

Carles GELI∕Aparecen unas notas inéditas de PLA de los años 60

Aparecen unas notas inéditas de PLA de los años 60
Por Carles GELI

Los textos, unas 200 páginas que debían formar parte de un volumen de sus obras completas, serán publicados por Destino en noviembre.

“L’ideal consisteix a fer-se tots les il·lusions possibles i no creure en cap”, escribió aforísticamente, con la dosis justas de poesía y regusto sardónico que le eran propias, Josep Pla (1897-1981). Lo hizo en unas notas de entre finales de los años 50 y mediados de los 60, que habían quedado dispersas y que al parecer debían conformar un nuevo volumen de su Obra completa, que estaba previsto que llevara por título Noves notes disperses o Vagues notes disperses. Por diversas razones, entre ellas la intervención de la censura y la propia autocensura del autor, no llegó a ser así. La labor del investigador Francesc Montero, de la Cátedra Josep Pla de la Universitat de Girona (UdG), permitirá leerlo, sin embargo, en noviembre, cuando se publiquen las 200 páginas de Fer-se totes les il·lusions possibles i altres notes diperses, que lanzará, tanto en catalán como en castellano, Destino.

En Imatge de Josep Pla, el volumen con el que editor Josep Vergés quiso cerrar la obra completa tras la muerte del escritor, se constata que ya en el índice primigenio se proyectaban dos volúmenes de notas. Los dos manuscritos analizados ahora son de un grosor mucho mayor que el Notes disperses, el que fuera doceavo volumen de sus obras completas y que apareció en 1969, lo que llevó a Montero a examinar y cotejar los textos. Han sido dos años largos de cocina que le han permitido, por un lado, comprobar que algunos fragmentos se habían incorporado a otros volúmenes, como Els pagesos o Notes per a Sílvia. Otros textos, algunos incluso ya mecanografiados y pasados por corrección, “o fueron suprimidos por la censura o por él mismo y el equipo de Destino, bien porque se hablaba de la propia redacción de la editorial o de la revista homónima o porque se abordaba la situación del país y se dejaron quizá para el otro volumen, esperando que cambiaran las circunstancias políticas”, plantea como hipótesis el estudioso.

A diferencia de La vida lenta, el hasta ahora último inédito del autor de El quadern gris aparecido hace dos años y basado mayormente en fragmentos o apuntes de lo que iban a ser tres diarios de 1956, 1957 y 1964, los textos que conformarán Fer-se totes les il-lusions posibles, que constará de unas 200 páginas, son escritos “perfectamente redactados, es el primer libro de Pla con voluntad literaria que aparece tras su muerte”, lo define Montero. El espíritu sí es parecido al que recogía La vida lenta. “Considera que Franco se ha alargado mucho en el poder y eso ha dañado enormemente a la cultura catalana, que aún así resiste; en lo personal, también sufre un cierto desengaño por su trayectoria, cree que su labor no tiene el eco que debería y hasta duda del éxito y de la utilidad de una obra completa que con la editorial Selecta fracasó y ahora está a la expectativa de lo que pase con la de Destino”. También hay espacio para alguna pincelada de un Pla más íntimo si cabe, en particular con su relación sentimental con Aurora. “Son pocos fragmentos, pero intensos”, dice, enigmático, Montero.

Los escritos recogidos ahora, sin fecha la mayoría pero fácilmente ubicables por sus referencias, son pues todos inéditos y oscilan entre el aforismo, el ensayo de hasta una veintena de páginas o la anotación más personal. En realidad, una naturaleza muy similar a la de Notes disperses. Entre esos pequeños retratos de personajes de la cultura catalana y de l’Empordà y de sus paisajes del nuevo volumen aparecen, entre otros, Josep Carner, Jaume Vicens Vives y Joan Fuster, con los que entonces mantenía una intensa relación políticocultural.

Pla, uno de los grandes memorialistas de las letras españolas, es uno de los autores señeros de las letras catalanas, pero de ventas más continuadas que espectaculares: “De La vida lenta se han vendido unos notables 8.000 ejemplares en catalán y castellano; de sus obras van saliendo unos pocos miles de ejemplares cada año”, aclara Emili Rosales, director editorial de Grup 62.

La aparición de Fer-se totes les il·lusions possibles comportará que se posponga la aparición hasta el año próximo del esperado volumen de la correspondencia entre Pla y el periodista Agustí Calvet, Gaziel. Mientras, el estudioso Xavier Pla, uno de los grandes expertos planianos, prosigue su investigación también desde la UdG para elaborar una gran biografía total del prolífico escritor, aún sin fecha.

NOVEDADES PARA ASENTAR EL LIDERAZGO EN LA EDICIÓN EN CATALÁN

Las notas dispersas inéditas de Josep Pla serán uno de los platos fuertes de la programación que Grup 62 tiene prevista para el curso próximo. El ámbito de la poesía aportará alguno de los mejores títulos, como será, en noviembre, una generosa selección, por vez primera en catalán, de versos de Emily Dickinson; la misma filosofía, piezas escogidas, se aplicará a un volumen de Màrius Sampere. La segunda entrega de la obra completa de Josep Carner, previsto para el próximo septiembre y con poesías de entre 1904 y 1924, incorporará algunos inéditos, mientras que ya en 2018 aparecerá Manera negra, nuevo poemario de Narcís Comadira, que coincidirá con su 75 aniversario.

El último grito rebelde de Naomi Klein, No n’hi ha prou amb dir no (noviembre), acompañará a una edición revisada por la experta Rosa Sala de una de las obras clave de Montserrat Roig, Els catalans als camps nazis, a los 40 años de su primera edición. Ambos forman parte de la cartera de un género en el que el Grup 62 publica “más no ficción que ensayo”, admite su presidente, Josep Ramoneda; “entre los nuevos objetivos del curso está precisamente el de buscar voces y enfoques en catalán en este ámbito renovadores”, añade.

El filósofo y escritor desmiente la impresión generalizada en el sector de que la edición en catalán no sea prioritaria en el Grupo Planeta, desde que éste entrara en él en 2006, maniobra que paulatinamente ha alcanzado el 78,5%. “Para no serlo, han invertido mucho dinero; el Grup 62 estaba en quiebra hace apenas 10 años y en los dos últimos ha dado ya resultados positivos, cercanos al 10%”, aclara Ramoneda.

Grup 62, que ha tenido en este curso a Xavier Bosch, Rafel Nadal, Sílvia Soler y Pilar Rahola como sus autores insignia, con más de 30.000 ejemplares vendidos cada uno, publica más de 350 títulos al año (150 sólo de adultos; el resto, infantil y bolsillo) y facturó, contando su distribuidora, 40 millones de euros, la mitad aportados por la edición de libros. Las cifras, en un contexto en catalán de “no gran recuperación, buen crecimiento de la ficción, estancamiento de la no ficción y pérdida del peso del libro infantil”, sitúan al Grup 62 al frente del sector de la edición en catalán, del que acapara el 37% de su facturación.

***
Josep PLA, desde la cama
Por Carles GELIELI

Destino publica los duros diarios inéditos del escritor ampurdanés de 1956, 1957 y 1964
Mediados de los años 50. A pesar de ser un escritor y periodista reconocido en toda España, Josep Pla está deprimido.

Quizá más de lo que cree. Tiene 59 años pero se sabe muy cansado. “Siento que me he hecho viejo –que cada día soy más viejo. ¿Qué viviré? ¿Tres años? ¿Seis años?” No tendré tiempo de nada”, anota el 12 de junio de 1956 en una de sus infinitas noches de insomnio casi perenne. Le vence una dictadura que abortaba una tímida liberalización, y que mantenía a sus gentes en una miseria moral notable; una censura inmisericorde (“hace casi 40 años, en todos los regímenes, que he trabajado con este pie forzado”) que de rebote le lleva a dudar sobre su escritura (que practica a destajo) y unos demonios internos (sentimentales-eróticos, en buena parte) que retroalimentan un alcoholismo notable…

Esos son los hilos conductores de tres diarios de Pla (de 1956, 1957 y 1964), inéditos hasta ahora y que bajo el título La vida lenta. Notes per a tres diaris, editados por el estudioso Xavier Pla, publica ahora Destino en catalán y castellano.

En agendas-calendario (todas extranjeras) no muy grandes, a pluma (tinta azul o negra), con letra minúscula y sin tachar nada, casi ininteligible de tanto apurar los márgenes, el autor de El quadern gris y uno de los grandes memorialistas de las letras españolas va desgranado desde la cama en esas noches-madrugada de vigilia y en un certero estilo telegráfico (más generoso en 1956, con voluntad de estilo a partir de sus triunviratos de adjetivos) lo que ha hecho, comido o sentido la jornada anterior. Un Pla más íntimo, imposible.

La barricada de la cama. Pla, en esos años, suele irse a la cama entre las 2 y las 4 de la madrugada y levantarse a partir de las cuatro de la tarde o las seis. “Tengo la vida totalmente invertida. Del día hago noche y de la noche, día” (6 septiembre 1956). Le lleva ahí, buen parte del año, un frío infernal en su masía, en la que vive desde 1944 tras la muerte de su padre y donde en la gran sala apenas se alcanzan los cuatro grados (peor en la cocina: menos uno). Pero le gusta vivir ahí (“esta casa me ha salvado la vida”) porque cuando no recibe visitas (pueden llegar a ser siete distintas, como se deduce el 12 de septiembre 1964), hay una “calma medieval”, un “aislamiento divino”, un silencio “para soñar la vida”: un caparazón contra el mundo hostil. En “la soledad de la cama encantada”, Pla hace de todo menos dormir: se hace llevar una comida frugal si acaso (tortilla de espárragos, o vaso de leche y una tostada, o un par de huevos fritos) y, sobre todo, lee. “Leer es lo único que me apasiona, que me hace vivir” (8 junio 1956). Pueden ser seis horas seguidas para una biografía de Bismarck o 390 páginas diversas (15 febrero 1957): “No hay manera de conservar un equilibrio. Paso del alcohol a la lectura ávida, que me produce el mismo daño”. Lee de todo: libros, prensa extranjera (Journal de GenèveThe New YorkerLe Monde...), revistas de toda condición (Serra d’OrRazón y fe, de los jesuitas...), diccionarios (de Joan Coromines)… A los 67 años, romperá algún hábito: a la cama irá a las seis o a las 8 de la tarde y el día de Navidad, entero en ella: ahí comerá los tradicionales canelones y el pollo rustido --“Decido no levantarme (…) Silencio total. Delicioso (…) Pasado muy buen día”.

Un cuerpo macerado. Un “estofado magnífico” de su madre o el artículo para el número 1.000 de la revista Destino acentúan su “sensación de envejecimiento, de asco general y de depresión extrema” (28 diciembre 1956). Razones sociopolíticas aparte, se siente castigado por el insomnio “total”, intolerable, “escandaloso”, que a veces va acompañado de taquicardia. Él lo atribuye, según la época, al vicio de la lectura, “un contragolpe del alcohol”, o a una combinación de éste con sus pulsiones eróticas (“insomnio persistente con la obsesión sensual –del alcohol”). “Hoy cumplo 67 años… Terrible noticia” (8 marzo 1964). El dolor “insoportable” de muelas que arrastrará años a pesar de una dentadura nueva no será nada frente el pavor ante un par de ataques de un hígado macerado por la bebida. Pla roza el alcoholismo con un punto, además, de fatalismo. “He vuelto a casa con dificultad –quizá en un taxi, no recuerdo exactamente (…) Aún reincidiré unas veces más”. Se duele por su ritmo de vida, a menudo “saturado de alcohol”. “¿No ha llegado la hora de reaccionar? Es una vergüenza. No me comprendo a mí mismo. Sensación de que voy para atrás”. Ni a sus 67 año cambia: “Coñac. No tengo remedio”.

El oscuro deseo. Allí donde va, Pla se fija siempre en las mujeres: azafatas, esposas de visitas o comensales… Han de ser “jóvenes y de cuerpo bonito”, como el tipo de chica con el que, escribe, debería casarse “con urgencia”. En el diario de 1957, pero, sobre todo en el de 1964, las mujeres se concentran en Aurora Perea, con la que vivió entre 1943 y 1948. Aurora o A., para el lector, es una auténtica obsesión para el escritor, a caballo entre lo puramente físico y lo sentimental, yendo de la “obsesión erótica” a afirmar: “Esta mujer es importante. Podría ser un paraíso para el final de la vida” (…) “Es lo único que me interesa”. Le llegará a enviar dinero y a ir a verla a Argentina, donde emigró. Ni las visitas “con intenciones más o menos eróticas” a Figueres (1957) se la quitarán de la cabeza. La conclusión es dura: “Esta chica tiene razón. Me lo he perdido todo –he sido un animal. Mi tendencia a la ternura me lleva, para huir del ridículo, a la dureza y al desenfreno”.

La prisión de escribir. “Lo tengo todo empantanado, dejado, lo que escribo me da horror” (19 diciembre 1956). “He retomado el Madrid, con miedo, con un asco receloso” (13 febrero 1957). La crisis de escritura que sufre Pla es más exógena que endógena. Viene motivada, en buena parte, por el periodismo, que le exije ir a destajo, un “suicidio lento”, que le hace vivir “como un presidiario”, un ejercicio “insoportable” que “vuelve mediocre el espíritu y lo vulgariza todo”. Se queja de que no hace nada por tanta relación social pero en verdad trabaja como un forzado: escribe semanalmente en Destino (que le enviará a lo largo de estos diarios a cinco viajes por el mundo), El Correo Catalán, la Revista de S’Agaró y ya tiene en marcha la edición de sus obras completas en Selecta, que después pasarán a la editorial Destino, con mayor ritmo de producción. Y a partir de 1964, la cúspide: la reescritura de El quadern gris, dietario de juventud que si bien “aún aguanta”, ampliará o reescribirá, aunque a veces “no hi ha buf (falta aire)”.

“Asco” político. “Siento que me invade una gran depresión, que cada día es más fuerte: la sensación de que no hay nada a hacer. El asco físico que me provoca Franco me deprime” (15 mayo 1956); a la enésima vez que se queda sin luz en la masía: “Sé perfectamente que vamos al desastre pero no tengo ni la fuerza ni la juventud para decirlo e ir a prisión” (17 enero 1957). “25 años de paz –es decir, de miseria, de policía y de indignidad”. Sí, Pla está asqueado también en política. El historiador Jaume Vicens Vives, al que él hace un poco de cicerone vital, le pone al día de la trastienda política. Cuando se vincule a los sectores catalanistas que quieren remozar El Correo Catalán (los Armand Carabén, Manuel Ortínez, Manuel Ibáñez Escofet y que le llevarán a gente de la nueva banca como Joan Sardà), en un contexto de creciente oposición del catalanismo cultural, se animará un poco. Hasta el extremo de reencontrarse con amigos de antes de la guerra como Jaume Miravitlles y Eugeni Xammar, a pesar de que escogieron bandos opuestos… La raíz del malestar político está en la censura que sufren sus textos, que le lleva a plantearse lo peor: “Está insoportable. Me hallo en un momento de depresión irreparable. Quizá sería hora de tomar una decisión y marchar. Este país es asfixiante. ¿De qué se puede hablar? No hay nada que hacer” (30 octubre 1956). Por suerte, vio llegar nuevos años desde su masía. El de 1965, por ejemplo. A las cuatro de la mañana. Lo consigna porque, claro, tenía insomnio y le pilló escribiendo… en cama.


Artículo: https://elpais.com 13∕07∕2017

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...